Edgar Oviedo habla del INA con la familiaridad de quien pareciera haber pasado buena parte de su vida allí dentro. En realidad, este es su primer trabajo como funcionario público.
Ingeniero en Computación, con posgrados en administración de negocios, diplomacia e ingeniería de software y un doctorado en Informática por la Universidad de Alicante, España, pasó 22 años como empresario: fundó su propia compañía en 2002 y la vendió dos décadas después a una corporación española.
Tras retirarse del mundo empresarial, dedicó parte de su tiempo a la Cámara de Tecnología (Camtic), donde impulsó emprendimientos y ayudó a startups a crecer. Ahora, desde la presidencia ejecutiva del INA, busca trasladar esa experiencia a una institución que impacta cada año a cerca de 100.000 personas y cuenta con 54 centros de formación distribuidos en las nueve regiones del país.
—¿Qué encontró en el INA a su llegada?
—Una institución con una amplia oferta formativa, muy amplia, pero con algunos frenos que nos impiden ser lo ágiles que necesita la industria.
”Precisamente por eso, recientemente te habrás enterado de lo del proyecto de ley del nuevo estatuto, que para mí, es la principal traba que me encontré: que no pudiéramos contratar personal por un cuarto de tiempo, como hacen las universidades, que te contratan para dar un curso los sábados en la tarde. El INA no puede a día de hoy y la idea es reformar el estatuto para hacerlo. El INA es la única institución autónoma del país que no tiene un estatuto autónomo. Es una contradicción.
”Una empresa cualquiera, por ejemplo una aerolínea, que es el ejemplo más fácil de visualizar, empieza operaciones en Costa Rica. Todo muy felices, todo muy bien, y de repente llega y nos pide formación para 20 personas en mecánica de aviones o algo muy específico.
”Incluso la aerolínea nos dice: “Tengo al experto que puede dar el curso. Lo que necesito es que el INA me estructure...”. Y no podemos. No podemos hacerlo, no hay manera.
”Contratar a una persona dura tres meses, si nos va bien. Con este estatuto, la idea es que las contrataciones específicas se puedan hacer en dos semanas. Y las personas que ya están en el INA no tendrán ninguna afectación.
”También ahora tenemos un portafolio muy bonito de 13 proyectos que estamos echando a andar desde la Presidencia, más otro montón que tienen las diferentes unidades.
—¿Me podría dar algunos ejemplos de esos 13 proyectos?
—El más relevante de todos es crear la plataforma virtual de formación, que es la que le mencionaba. Esa es la joya de la corona: la implementación de la virtualidad en todos los programas de formación.
”Lo que pretendemos es que el costarricense o la costarricense pueda estudiar en el INA cuando puede, no cuando el INA le diga. Eso ya sucede en el MIT, Stanford, el Incae.
”Luego, otro proyecto, por ejemplo, es la tecnificación del agro, que es una iniciativa que desde que llegué a la Presidencia la vengo impulsando y ya la materializamos con AgriLab, junto con el IICA y el Ministerio de Agricultura y Ganadería.
”Lo que busca esto es incorporar el uso de la tecnología, como drones, sensores, internet de las cosas y todo ese tipo de cosas en el mundo agropecuario.
”También damos capacitación que busca que los jóvenes, a través de la tecnología, se enganchen con el tema agro, porque creo que todos lo sabemos: las nuevas generaciones están como resfriadas con los temas agropecuarios.
”Necesitamos meterle inteligencia artificial a todos los programas de formación. Y eso ya está pasando. Eso no es un sueño, eso ya está pasando.
”¿Qué significa eso? No importa si lo que usted va a estudiar es pastelería o mecánica automotriz: a partir de ahora se va a empezar a incorporar en los programas de formación el uso de la inteligencia artificial. Ya estamos usando herramientas que teníamos licenciadas. Ni siquiera hemos tenido que gastar un solo dólar en esto.
”Ahora, se vienen muchos proyectos como la Marina de Limón. Entonces, ya estamos sincronizándonos con JAPDEVA, con la Caja Costarricense de Seguro Social, porque también se viene la construcción de un hospital, para que no nos pase como muchas veces, lamentablemente, ha pasado: que inicia la marina, por ejemplo, a operar y nos ponemos a pensar en qué necesita formarse la gente.
”En Costa Rica la educación técnica impacta al 3% de la población económicamente activa. Eso es poco. Es poco. En la región puede ser que sea razonablemente bueno, pero si lo comparamos, por ejemplo, con Alemania, en Alemania es el 60%. Veinte veces más que Costa Rica.
”Estoy yendo personalmente a las regiones a ver qué necesitan. Además estamos trabajando con los comités de enlace, que son espacios que tiene el INA ya establecidos en territorios, y con las asociaciones de desarrollo integral que son más de 2.000. También estamos manteniendo contacto con Uccaep y otras cámaras para ver qué va necesitando la industria. Mi objetivo como presidente es que el INA logre aguantar el ritmo de la industria. Que no vaya atrás viendo a ver cómo me ajusto.
—¿Cómo la educación técnica puede sacar a un país adelante?
—Costa Rica se ha ido casando con el tiempo con la educación universitaria. Yo no voy a decir que la educación universitaria está mal, jamás. Yo soy un fiel creyente. Pero no se necesita para todo.
”Hay muchas tareas del día a día y de las empresas que invierten en Costa Rica, las empresas de capital costarricense, los emprendimientos, que necesitan muchos técnicos. Y eso lo vemos, repito, en países de primer mundo como Alemania que el 60% de la gente económicamente activa haya pasado por la educación técnica.
”Hay que hacer la triple hélice: academia, Gobierno e industria. Y aquí en Costa Rica no hemos logrado echar a andar eso. Necesitamos que la educación dual realmente carbure. Yo siento que la educación técnica está lejos de ser una moda. Es realmente una necesidad y las empresas lo han entendido.
”Ese 3% de la población tica que impactamos en educación técnica tiene que subir a un 10% en los próximos tres años. Es un gran reto que tenemos, pero lo podemos lograr reformando el estatuto que le comenté.
—¿Cómo mira la infraestructura del INA?
—Hay problemas importantes. A pesar de que el INA maneja un presupuesto propio que viene de un tributo, no somos una institución que se alimente del presupuesto nacional, sino que tenemos un tributo propio, a pesar de eso tenemos restricciones en el uso de los fondos, producto del tema de la regla fiscal y demás.
”El tema de la atención a los problemas de infraestructura ha sido más lento de lo que uno quisiera. Hay un plan quinquenal ya diseñado y está en ejecución. De hecho, hay un centro de formación que en estos próximos días vamos a inaugurar, que es el de León XIII, que ya está totalmente remozado, se renovó.
”El próximo año, por ejemplo, en Río Claro, allá en la zona sur, y en Pérez Zeledón, se van a iniciar proyectos de renovación, remodelación y mejoras.
”En Orotina, por ejemplo, estamos viendo opciones para trasladar el centro de formación porque está en mal estado. Pero realmente lo estamos atendiendo.
—Tengo entendido que existe un superávit. ¿Es así?
—Sí. Lo que pasa es que, como le decía antes, el INA se financia de un tributo: el 1,5% de las empresas del régimen definitivo, y por ahí hay unas excepciones en zonas francas y demás.
”El tema es que ese tributo financia al INA. Lo que se recauda de ese tributo es más de lo que nosotros podemos presupuestar por la regla fiscal. Entonces, entra el dinero a la Tesorería Nacional, y ese dinero es más de lo que podemos presupuestar. Entonces, se ha ido acumulando una buchaca, por decirlo así, que es lo que se conoce como el superávit. Y ese dinero nosotros no podemos disponer de él, salvo para proyectos de infraestructura, por ejemplo, lo que se llama gastos de capital. Para eso sí podemos coger ese dinero, pero no todo, sino una parte.
”Venimos desde hace varios meses coordinando con el Ministerio de Hacienda para que ellos nos vayan autorizando el uso de ese superávit específicamente para gastos de capital asociados con mejoramiento de infraestructura. El INA está súper saludable, puedo garantizarle que sí.
”Los ingresos acumulados, por ejemplo, al primer semestre ya son el 75% de los presupuestados. Es decir, en cuanto a ingresos estamos súper bien, como decimos, sobrados, con 121.365 millones de ingresos.
”En resumen: un 41% de ejecución, dos puntos más que el año pasado, y un 75% de los ingresos presupuestados ya entraron.
—¿Cómo está el tema del inglés? ¿Qué reflexión hace usted sobre Open English?
—Es un tema bastante polémico. En primer lugar, lo que tengo que decir sobre el inglés es que históricamente el INA ha sido siempre reconocido por el nivel del inglés que imparte. No me refiero a la plataforma, me refiero al inglés tradicional que hemos dado.
”Creo que todos conocemos a alguien que pasó por el INA y muchos de ellos hablan bien del nivel que da el INA. El inglés es uno de esos temas. Entonces, uno de los cuidados que hay que tener, y que estamos teniendo, es que la calidad de esos programas no se vea mermada, que no se baje el nivel. Pero también hay que entender que el público meta de esta plataforma que se instaló, Hello Brete, no es el mismo público meta de los programas de inglés tradicionales.
”¿A qué me refiero? Si yo soy una persona que tengo la disponibilidad para llevar un curso de formación de inglés presencial tradicional, lo hago. Y le puedo decir con total certeza que esos programas no se han visto afectados. No ha habido un descenso. Este otro programa, Hello Brete, donde se utiliza la plataforma Open English, viene dirigido a un segmento de población que no puede asistir a horarios tradicionales.
”Y además, pensemos en lo siguiente: un pescador que ocasionalmente hace negocios con extranjeros y quiere aprender un poquito de inglés. Entonces, la plataforma le permite a él, a su ritmo, aprender algunas cosas del inglés y llevar su nivel un poquito más arriba. Eso es lo que busca la plataforma.
”En algún momento, no sé quién, no sé por qué, dijo una frase así como que queremos que todo el mundo sea C1. Y eso no es cierto. En empresas de software, en empresas de diferentes ámbitos, se necesita gente, por ejemplo, que pueda leer documentos en inglés, que pueda atender un correo en inglés.
“Eso no necesita un C1. Con un B1 o B2 es suficiente. Entonces, lo que yo quiero que quede muy claro es que la plataforma Hello Brete no busca generar una Costa Rica 100% bilingüe. Lo que queremos es que las personas se pongan una meta de bilingüismo, una meta de un nivel de inglés que les satisfaga según su necesidad y la plataforma se los permita.
”Al día de hoy hemos impactado a 210.000 costarricenses. Entonces, yo le pregunto: ¿cuánto habría durado el INA o el MEP o cualquier institución de educación en llegar a 210.000 costarricenses? Nosotros lo hicimos en cuatro meses y una semana.
”Hay deserción, por supuesto (para finales de agosto 99.000 personas lo habían abandonado según denunció el diputado Eder Hernández y posteriormente confirmó el INA). Pero yo le invito a la gente a que vea la deserción que tiene la UNED, la deserción que tiene la UCR, la deserción que tienen las universidades públicas y privadas en este país. No para compararnos, sino para que se vea realmente que la deserción es un fenómeno normal en cualquier programa formativo.
”Por ejemplo, un porcentaje importante de la deserción que se da en este tipo de cosas es porque la gente consigue empleo. Entonces dice: “Ya no necesito seguir estudiando, después lo retomo”, y lo deja. Y la gran mayoría todavía está ahí en la plataforma. Ya hemos entregado más de 4.000 certificados. ¿Cuánto habríamos durado en que esas 4.000 personas tuvieran un certificado de inglés que les ayude a conseguir un trabajito, que les ayude a un ascenso o que les ayude a mejorar sus condiciones?
”Ahora, hay cosas que mejorar. Entonces, estamos ya, por ejemplo, vinculando este programa de inglés a otros programas para que funcione como complemento.
—Algunas personas dicen que el INA también tenía la capacidad de hacer una versión digitalizada que no fuera Open English...
—Han dicho que 74 millones de dólares pagó el INA. Eso es un mito. Nunca en la vida habríamos podido pagar 74 millones. ¿De dónde? Estamos en regla fiscal. No tenemos ese dinero para pagar esto. Lo que se hizo fue contratar una plataforma que se va pagando por demanda. Es decir, conforme se van activando licencias, se le va pidiendo al proveedor, el proveedor nos activa licencias y las pagamos. Entonces, al día de hoy estamos súper lejos de haber pagado ese dinero. Eso es una falacia total.
”Habiendo aclarado eso, también hay otro mito: “¿Por qué el INA no consiguió plata y contrató profesores? Bueno, porque no podemos. Porque el estatuto no nos lo permite. Por eso estamos presentando un proyecto de ley para poder contratar profesores.
”Yo no puedo alegremente salir a contratar hoy por hoy 1.000 profesores de inglés. Aparte de que probablemente cuesta encontrarlos, porque están trabajando en otros lados y demás.
”Ahora, ¿se pudo haber hecho algo en casa? Sí. Pero, ¿cuánto habríamos durado en echarlo a andar? ¿Habría sido realmente la mejor idea?
—Para aclarar, ¿cuánto es el financiamiento de Hello Brete?
—Son 80 dólares por licencia por año. Y hago la aclaración porque dentro de lo que se negoció con el proveedor en la licitación fue que una licencia que deja de usarse puede ser utilizada por otro costarricense. Entonces, todas las licencias que se dejan de usar no son dinero perdido. En dos semanas se reasignan.
”Al día de hoy, para hacer un número redondo, lo que se ha emitido en órdenes de compra por las licencias que se han activado apenas supera los 2 millones de dólares. Y no existe un tope de licencias.
—¿Cómo siente que está la situación del inglés en Costa Rica? ¿Siente que podemos salir del estancamiento si no es con el inglés?
—Si nos comparamos con la región, América y el Caribe hispanohablante, por supuesto, no estamos tan mal. Se lo digo con ojos de empresario, que me ha tocado hacer negocios fuera de aquí. No estamos mal. Relativamente, en la región estamos bien, considerando lo que uno puede llamar bien. Pero ya es hora de que empecemos a medirnos con otros parámetros. Por ejemplo, ya somos parte de la OCDE. Tenemos que mejorar mucho.
”Y por eso, antes de yo meterme en este mundo del INA, como ciudadano más, cuando se lanzó el programa Hello Brete yo dije: “Qué bien. Ah, qué bien porque estamos dando pasos en el camino correcto”. Repito, esto fue antes de yo saber que venía para acá. Yo, como un ciudadano más, dije: “Qué bien, me parece muy bien”.
”Porque sin duda alguna mejorar el nivel de bilingüismo, el nivel de inglés, va a ayudar a que más empresas extranjeras vuelvan los ojos hacia Costa Rica. Y ojo, hay países como El Salvador que se han puesto las pilas en los últimos años y ya estamos viendo secuelas. Ya estamos viendo que se han robado cositas por ahí, en temas de turismo, en temas de empresas que han preferido irse para allá.
”Yo creo que no hay que dormirse en los laureles, hay que ponerse las pilas con el inglés. El inglés hay que subirlo muchísimo más y yo digo que esto que está haciendo el INA es parte de ese esfuerzo nacional que hay que hacer. El Ministerio de Educación Pública también, por su lado, tiene que ponerle ganas al tema y lo está haciendo.
— ¿Cuál sería un buen termómetro con el que le gustaría que midieran su gestión?
—Mi expectativa es que cuando yo salga del INA, Dios quiera en cuatro años, estemos impactando el triple de personas de las que impactaba el INA cuando yo entré.
”Pero también me encantaría que los formadores, la esencia del INA, hayan evolucionado como personas y como profesionales. Que puedan decir: hoy soy un formador 5.0″.
