Revista Dominical

Jesús, María, José... y carritos, patos y cohombros: así es el portal a la tica

En 1223, San Francisco de Asís montó el primer portal de la historia pero los costarricenses le hemos dado nuestro toque. Espejos que simulan lagos, gallinas más grandes que un rey mago e imágenes del Niño Dios del tamaño de un bebé real son parte del diciembre de muchos hogares

Entrar en diciembre a la casa de mamá Tilia, mi bisabuela, era ser feliz. El portal del Niñito estaba puesto en el centro de la sala de la casa, sobre el piso de madera bien encerado. Recuerdo que Yami, una de sus nietas, la ayudaba a hacerlo. Mamá le ponía lana y el infaltable aserrín de colores amarillo, rojo y verde para hacer el camino por el cual los Reyes Magos iban hacia el pesebre. Estaba iluminado con luces de colores intermitentes, de aquellas que tenían unos picos. Había un espejito y sobre él unos patos de plástico simulaban nadar. Tenía gallinas, perros y hasta un chancho.








LE RECOMENDAMOS

En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.