
Durante más de un siglo, la silueta de una obra maestra de la arquitectura ha convivido con las grúas que van de un lado al otro en el corazón de Barcelona.
Generaciones enteras de localeas y turistas nacieron, crecieron y envejecieron viendo cómo el templo diseñado por Antoni Gaudí avanzaba lentamente hacia una meta que parecía inalcanzable.
Ahora, cuando la Basílica de la Sagrada Familia entra en la etapa final de una construcción iniciada en 1882, LEGO propone una curiosa inversión de papeles: que cualquiera pueda terminar su propia Sagrada Familia en la mesa del comedor.
LEGO presentó una réplica monumental del edificio catalán que no solo reproduce algunos de sus detalles más reconocibles, sino que además se convirtió en el set más grande jamás fabricado por la compañía en cantidad de piezas. Son 12.060 bloques que, ensamblados, levantan una versión doméstica de uno de los monumentos más admirados del planeta.

La maqueta, que se promociona por un precio de $800 en preventa (saldrá hasta noviembre de este año), forma parte de la colección Architecture, una línea dirigida a constructores experimentados. El modelo reproduce las tres fachadas principales del templo —Nacimiento, Pasión y Gloria—, además de las torres más emblemáticas y parte de los espacios interiores que han convertido la obra de Gaudí en una referencia universal de la arquitectura.
Una vez terminada, la estructura alcanza los 62 centímetros de altura. No es la construcción más alta que ha comercializado LEGO, pero sí la más compleja en términos de cantidad de piezas.
Hasta ahora, ese récord pertenecía a otros gigantes del catálogo como el Mapamundi de LEGO Art o el Titanic de la línea Icons, ambos considerados desafíos reservados para los aficionados más pacientes.
El lanzamiento coincide con que, después de más de 140 años de trabajos, Barcelona se prepara para ver concluida la obra que definió buena parte de su identidad urbana. El proyecto sobrevivió a guerras, crisis económicas, cambios tecnológicos y debates sobre cómo interpretar los planos que Gaudí dejó incompletos tras su muerte en 1926.

Mientras la Sagrada Familia auténtica encara sus últimos años de construcción, miles de personas en todo el mundo podrán completar la suya en cuestión de días o semanas. Por primera vez, terminar la obra de Gaudí podría depender únicamente de encontrar tiempo libre, seguir las instrucciones y colocar la última pieza.
