Aida Faingezicht Waisleder (conocida como Aida Fishman), integrante del Consejo Directivo del Teatro Nacional de Costa Rica (TNCR), aseguró que no se impactó ni “sintió ninguna alarma” ante el traslado de unas puertas centenarias del inmueble en un vehículo pick-up. Las piezas viajaron amarradas por una cuerda hacia un taller de restauración.
“¿Qué les iba a pasar? Nada les iba a pasar a unas puertas de madera sólida que hay que restaurarles una pintura que está toda reventada”, aseguró a La Nación.
Las puertas del Teatro Nacional son de madera tallada, datan del origen del edificio patrimonial (1897) y su vidrio es irremplazable, según Patrimonio. Al señarle a Faingezicht que estos elementos pudieron haber sufrido daños, reiteró que “la puerta no se podía quebrar, iba amarrada”.
El 5 de febrero, Revista Dominical dio a conocer un informe de la Dirección de Patrimonio y Cultural (DPC) en el que se establecía que las obras de restauración causaron “daños irreversibles” en las puertas; entre ellos, deformaciones en la moldura y fallas en el cierre.
“Todo el mundo reaccionó y se amonestaron a los señores (de la empresa Reyco, contratada para las restauraciones). (...) Con toda mi honestidad, todo el mundo brincó. Yo fui la única que no brinqué y les dije: ‘bueno, la laca evidentemente está mal puesta, pero la puerta no ha sufrido. Se quita esa melaza que le pusieron, que no les funcionó bien y se vuelve a pintar", expresó Faingezicht.
“Evidentemente aquí ponen una alarma de que las puertas se perjudicaron irreversiblemente. No es así, en las restauraciones hay que intervenir las cosas (...). No veo, contrario a lo que puedan decir en este momento, ni de esta administración ni de las pasadas, que en el Teatro Nacional no se hayan hecho las intervenciones de la mejor manera y la conservación de la mejor manera”, continuó.

Además, la exministra de Cultura (1990-1994) y exdiputada (2002-2006) indicó a este diario que el Consejo Directivo del TNCR se enteró de que “hubo un manejo inapropiado de las puertas para llevárselas al taller” cuando una ciudadana divulgó una fotografía de las puertas en un pick-up por redes sociales.
Según explicó, el director del Teatro Nacional, Guillermo Madríz, comunicó lo anterior al Consejo y solicitó una reunión especial en la que se pidió “intervenir y revisar” las obras. Sin embargo, no pudo precisar la fecha en que el Consejo elevó esa solicitud. El presidente del Consejo Directivo es Jorge Rodríguez Vives, el ministro de Cultura y Juventud.
“El Departamento de Conservación del teatro es el encargado de esto. Entonces, ellos tenían que estar yendo al taller y velando por eso. Algo se escapó ahí, pero tampoco estoy buscando culpables. Hicieron una entrega que no fue de satisfacción”, comentó Faingezicht.
Es muy ‘aventurado’ decir que son daños irreversibles
Olman Vargas Zeledón, exdirector del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos de Costa Rica (CFIA) y también integrante del consejo, coincidió con que el cuerpo se enteró sobre el traslado de las puertas en un pick-up a raíz de la discusión en redes sociales.
Sobre la fecha en que emitieron el acuerdo para investigar las obras, aseguró que “probablemente debe haber sido así en noviembre o diciembre”.
Además, el arquitecto indicó que resulta “muy aventurado” catalogar a los daños en las puertas del inmueble como irreversibles. “Necesitamos el informe final de la investigación que se está realizando para saber, primero, el detalle de los daños y segundo, cuál es el nivel de gravedad de los mismos (...). Se está contratando un especialista externo, extranjero, para que venga y haga una valoración como parte del proceso de de reparación de los daños”.
“Obviamente hay algunos problemas que está claro que se han presentado. Hay una responsabilidad técnica que esa constructora tiene que asumir. Y también esa investigación nos va a decir a nosotros si han habido responsabilidades de parte de la parte técnica, tanto del teatro como del ministerio, que son los que se encargan de hacer la supervisión de las obras”, agregó Vargas.
Por otra parte, sobre las intervenciones efectuadas en las piedras de los muros perimetrales del teatro, las cuales fueron cortadas y rellenadas con concreto, Vargas indicó que no tendría una posición especial hasta no contar con informes detallados.
En ese sentido, Faingezicht respondió que “hay que preguntarle (al departamento de) conservación”.
“Ellos podrán decir bajo qué criterios, yo no soy una experta en patrimonio. Lo único que soy sí soy una experta es en buscar las medidas más apropiadas, sabiendo que el tema de patrimonio uno dicen A y otros dicen B”
— Aida Faingezicht, miembro del Consejo Directivo del Teatro Nacional

Fiscalía abre causa de oficio por daño a patrimonio
Este jueves 5 de marzo, La Nación confirmó con el Ministerio Público que la Fiscalía Adjunta Ambiental abrió de oficio una causa por el presunto delito de daño al patrimonio histórico-arquitectónico, contra ignorado. Se tramita bajo el expediente 26-000015-0611-PE.
“La Fiscalía dispuso la realización de una serie de diligencias de investigación para reunir evidencia que permita acreditar la existencia o no de hechos delictivos, así como establecer las personas responsables”, indicó el departamento de prensa del MP.
Margaret Rose Grigsby, también integrante del consejo, declinó hablar con La Nación e indicó que dar declaraciones le correspondía a Rodríguez Vives y al director del Teatro, Guillermo Madriz.
El Consejo Directivo es el encargado de establecer las políticas y directrices generales de la institución. Conoce asuntos de interés general y debe autorizar o conocer ciertos procedimientos relativos a la infraestructura, usos externos de la sala y la programación, así como aspectos administrativos.

Hubo aglomeración en el ‘foyer’, confirma Faingezicht
Los daños de las puertas llamaron la atención sobre otras situaciones relativas al uso del teatro. Según un reporte técnico preliminar elaborado por el Departamento de Conservación del Teatro Nacional, el piso del foyer presentó un “incremento progresivo del deterioro superficial” tras dos actividades realizadas en el salón el 23 de enero y 11 de febrero de este año.
La afectación en este salón, uno de los más emblemáticos del inmueble patrimonial por su riqueza arquitectónica y ornamental, se extiende al pasillo del segundo nivel del teatro, en donde se presentaron derrames de bebidas y residuos de alimentos, manchas de grasa y marcas circulares asociadas a botellas.
Al consultársele sobre este deterioro, Faingezicht indicó que “parece ser que regaron un vino en una alfombra” y que las manchas en la madera “no son de ahora”. “El foyer está como una joya bendecida (...) En estos momentos estamos pidiendo doble protección y nos van a donar la alfombra completa de nuevo”, agregó.
Un estudio elaborado por el Cuerpo de Bomberos, del cual La Nación tiene copia, señaló desde el 24 de julio de 2025 que el aforo en el foyer no debía superar las 50 personas, a menos de que se cumplieran ciertas medidas compensatorias, como sustituir los materiales combustiles e instalar el sistema de supresión de incendios, entre otros.
Al respecto, Faingezicht indicó que el Consejo Directivo conoció el estudio de Bomberos la semana pasada (primera de marzo de 2026). Además, confirmó que se han presentado casos con un mayor aforo del permitido en el foyer.
“Sí, hay reportes de que han entrado más ahí, especialmente en ese evento de que se regó la copa de vino. Es una recomendación (de Bomberos), pero se está tomando como una orden (...). Acabamos de tener conocimiento de eso”, expresó.
Por su parte, Olman Vargas indicó que el consejo se enteró del estudio de Bomberos “relativamente reciente”, pero no precisó una fecha exacta. “Le puedo asegurar que en este momento el foyer está funcionando a 50 personas. Eso sí se lo puedo asegurar. Ahora, si usted me dice que si hace 15 días, un mes o dos, no sé“, comentó.

Sala Constitucional ordenó determinar responsables
Las intervenciones en las puertas y muros del Teatro Nacional comenzaron en octubre de 2025, a partir de una resolución firmada el 12 de agosto de ese año por Lynder Sánchez Fallas, entonces director de Patrimonio.
En el caso de las puertas, la orden se emitió para intervenir las piezas ubicadas en los costados norte, sur y este, debido a que presentaban “deterioro en su acabado” y problemas de putrefacción ocasionados por “factores biológicos y ambientales”.
El contrato fue adjudicado el 16 de setiembre por ¢133.151.188 a la empresa de construcción Reyco.
A raíz de las intervenciones, el exdirector de Patrimonio y arquitecto Diego Meléndez presentó un recurso de amparo el 9 de diciembre de 2025, en el que denunciaba las presuntas irregularidades en las obras.
El 18 de febrero, la Sala Constitucional falló parcialmente a favor de este recurso y ordenó, además de la suspensión absoluta de las obras en las puertas y los muros, que los jerarcas de Cultura, Patrimonio y el Teatro Nacional abran un procedimiento administrativo para sentar responsables.
