
El presidente Donald Trump está promoviendo una pelea de Ultimate Fighting Championship (UFC) en la Casa Blanca. Al mismo tiempo, posee acciones de la empresa dueña de UFC.
La información fue revelada primero por el Huffington Post, que revisó la declaración financiera presentada por Trump el pasado 12 de mayo.
Según ese documento, el mandatario compró entre $15.001 y $50.000 en acciones de TKO Group Holdings, la empresa matriz de UFC y WWE. Esto pasó el 25 de marzo.
Meses después de esa compra, Trump comenzó a promover una velada de UFC programada para el 14 de junio en el jardín sur de la Casa Blanca, una actividad presentada como parte de las celebraciones por los 250 años de la independencia estadounidense y que coincide además con su cumpleaños.
Trump ha recibido peleadores en la Oficina Oval, ha hablado públicamente del evento y mostró imágenes creadas con inteligencia artificial del octágono frente a la residencia presidencial. “Será el mayor espectáculo del mundo”, dijo sobre la actividad, según reportes de medios estadounidenses.
Contracorrientes
Jordan Libowitz, de la organización anticorrupción Citizens for Responsibility and Ethics in Washington (CREW), dijo a HuffPost que se trata de un conflicto de interés importante porque el presidente estaría usando la plataforma más poderosa del país para impulsar una compañía en la que tiene inversiones.
¿Esto es ilegal? Según Reuters, pues no necesariamente. El presidente de Estados Unidos no está obligado por ley a vender todas sus inversiones al asumir el cargo. Tampoco debe colocar necesariamente su fortuna en lo que medios estadounidenses llaman un fideicomiso ciego (un mecanismo mediante el cual no conoce cómo se administra su dinero) como ocurre con otros funcionarios.
La Casa Blanca y aliados de Trump sostienen además que el mandatario no decide personalmente qué compra o vende en bolsa, porque sus inversiones son administradas por asesores financieros externos y estructuras de fideicomiso.
Pero el HuffPost señala que aun si un asesor hizo la compra, Trump sabe qué activos posee y sigue teniendo el poder de promocionar empresas, industrias o actividades desde la presidencia.
No es la primera vez
Desde su primera presidencia, Trump ha sido criticado por mantener una relación poco convencional entre política y negocios.
Durante su primer mandato surgieron cuestionamientos por hoteles y propiedades de la marca Trump que recibían visitas de delegaciones extranjeras, eventos políticos y actores interesados en tener cercanía con el gobierno.

En este segundo mandato, el debate se amplió hacia inversiones financieras y criptomonedas.
Uno de los ejemplos más discutidos ha sido el memecoin $TRUMP, una criptomoneda asociada a su marca política y promocionada por personas cercanas al presidente. Críticos han advertido que abre la posibilidad de que inversionistas o grupos con intereses políticos gasten dinero en productos ligados a Trump mientras él sigue ejerciendo el poder.
