
Detrás de cada triunfo electoral hay un equipo que trabaja en las sombras, evitando los reflectores para pasar desapercibidos. En el caso de la contundente elección de Laura Fernández como presidenta de Costa Rica, parte de ese trabajo detrás sdel telón es atribuido al estratega político derechista Danny Quirós Vargas. Este hombre, conocido en pasillos de la Asamblea Legislativa desde hace casi dos décadas, goza de conexiones con la ultraderecha conservadora que lo han llevado a conocer a los principales exponentes del sector: Javier Milei, Nayib Bukele y José Antonio Kast.
Quirós desempeñó durante buena parte de la campaña de Fernández un rol de asesor tras bambalinas. No obstante, el domingo 11 de enero, el estratega salió a la luz.
Ese día, la candidata participó en la tercera fecha de los debates presidenciales organizados por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE). En cuestión de horas comenzaron a circular en redes sociales videos en los que se observa a Quirós subir con rapidez al escenario, interponerse entre la candidata y la prensa, y escoltarla hasta los camerinos para evitar que fuera abordada por periodistas. A lo largo de las cuatro fechas de debates organizadas por el TSE, Fernández fue la única aspirante que no atendió consultas de los medios dentro del auditorio.
Sus publicaciones en redes sociales, como Instagram, indican que formaba parte del equipo de campaña de Laura Fernández al menos desde el 8 de noviembre de 2025. De manera discreta, el asesor compartía fotografías y videos en actividades proselitistas del partido chavista Pueblo Soberano (PPSO), incluida una gira de la candidata oficialista por la zona sur del país.
Quirós también participó en la premiere de un documental difundido por la campaña chavista en enero, según evidencian sus redes sociales. Sin embargo, es imposible encontrarlo en ninguna de las decenas de fotografías publicadas por la candidata. Como se señaló, estos equipos suelen trabajar detrás de los reflectores.

Siempre a la derecha
Danny Quirós no es un extraño en la política costarricense. Durante la campaña electoral de 2010, su nombre apareció con frecuencia en los medios de comunicación. En ese momento fungía como gerente de DAGU Producciones, empresa encargada de la estrategia publicitaria del Movimiento Libertario (ML), cuyo candidato presidencial era Otto Guevara Guth.
Además de dirigir la firma, Quirós actuaba como vocero de Guevara, quien a su vez era su socio en DAGU. La empresa también sirvió como intermediaria para que el empresario de espectáculos Don Stockwell adquiriera ¢550 millones en bonos del Movimiento Libertario.
Las cuentas de DAGU fueron posteriormente aperturadas y analizadas por la Fiscalía de Delitos Económicos y Legitimación de Capitales, como parte de una investigación por el delito de estafa contra el TSE durante la campaña electoral del 2010.
Cuando el caso reventó, Guevara era representado por el penalista José Miguel Villalobos, diputado electo por el primer lugar de Alajuela del PPSO, y abogado defensor personal del presidente Rodrigo Chaves. Sin embargo, el caso no prosperó en la vía judicial.
En el último año, Quirós mantuvo una presencia pública como invitado frecuente en el programa El Octavo Mandamiento, del canal ¡OPA!, donde participó por última vez el 8 de noviembre. Según una revisión efectuada por Revista Dominical, dos días después, el 10 de noviembre, Fernández fue ratificada por el PPSO como su candidata presidencial.
RD solicitó una entrevista a Danny Quirós, el pasado 6 de febrero, pero el consultor denegó la solicitud al indicar que se encontraba trabajando en otro país. Cuando se le indicó que se podría efectuar la entrevista de forma virtual y ajustándose a su agenda, no brindó respuesta.

El ecosistema conservador
En las redes sociales de Quirós abundan fotografías junto a referentes de la derecha latinoamericana, como el presidente electo de Chile, José Antonio Kast y los mandatarios Javier Milei, de Argentina, y Nayib Bukele, de El Salvador. También aparece con figuras conservadoras como el actor mexicano Eduardo Verástegui —a quien acompaña con regularidad en actividades internacionales— y el autor argentino Agustín Laje.
Igualmente, es usual que Quirós se retrate con líderes del Partido Republicano de Estados Unidos en eventos organizados por el gobierno de Donald Trump, o como asistente a las Conferencias de Acción Política Conservadora (CPAC), principal foro de la derecha norteamericana. En una de estas actividades Quirós se fotografió con Roger Stone, uno de los lobistas más polémicos de Estados Unidos, condenado a prisión por mentir al Congreso, y estratega de la campaña presidencial de su amigo, Donald Trump. Para Quirós, Stone es “mítico y admirado”.
En ese ecosistema, la figura de Eduardo Verástegui funciona como uno de los principales articuladores. El actor y activista mexicano ha impulsado una plataforma que conecta a dirigentes y referentes conservadores de América Latina con sectores del Partido Republicano de Estados Unidos, especialmente con el ala más cercana a presidente Donald Trump.

Las señales atípicas de Estados Unidos
Cuando el secretario general de Estados Unidos, Marco Rubio, visitó Costa Rica, el 4 de febrero de 2025, envió un inusual gesto diplomático al reunirse con los entonces exministros de Planificación y Obras Públicas, Laura Fernández y Mauricio Batalla.
Rubio justificó el encuentro al señalar que ambos exministros habían sido “aliados muy firmes” de Estados Unidos mientras formaron parte del gabinete, con quienes compartieron ideas y valores. Afirmó que aprovechó la ocasión para agradecerles su cooperación, así como su postura frente a lo que calificó como amenazas de empresas chinas a la soberanía económica y la seguridad de los países.

Para ese momento, se especulaba que Mauricio Batalla sería el candidato presidencial del oficialismo, pero este anunció el 26 de marzo que renunciaba a la política, luego que se diera a conocer que, en noviembre de 2024, cuando aún estaba en el gobierno, le pagó ¢3 millones a una mujer para que solicitara archivar un expediente judicial en su contra por tres presuntos abusos sexuales. Ante su salida, la batuta electoral la asumió Laura Fernández.
El interés de Estados Unidos sobre los asuntos internos de Costa Rica volvió a generar inquietud el 20 de noviembre, luego que el congresista republicano Mario Díaz-Balart, afín al gobierno de Donald Trump, utilizara argumentos similares a los expuestos por Rodrigo Chaves para pedir a Costa Rica información sobre el proceso de levantamiento de inmunidad al mandatario.
Díaz-Balart se pronunció un día después de que, en su habitual conferencia de prensa, Chaves adelantó que “amigos internacionales” estaban empezando a preguntar por la situación. El costarricense se había reunido con el republicano en julio.

Las conexiones entre el trumpismo y el chavismo continúan.
Una nueva publicación de un legislador republicano afín a Trump ocurrió el 6 de enero. En este caso fue el congresista Carlos A. Giménez, de Florida (donde tiene su sede la empresa de Quirós, Partner 305). El representante respondió a un anuncio publicitario de Laura Fernández, publicado en X, en el que la candidata presidencial se refería a la detención del líder del régimen en Venezuela, Nicolás Maduro, mediante una operación militar de Estados Unidos.
La publicación del legislador republicano iniciaba con una felicitación a Costa Rica, por lo que calificó como una “postura contundente” frente al “narcorrégimen” venezolano. Sin embargo, el mensaje cerraba con un reconocimiento al “trabajo de la ministra Laura Fernández para fortalecer la cooperación entre nuestras naciones” —Estados Unidos y Costa Rica—, pese a que Fernández dejó de formar parte del Poder Ejecutivo hacía más de un año.
En medio de todo esto, Danny Quirós, quien se considera artífice del triunfo de Fernández, ha calificado a Marco Rubio como un “faro” para el continente americano.

Empresa de Quirós en medio de investigación en México
La citada empresa Partner 305, de la cual Quirós es director ejecutivo y que opera desde Miami, Estados Unidos, también ha sido objeto de polémica en México, luego que el 19 de febrero de 2024, el Instituto Nacional Electoral (INE) de ese país acordara abrir una investigación por presunto financiamiento ilegal, luego de detectar transferencias por $390.000 provenientes de la firma consultora.
De acuerdo con el INE, en diciembre del 2023 el entonces aspirante presidencial Eduardo Verástegui recibió una transferencia por $75.000 de la consultora Partner 305, dirigida por Quirós.
Posteriormente, desde su cuenta en Estados Unidos, el mexicano transfirió $50.000 a la asociación civil que constituyó en México para administrar los recursos destinados a la recolección de firmas para inscribir (sin éxito) su candidatura. Un movimiento similar ocurrió en octubre, cuando la misma empresa giró $450.000 a su cuenta; ese mismo día, $340.000 fueron enviados a la asociación civil.

El INE advirtió que, en ninguno de los casos, el aspirante contaba con recursos propios suficientes para realizar esas transferencias y que, según su capacidad socioeconómica declarada, habría tenido que destinar más de un año de ingresos para cubrir esos montos.
“Desde mi punto de vista, estamos ante un caso que podría no sólo constituir una aportación de una entidad prohibida por la normatividad electoral, sino incluso ante una posible intervención de extranjeros”, señala el acta.
El documento recuerda que la ley mexicana obliga a las personas aspirantes a rechazar apoyo económico o político proveniente del extranjero.
‘Sound of Freedom’: la puerta de entrada
Quirós también acompañó a Verástegui en las actividades de promoción de la película estadounidense Sound of Freedom, titulada en Latinoamérica como Sonido de Libertad, que fue producida por el mexicano. El filme aborda temas delicados como el tráfico infantil y la pedofilia.
La cinta se convirtió en un éxito y fue rápidamenta acogida por la derecha. Según reseñó el New York Times, en julio de 2023, el entonces expresidente Donald Trump organizó un evento en su club privado en Nueva Jersey que incluyó la proyección de la película.
La producción también abrió las puertas para que Verástegui y Quirós accedieran a los más altos estratos del poder en América Latina, incluyendo Costa Rica. Como parte de las actividades de promoción del film, el mexicano agendó reuniones con los presidentes Bukele y Milei, que concluyeron con la firma de una carta de intenciones propuesta por el activista.
Dicho documento compromete a los gobernantes al combate contra la trata y explotación sexual de menores. El documento también fue suscrito por el ultraderechista chileno José Antonio Kast, entonces líder del Partido Republicano chileno y recién electo mandatario de su país.
El 26 de enero, Verástegui replicó en su cuenta de X una publicación que anuncia que Laura Fernández firmará un convenio similar. “Tenemos que firmar convenios para proteger a los niños víctimas de trata y tuvimos la oportunidad de hablarlo”, publicó.

Asimismo, Verástegui sostuvo una reunión en Casa Presidencial con el presidente Rodrigo Chaves, en la que participó además el diputado evangélico Fabricio Alvarado.
El actor mantiene una relación cercana con otra integrante del equipo de campaña de Laura Fernández: la mexicana Paulina Amozurrutia, entrenadora de discurso, quien figura como directora general de la fundación Seamos Héroes y, según declaró en 2021 a la revista Central, de México, “cuando yo empecé en esta asociación, nuestro presidente era Eduardo Verástegui”.
Las altas esferas de MALGA
En una entrevista con Revista Dominical publicada el 30 de enero, el analista internacional Daniel Zovatto explicó que en Latinoamérica se está consolidando lo que él llama “MALGA”, una acrónimo de “Make América Latina Great Again”, en referencia a la frase similar acuñada por Donald Trump. Para Zovatto, se ha conformado en el continente un conjunto de presidentes “más o menos devotos” al mandatario estadounidense, especialmente debido al “factor Trump” como injerencia indebida en campañas electorales en la región.
Los dos principales integrantes del MALGA según Zovatto son el presidente de Argentina, Javier Milei, quien incluso recibió apoyo “no solo político, sino financiero” de Estados Unidos en las elecciones de medio periodo, y el mandatario de El Salvador, Nayib Bukele.
Estos dos son “la primera línea” del MALGA en el sur y el centro del continente, respectivamente.

Pero un nutrido grupo de mandatarios están en la “segunda fila” de este conjunto derechista. Es el caso de Daniel Noboa, de Ecuador; Santiago Peña, en Paraguay; Rodrigo Paz, en Bolivia; Luis Abinader, de República Dominicana; Raúl Mulino, en Panamá; Bernardo Arévalo, en Guatemala y, desde luego, Rodrigo Chaves, en Costa Rica.
Este grupo “no llega al nivel de Bukele y Milei”, según Zovatto, pero sí se identifica con una derecha afín a Trump, aunque tan variopinta como los colores del arcoiris.
Además, en un tercer escalón están los presidentes electos que son cercanos al trumpismo pero aún deben tomar posesión y ejercer el poder. En esta lista está el presidente electo de Honduras, Nasri Asfura, quien en campaña recibió el apoyo explícito y directo de Donald Trump, así como el chileno Kast.
En medio de este bloque identificado con las políticas ultraconservadoras y nacionalistas, el estratega político Danny Quirós ha encontrado fuertes conexiones.
Como se explicó, Quirós mantiene una ferviente amistad con el actor mexicano Eduardo Verástegui, con quien ha participado en la CPAC en Estados Unidos, donde han desarrollado una importante red de contactos que llegan a las más altas esferas del MALGA. De hecho, en una de estas conferencias Verástegui fue señalado por hacer un gesto idéntico al saludo nazi.
En la CPAC, Quirós ha coincidido con el argentino Agustín Laje (a quien llamó “el Messi de la libertad”), politólogo y escritor de extrema derecha que funciona como un “legitimador” de políticos y aspirantes de esta misma rama ideológica, entre ellos, al presidente Javier Milei, con quien Quirós se ha tomado fotografías.

En dicha conferencia también coincidió con Kast, quien Quirós denominó “el mejor presidente de la historia reciente de Chile”.
Precisamente, el estratega político trabajó en Chile, donde apoyó la campaña para rechazar una nueva Constitución Política impulsada mayoritariamente por la izquierda. Quirós fue contratado “por un grupo empresarial” para trabajar en ese país, pero en ninguna de las entrevistas que dio a medios chilenos aclaró el nombre de quiénes pagaron por sus servicios.
En una entrevista con el medio Diario Financiero, el 1.° de diciembre del 2023, Quirós admitió que estaba realizando encuestas contratado por un grupo de empresarios, y afirmó que según sus números el 53% de los chilenos aprobarían la Constitución Política redactada por la derecha y la extrema derecha. Finalmente, el 55% de la población rechazó la propuesta.
Fue durante ese periodo cuando Kast firmó el tratado contra la trata de personas impulsado por Verástegui y Quirós.
El estratega también ha coincidido en la CPAC con el líder de ultraderecha de España, Santiago Abascal; el diputado brasileño Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente encarcelado por intentar un golpe de Estado, Jair Bolsonaro; y el periodista Javier Negre, director de medios de comunicación señalados por divulgar desinformación.

Quirós (y los medios de comunicación de su amigo, Javier Negre) ha celebrado la elección de Laura Fernández como una consolidación de una “verdadera derecha en Hispanoamérica”.
De hecho, Negre ha reivindicado a Fernández como parte del avance de la agenda de la derecha alineada con el gobierno norteamericano. “Arrasó en Costa Rica nuestra candidata Laura Fernández Delgado, la candidata de Trump y (Marco) Rubio. La derecha manda en América”, escribió.

No obstante, la elección de Fernández no implica un giro drástico: ella se identifica como la continuidad de Rodrigo Chaves, mandatario afin a la derecha latinoamericana. Entonces, ¿la elección de Fernández significa la consolidación de la ultraderecha conservadora en suelo nacional?
¿La ultraderecha conservadora aterrizó en Costa Rica?
El investigador Andrey Pineda Sancho, coordinador del Programa de Globalización, Cultura y Desarrollo (PROGLOCDE) de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), sostiene que el movimiento de las nuevas derechas —representado por el lema Make America Great Again (MAGA) de Donald Trump— promueve la restauración de un orden nacional y también internacional, con Estados Unidos a la cabeza.
“Hay una moralización muy fuerte del debate público, muy confrontativo, polarizante, que incluso raya en la violencia”, señaló.
No obstante, para el académico, aunque el chavismo ha incorporado algunas de esas características, el proyecto político que ahora encabeza Laura Fernández no reproduce ese modelo de forma íntegra. A su juicio, se trata de una propuesta más pragmática y ecléctica en términos ideológicos, lo que le permite recurrir a distintos repertorios discursivos según la coyuntura y las victorias políticas que busque obtener.
Como ejemplo, mencionó que el presidente Rodrigo Chaves no enfatizó compromisos con sectores religiosos al inicio de su administración, pero más adelante los integró y activó políticamente, consciente de su potencial impacto electoral.

Pineda recordó que en Costa Rica han existido movimientos más claramente alineados con las nuevas derechas en términos identitarios e ideológicos, como el partido evangélico Nueva República y su líder Fabricio Alvarado. “Asumieron de manera más explícita el lenguaje típico de las nuevas derechas, muy inspirados en las ideas de Agustín Laje, pero también en otros movimientos similares a lo largo del planeta; más particularmente en el trumpismo y el bolsonarismo brasileño”, afirmó.
Según el investigador, el hecho de que el chavismo no se comprometa con una vertiente específica del conservadurismo puede explicarse por las limitaciones históricas de los partidos confesionales, que tienden a consolidarse como agrupaciones de nicho. “Son vistos como representantes corporativos de un sector específico de la población y eso les ha impedido crecer más allá de esa base y competir con los partidos ‘atrapa todo’”, explicó.
En ese sentido, considera que el chavismo se mueve dentro de un registro de derecha conservadora, pero en lugar de adscribirse a una sola corriente, ha incorporado elementos de distintos conservadurismos. Esa flexibilidad le ha permitido aglutinar y convocar a una heterogeneidad de actores y sectores que difícilmente se habrían identificado, por ejemplo, con partidos evangélicos.
A diferencia de otras naciones, en Costa Rica no hay una clara corriente anti-Estados Unidos. Al contrario, todos los candidatos presidenciales se mostraron abiertos a trabajar con el gobierno de Trump, y el presidente norteamerica no necesitó interferir en los comicios (como sí lo hizo en Honduras). Por eso, la elección de Fernández no es un “giro brusco hacia la derecha”.
Pero el MALGA como movimiento ultra conservador está ahí, conformándose, y buscará sumar a una mandataria más a sus filas en un año 2026 en el que también hay elecciones en Perú, Colombia y Brasil. Veremos si la derecha logra seducir a la segunda presidenta de nuestra historia.


