El segundo vicepresidente de la República, Douglas Soto, solicitó 13 obras de la colección del Museo de Arte Costarricense (MAC) ―la más grande dedicada al arte nacional y patrimonio del Estado―, para exhibirlas en sus oficinas, la sala de espera, la sala de reuniones y la recepción de Casa Presidencial.
Las 13 obras solicitadas por Douglas Soto
- La foto de sus quince años de Leda Astorga. Concreto Policromado. 1991.

- Custodia de Fernando Carballo Jiménez. Tinta offset sobre cartulina Crescent 20. 1980.

- Familia de Fernando Carballo Jiménez. Tinta offset y grafito sobre papel. 1982.

- Arquetipo de Lola Fernández. Óleo sobre tela. 1976.

- Sociedad de consumo de Rafael Ángel Fernández Piedra. Óleo sobre durpanel. 1980.

- Mom de Leonel González Chavarría. Acrílico sobre tela. 1995.

- El gamonal de Luisa González Feo de Sáenz. Óleo sobre tela. 1937. Dimensiones (con marco): 117.8 x 87.1 cm.
- Madre Goajira de Manuel de la Cruz González Luján. Óleo sobre tela. 1956.

- Parque con pitahayas. Rodolfo Stanley González. Acrílico sobre tela. 1994.

- Sin título (Rostro de mujer) de César Valverde Vega. Óleo sobre tela. 1967.

- Mujeres caminando I de Francisco Zúñiga Chavarría. Litografía sobre papel. 1982.

- La familia de Olger Villegas Cruz. Bronce. 1977.
- Madre indoamericana de Olger Villegas Cruz. Bronce.
¿Qué valor tienen las obras?
A solicitud de La Nación, Sofía Soto Maffioli (exdirectora del MAC) y María Enriqueta Guardia Yglesias, curadoras de arte avaladas para curaduría estatal, realizaron una estimación del valor de reposición de las obras. Se le llama así porque las piezas son únicas; es decir, de verse perdidas o dañadas, se estima el valor de reponerlas. Es una estimación porque no están en el mercado, pero se toman en cuenta precios de obras similares de los mismos artistas.
En ese sentido, la obra sobre papel de Zúñiga puede valer unos $2.000, mientras que las esculturas valen más: $5.000 las de Villegas y $10.000 la pieza de Leda Astorga. Una obra como la de Lola Fernández llegaría a $15.000, mientras que la de Rafa Fernández a $17.000.
Como parte de los trámites para trasladar las piezas a Casa Presidencial, el MAC solicitó al Instituto Nacional de Seguros aclarar si la póliza que tiene el museo también cubriría las obras en Zapote, según documentos en poder de La Nación. El INS le explicó a la directora del MAC, Katrin Aason, que sí, siempre y cuando el valor del conjunto no superase ¢100 millones.
Por ende, la directora escribió el 5 de octubre a Presidencia diciendo que era “necesario ajustar la selección de obras para que su valor conjunto se mantenga dentro del monto indicado”, como consta en el oficio MAC-DIR-217-2026.
Advertida por la auditoría del MAC de la inconveniencia del préstamo sin la debida documentación el 2 de octubre —tras publicaciones de este medio—, la directora volvió a escribir a Presidencia el día 7, diciendo que el despacho de Cultura le había informado de “modificaciones en el espacio de Casa Presidencial previsto para la exhibición de obras de la colección”.
Dos días después, la directora general del Ministerio de la Presidencia, Hellen Morales, le respondió que, “debido a los recientes cambios realizados en el espacio físico donde se tenía prevista la exposición”, se debía “suspender temporalmente” el préstamo.
La solicitud de préstamo
La solicitud de préstamo la reveló La Nación en dos artículos publicados desde el 1.º de octubre, tras los cuales Presidencia frenó el proceso aduciendo “modificaciones” en las oficinas donde se colocarían las valiosas piezas. El Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ) indicó a este medio que el traslado de las obras desde el acopio nunca se concretó.
El inventario de las obras solicitadas por Presidencia, que incluye esculturas, litografías y pinturas elaboradas con técnicas como el acrílico y el óleo, consta en el reporte de las “mediciones de temperatura, luminosidad y humedad relativa” de los espacios donde se proyectaban colocar. Allí anotó los ajustes requeridos para eventualmente mostrar allí las piezas.
La Nación tuvo acceso a este criterio curatorial, firmado el 19 de agosto por el MAC, luego de que Douglas Soto visitara y preseleccionara las obras en el acopio del museo el 20 de julio de 2026. El curador Byron González, encargado de la colección, asistió el 30 de julio a realizar la revisión técnica de los espacios, según consta en su documento.
Según el criterio del museo, el despacho de la segunda vicepresidencia de la República es un espacio de acceso restringido y, por tanto, no cumple con los requisitos establecidos en la Política de Préstamos de Obras de Arte de la Colección del Museo de Arte Costarricense. Dicha normativa dispone que los préstamos se aprueban únicamente para exposiciones abiertas al público general, sean gratuitas o de pago.
Casa Presidencial desistió del proceso de préstamo el 6 de octubre, tras publicaciones de este periódico, alegando remodelaciones en el espacio de oficinas del vicepresidente.
Previamente, el despacho del Ministerio de Cultura y Juventud, mediante su oficina de prensa, había rechazado entregar a La Nación información pública solicitada sobre este préstamo, incluyendo el convenio, actas de la junta, oficios, lista de obras y datos sobre seguros.
Este medio solicitó los datos en dos ocasiones desde el 16 de setiembre, pero la recibió hasta el 28 de octubre.
Incluso, la oficina de prensa del MCJ negó que existiera una lista de obras en dos ocasiones, pese a que el MAC tenía la selección de 13 piezas clara desde el 30 de julio, al menos, según los documentos entregados.


