Revista Dominical

La historia de la Virgen de los Ángeles (más allá de La Negrita)

Quizás le sorprenda, pero la fe hacia la Virgen de los Ángeles no es exclusividad de Costa Rica. Desde 1216 en distintas partes del mundo se celebra, el 2 de agosto, a esta advocación de María.

La historia de cómo Juana Pereira se encontró en un breñal, sobre una piedra y cerca de un manantial a la Virgen de los Ángeles es bien conocida por los fieles católicos de Costa Rica. La imagen la halló la humilde muchacha mientras fue a buscar leña en La Puebla de los Pardos, al este de Cartago.

Para los devotos ticos La Negrita es especial, la patrona, la guardiana de Costa Rica, pero la Virgen de los Ángeles no es exclusiva de nuestro país. Italia, España, Panamá, México, Estados Unidos y El Salvador son algunos de los países que tienen a su propia Señora de los Ángeles y que también la celebran el 2 de agosto.

¿Por qué hay varias Vírgenes de los Ángeles en diferentes lugares? La respuesta nos lleva a Asís de Italia y a San Francisco. Sí, el santo que instauró la tradición del portal en Navidad también tiene una relación muy íntima con la festividad de la Reina de los Ángeles.

La imagen que encontró Juana Pereira en 1635 fue nombrada bajo esta advocación porque el día de su hallazgo (2 de agosto) los franciscanos celebran la fiesta de la Reina de los Ángeles desde el año 1216.

Cuenta la tradición oral que un grupo de eremitas (o ermitaños) provenientes del valle de Josafat de Israel, llegó a Asís, en Italia, cerca del año 360 con unas reliquias de la Virgen María. Allí se asentaron y, con el permiso del papa Liberio, construyeron una pequeña capilla.

El altar fue dedicado a la advocación de la Asunción de la Virgen, debido a las reliquias que allí se resguardaban. Recordemos que en la fe católica María no falleció sino que fue llevada en cuerpo y alma al cielo.

Años después —se dice que en el 516— la iglesia pasó a manos de la orden de San Benito y sus monjes. Desde entonces se le conoció como la capilla de Nuestra Señora del Valle de Josafat o de Los Ángeles, haciendo referencia, según la tradición, a que en el lugar los campesinos decían que allí constantemente se escuchaba el canto de los ángeles.

A inicios del siglo XII el humilde fraile Francisco recibió la capilla de manos de la orden benedictina, bajo la condición de que la convirtiera en la casa de su familia religiosa. La iglesia se encontraba en una pequeña propiedad en medio de un bosque de robles y por su tamaño se le conoció popularmente con el nombre de Porciúncula.

La ermita era un edificio muy humilde y solitario. Cuando Francisco llegó estaba en abandono, pero como acostumbró durante su vida como religioso, el fraile se dedicó a reparar con sus propias manos la iglesia y la convirtió en su hogar y el de sus hermanos de la fraternidad que fundó en el año 1209.

En el año 1216 el fraile Francisco pidió la indulgencia para los pecadores que, arrepentidos y confesos, asistieran a la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, en Asís, Italia.

En la Porciúncula, Francisco y sus hermanos se dedicaron a una vida de pobreza, de cuidado de los leprosos y a predicar el amor de Cristo. Para ese tiempo el religioso le pagaba a los benedictinos una vez al año como renta una canasta de pescado, según consta en la historia que publicaron los Franciscanos en su página oficial.

Se dice que una noche de julio del año 1216, Francisco oraba fervientemente en una pequeña cueva del bosque. Le pedía a Dios la virtud de la humildad y la misericordia para los pecadores.

Días después, en la Porciúncula, una vez más Francisco hacía una intensa oración y Dios le respondió: “Francisco, tus pecados han sido borrados”. La alegría del fraile fue tanta que se dedicó día y noche a pedir con un deseo apasionado obtener el mismo favor para todos los pecadores arrepentidos.

“Te alabamos, Señor Jesucristo, en todas las iglesias del mundo entero. Y te bendecimos porque por tu santa cruz redimiste al mundo”, fue parte de la plegaria que dijo esa noche Francisco. Para su sorpresa, al alzar la mirada vio una luz brillante sobre el altar y distinguió a Jesús con María y muchos ángeles.

En la visión, Jesús le dijo: “Francisco, pide lo que quieras para la salvación de los hombres”. Sobrecogido y consumido por un intenso amor, Francisco imploró: “Aunque yo soy un miserable pecador, yo te ruego, querido Jesús, que le des esta gracia a la humanidad: dale a cada uno de los que vengan a esta iglesia con verdadera contrición y confiesen sus pecados, el perdón completo e indulgencias de todas sus faltas”.

La historia narra que Jesús se quedó en silencio y que Francisco se dirigió entonces con mucho amor hacia María y le suplicó: “Te ruego a ti, Santísima Madre, abogada de la raza humana, que intercedas conmigo por esta petición”.

María sonrió y miró a Jesús. Inmediatamente Él dijo: “Te concedo lo que pides, pero debes de ir a mi Vicario el Papa y pídele que apruebe esta indulgencia”.

En Chile, Perú, España, Estados Unidos, Panamá y El Salvador hay varios lugares donde se venera a la Virgen de los Ángeles.

Francisco no esperó mucho y al día siguiente, muy temprano en la mañana, se dirigió hacia la ciudad de Perugia a hablar con el Papa Honorio III. La preocupación se apoderó del religioso en el camino, pues lo que iba a pedir era algo que solo se le había concedido a la tumba de Cristo, a la de San Pedro y San Pablo.

El Papa atendió al fraile, pero cuestionó la solicitud ya que consideraba que para un perdón había que hacer penitencia. Francisco a cambio del arrepentimiento le ofreció las almas de los pecadores.

“Yo deseo, si le parece a su Santidad, por las gracias que Dios concede en esa pequeña iglesia, que todo el que entre en ella, habiéndose arrepentido sinceramente, confesado y habiendo recibido la absolución, que se le borren todos los pecados y las penas temporales de ellos en este mundo y en el purgatorio, desde el día de su bautismo hasta la hora en que entren en esa iglesia”, expresó Francisco.

La indulgencia fue concedida, pero solamente era válida un día al año, en la víspera de la fecha que se escogiera y hasta al día siguiente.

El día elegido por Francisco fue el 2 de agosto porque coincidía con el primer aniversario de la consagración de la capilla de Nuestra Señora de los Ángeles.

De acuerdo con El Vaticano, el Perdón de Asís se puede pedir para uno mismo o bien a favor de los difuntos. Para obtenerlo es necesario confesarse, participar en la misa y en la Eucaristía, renovar la profesión de fe durante la visita recitando el Credo y el Padre Nuestro, y finalmente rezar según las intenciones del Papa y por el Pontífice. Está vigente a partir de las 12 horas del 1. ° de agosto y hasta la medianoche del 2 de agosto. La indulgencia plenaria concedida en la Porciúncula se extiende a todas las iglesias parroquiales del mundo y también a todas las iglesias franciscanas.

Sabemos entonces que a La Negrita se le concedió la advocación de Virgen de los Ángeles porque fue hallada por Juana Pereira en Cartago el 2 de agosto, pero vamos a conocer a algunas de las otras expresiones santas de María que también están designadas como Reina de los Ángeles.

La ciudad de Los Ángeles, en California, Estados Unidos, fue bautizada así luego de que unos misioneros franciscanos españoles llegaran al lugar cerca de 1769. El padre Crespí, que lideraba la misión, encontró un río en la zona al que llamó El río de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles de Porciúncula. Varios años después un grupo de lugareños fundó la ciudad y le dio el nombre que conocemos.

En Getafe, España, la Virgen de los Ángeles es la patrona de la ciudad. La devoción en este lugar data de 1612, cuando unos pastores encontraron a la virgen en el Cerro de los Ángeles durante una tormenta. En ese lugar es donde se encuentra la Basílica dedicada a la Virgen y y los lugareños se refieren a la imagen con el apelativo cariñoso de Angelines.

En setiembre de 1824, el Congreso de la República declaró a la Virgen de los Ángeles Patrona de Costa Rica

El pueblo Los Nietos, en Cartagena de España, tiene como patrona a la Virgen de los Ángeles y celebra año con año el 2 de agosto su gran fiesta con procesiones y actividades religiosas.

En Chile también hay una ciudad nombrada Los Ángeles y en la entrada del pueblo existe un monumento con la imagen de la virgen. La historia refiere que en 1739 el rey de España había ordenado formar ahí una villa bajo esa advocación de la Virgen María.

En Panamá está la Parroquia Nuestra Señora de los Ángeles cuya construcción fue fomentada por la comunidad costarricense radicada en ese país. En junio de 1970 se solicitó la confección de una imagen de La Negrita para llevarla a ciudad de Panamá.

La localidad de Sonsonate, en El Salvador, también alberga la devoción a la Virgen que se venera en la Parroquia Nuestra Señora de los Ángeles. Igualmente, en Urquillos, Perú, también festeja a la Virgen de los Ángeles desde 1570.

En el caso de la Hermandad de Los Negritos, cofradía de Sevilla, España, también veneran a la Reina de los Ángeles desde el siglo XIV.

En la colonia Guerrero de la Ciudad de México se encuentra el Santuario Nuestra Señora de los Ángeles. La historia data de 1580 cuando después de una inundación un cacique indígena encontró entre los escombros una pintura al óleo de la Virgen María. Impresionado con la imagen, mandó a construirle una capilla de adobe.

En el Vaticano hay tres imágenes de La Negrita tica. La primera de ellas fue bendecida por el papa Benedicto XVI en el 2005 y se colocó en la Basílica Santa María de la luz. La segunda se entronó en la parroquia de Santa Ana el 26 de abril del 2014, mientras que la tercera es un mosaico de la Virgen que hizo la artista nacional Paula Sáez y que está ubicado en los antiguos muros de los jardines del Vaticano.

Se dice que la mujer que encontró a la Virgen de los Ángeles era una mulata sencilla y humilde, pero no se sabe ciertamente su nombre porque su rastro se perdió en la historia de Costa Rica. Fue el arzobispo Víctor Manuel Sanabria Martínez quien trató de encontrar a esta joven y tras su investigación decidió llamarla Juana Pereira, dado que ese nombre y ese apellido eran los más comunes de la época.

La imagen, según recopiló el sitio Si Cultura del Ministerio de Cultura y Juventud, mide 20 centímetros y está hecha de una combinación de materiales como roca volcánica, grafito y jade.

El color es un verduzco oscuro y por eso cariñosamente se le llama Negrita, aunque antes se le denominó Virgen Morena y Virgen de los pardos. Además, las facciones de la Virgen se consideran las de una mujer mestiza, ya que tiene el rostro ovalado, los ojos rasgados y la nariz y la boca son pequeñas. Esto podría representar un sincretismo en el cual se combinan elementos étnicos de las poblaciones criollas de Costa Rica con la religión católica romana de los españoles.

La Virgen carga en sus brazos a su hijo, quien posa su mano derecha en el corazón de su madre. Además ella está vestida con una especie de manto.

Los títulos especiales con los que se ha reconocido en nuestro país se le empezaron a dar a la Virgen en 1782 cuando fue proclamada como Patrona de Cartago. Para celebrar el pronunciamiento se realizó ese año la primera pasada de La Negrita que llevó a la imagen a la Catedral de Nuestra Señora del Carmen.

En setiembre de 1824 el Congreso de la República la declaró Patrona de Costa Rica. Para 1862 el Papa Pío IX concedió indulgencia plenaria a quien visitara la iglesia de Los Ángeles.

La primera llegada masiva de ticos a Cartago se dio en 1897, como explicó el historiador Otsbal Quirós en una entrevista con Columbia. Esa reunión masiva se realizó para observar la tradicional pasada de la Virgen y originó la romería que año con año se realiza la noche del 1. ° de agosto.

El papa Pio XI le concedió a La Negrita la Coronación Pontificia, que resalta la devoción a la advocación, en abril de 1926. Años más tarde, en 1935, el Santuario de La Virgen de los Ángeles fue declarado por el pontífice como basílica menor.

A la Virgen María se le reconoce mundialmente e históricamente con muchos nombres. Estos son las advocaciones de la madre de Jesús que se le han adjudicado a lo largo de los años como alusiones relativas a apariciones, dones o atributos de la Virgen que sigue siendo una misma.

Las advocaciones se dividen en dos, según explica el sitio especializado catholic.net. Están las de carácter místico que abarcan dones, misterios o pasajes de la vida, estados físicos, actos sobrenaturales o fenómenos milagrosos. En esta categoría tenemos como ejemplo a la Inmaculada Concepción, el Inmaculado Corazón de María, la Asunción de María, María Auxiliadora o la Virgen de los Dolores.

Las otras características son las apariciones terrenales como la de La Negrita de Costa Rica o La Guadalupana de México.

Un mosaico de la patrona de Costa Rica, la virgen de Los Ángeles, ya se muestra en los jardines del Vaticano.
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