En Costa Rica hay personas que ejercen trabajos tremendamente peligrosos, esos que requieren de mucha capacitación, nervios de acero y, desde luego, de un seguro de riesgos que responda en caso de un accidente.
En la más reciente entrega de la Revista Dominical seleccionamos cuatro de esas ocupaciones peligrosas y hablamos con sus trabajadores, aunque hay muchas más que podrían explorarse de la misma forma. En el pasado, en este mismo suplemento destacamos el riesgoso rol de los agentes del OIJ, y hablamos de Geiner Zamora, el investigador asesinado en Guápiles; otros casos han ensombrecido a las fuerzas policiales.
Decenas de hombres y mujeres arriesgan su vida, como evidencian las estadísticas de siniestralidad según la Superintendencia General de Seguros (Sugese). Pero lo hacen, y con gusto, con vocación; les gusta su trabajo.
Como parte de este análisis, RD se preguntó: ¿Cómo se fija la tarifa por el seguro de riesgos del trabajo en el sector privado? ¿Se cobra más a aquellos trabajadores cuya labor es más riesgosa? Para responder a esas dudas, hablamos con el director de Seguros Obligatorios del Instituto Nacional de Seguros (INS), Sidney Viales.

Lo cierto es que, en los trabajos, el nivel de riesgo y siniestralidad se puede medir, y de hecho se mide. Esa es la lógica de los seguros de riesgos del trabajo.
Viales detalló que la tarifa de los seguros de riesgos del trabajo en Costa Rica se determina de acuerdo a la actividad económica que realiza cada empresa; es decir, no se valora como tal el riesgo de cada profesión, sino la actividad económica de cada compañía, esto con base en normativas internacionales.
“Así lo establece la Ley de Protección al Trabajador y la norma internacional de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La reglamentación proviene de una norma internacional y es de acatamiento obligatorio para todas las empresas e instituciones públicas”, explicó el funcionario.
“Ahí es donde toma relevancia la actividad económica, porque en una empresa que se dedique a la venta de seguros vamos a considerar igual a todas las personas, sin distingo por el riesgo al que se exponen en sus ocupaciones. Sabemos que las empresas son heterogéneas, y en una empresa hay desde administrativos hasta personal de seguridad, pero al final todos ejecutan su labor para cumplir con la razón de ser de la empresa”, agregó el especialista.
Pero, obviamente, hay actividades económicas que presentan más siniestralidad, es decir, mayor frecuencia de accidentes, daños o enfermedades.
“Nosotros analizamos los siniestros que se van presentando en cada empresa, tal vez hoy se accidenta el capitán del barco y mañana se accidenta el que hace las ventas desde un escritorio, pero consideramos esa siniestralidad dentro de la póliza total, todo eso va sumando hasta que logramos establecer que para una actividad económica hay una siniestralidad determinada”, explicó Viales.
Eso lo evidencian las tarifas del INS de acuerdo a cada actividad económica del sector privado. Por ejemplo, para las peluquerías y la reparación de computadoras es de 0,4%, porcentaje que sube a 8,59% para la extracción de madera, la pesca marítima, la extracción de sal y los aserraderos, entre otros.
Según detalló Viales, las estadísticas de siniestralidad se revisan anualmente para actualizar las tarifas, que toman en cuenta muchos otros factores. De hecho, el Ministerio de Trabajo tiene el deber de reportar las estadísticas de siniestralidad por actividad económica.
Para la fabricación de carros, botes, motocicletas, remolques y aeronaves la tarifa es del 7,67%, mientras que se cobra el 7,09% para la recolección, tratamiento y eliminación de desechos. El transporte en ferrocarriles paga el 8,45%
Según la Superintendencia General de Seguros (Sugese), en 2025 la actividad económica con más accidentes laborales fue la construcción de edificios (11.128), seguida del cultivo de frutas (8.809).
Asimismo, las actividades de seguridad privada y mantenimiento del orden público acumularon el mayor número de fallecidos, con 19. El transporte de carga en carretera sumó seis decesos y la construcción de edificios, cinco.
