Una imagen vale más que mil palabras. Hay tres niños sentados en la alfombra de una biblioteca, rodeados de libros. Con un libro de figuras como frutas y animales, las escolares Alexa Anchia Solano y Yislany Hernández Artavia repasan en voz alta los colores con su compañerito Fréderick Saavedra, para que él pueda ir repitiendo los sonidos y asociándolo al color que observa. Los tres están felices. La escena es conmovedora.
El niño es una persona con Trastorno del Espectro Autista; casi no habla. Todos los días va emocionado a la biblioteca, donde se quita los zapatos y escucha un cuento sobre la alfombra.
Desde mayo, Fréderick, Alexa, Yislany y todos los alumnos de la Escuela La Cabanga, ubicada en el distrito Cote de Guatuso, en Alajuela, le han sacado el jugo a una Biblioteca Actualiza, donada por medio del programa de responsabilidad social de la empresa Guiare. No solo les dieron unos 1.000 libros para niños entre los 4 y los 12 años, sino que les llevaron el mobiliario ideal, alfombras, sillas y almohadones para que el momento de la lectura sea un verdadero disfrute.
Ahora, cada día lectivo, después del desayuno, el estudiantado pasa 20 minutos por la biblioteca, cuenta Elizabeth Rojas, directora del centro educativo que se encuentra en un área rural. Y van todos: desde los que están en preescolar hasta los que cursan el sexto grado.
La Escuela La Cabanga tiene actualmente 58 estudiantes. Eran 76; sin embargo, muchos se marcharon porque sus familias se fueron de la zona cuando se acabó el trabajo para el que estaban contratadas y otros se pasaron a Nicaragua, explica la directora.

Escuelas sin libros
Antes de Actualiza, esta escuela no tenía ni libros ni biblioteca. ¿Cómo enseñar a leer y promover la lectura y sus beneficios así? Ciertamente es una realidad preocupante y retadora a la que se enfrentan la mayoría de las escuelas públicas del país, ya que solo el 16% cuentan con bibliotecas, revelaron los datos del Octavo Informe del Estado de la Educación.
Precisamente esa cruda situación generalizada y esa interrogante se encontraron las educadoras Alda Cañas y Victoria Coronado, socias de Guiare, al ofrecer capacitaciones a docentes del sector público con el fin de fomentar su desarrollo profesional académico en diferentes partes del país. Y decidieron promover el cambio, empezando en zonas rurales donde las necesidades son muchas.
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Con apoyo de donantes y empresas privadas, ellas han logrado entregar siete bibliotecas en los últimos años e incluso tienen una más que está lista y deben entregar a la Escuela El Edén, en Upala. Cuando hagan esa entrega lograrán su objetivo del 2022: colocar cinco bibliotecas Actualiza. El trabajo no ha sido fácil; sin embargo, son mujeres que perseveran y tienen claro lo que quieren. Y los resultados se viven en los centros educativos.

Todo el provecho posible
En La Cabanga, niños, docentes y padres de familia pasaron de celebrar la biblioteca a tratar de sacarle el máximo provecho posible.
Yosebeth Gutiérrez Vega, de 9 años, cuenta que el espacio es “muy bonito” y que le gusta porque aprende mucho, tiene una alfombra y una silla de conejo donde leer. Esta niña de tercer grado acaba de terminar de leer allí El principito, de Antoine de Saint-Exupéry.
Para la maestra Herlin Granados Campos, la biblioteca llegó en el momento idóneo. “Con la pandemia, los chicos han tenido un déficit de lectura y de comprensión de lectura. Vieras que a los niños les encanta ir a leer. Hay libros de cuentos, novelas, libros de aventuras, enciclopedias, diccionarios; hay libros muy lindos. Ha sido un éxito porque así van agarrando el gusto por la lectura”, detalló la docente.

Es decir, esta biblioteca se ha convertido en una herramienta muy útil para ese centro educativo dentro de la gran tarea de nivelación que se desarrolla en la educación pública costarricense luego de la pandemia.
Luego de las actividades que están haciendo para recoger fondos y hacer un salón de eventos, desarrollará un proyecto para leer cuentos y hacer dramatizaciones en la biblioteca, cuenta la directora Elizabeth Rojas. Además, esperan que el Ministerio de Educación Pública les apruebe el apoyo de una persona bibliotecaria.
Acogedora y bonita
La donación a La Cabanga no fue una casualidad, sino que este centro educativo cumplía con algunos requisitos: fue recomendado por la Dirección Regional, era una escuela entre unas 80 y 100 personas, tenían un aula disponible que se podía usar para la biblioteca y cuentan con una dirección comprometida para garantizar que el apoyo no quede en desuso.

Todas estas son características deseables que buscan las socias de Guiare. Para ellas, lo ideal es que cada estudiante cuente con unos 10 o 12 libros entre los cuales pueda escoger qué leer.
Además, ellas se han empeñado en que las bibliotecas sean acogedoras, bonitas y de calidad. Por eso, se preocupan por que haya libros atractivos y buenos para los diferentes niveles, así como en invertir en un mobiliario apropiado que permita mostrar y también resguardar los diferentes títulos disponibles. “Las bibliotecas deben tener estantes y también exhibidores, para que los niños vean las portadas y se lleven los libros”, afirma Victoria Coronado.
¿Por qué no regalar solo los libros, que son lo más urgentes? “Aunque recogemos muchos libros, no queremos dar cajas de libros. Sin los muebles, los libros se quedan en bolsas o en cajas. Queremos entregar una buena biblioteca, un espacio especialmente creado para ese fin con muebles diseñados para el tamaño de los niños y que ocupe todo un aula. No es una esquina de lectura”, asegura Alda Cañas.
Por ello, las alfombras, los almohadones y hasta asientos especiales también forman parte de la donación. Y cada una de las partes de esta biblioteca son resultado de donaciones o de fondos que fueron recaudados con este objetivo.

De hecho, Guiare estuvo en la Feria Internacional del Libro en un puesto donde recogía libros nuevos y usados en buen estado para distribuir en estas bibliotecas que arman. Y permanentemente invitan a que les donen libros porque saben que la gente guarda en sus hogares muchos buenos títulos para niños que ya no lee ni va a utilizar y esos materiales pueden ser de gran ayuda para estudiantes de preescolar y primaria en zonas rurales. “Esta es una buena forma de limpiar las bibliotecas y ayudar”, agrega Cañas.
Por supuesto, aceptan libros ya leídos en buenas condiciones, como cuentos, novelas, poesía, de ciencia, antologías, diccionarios y enciclopedias, entre otros. Eso sí, piden que no sean libros de texto.
Con la ayuda de voluntarios –muchas veces facilitadores de su propia organización–, ellas catalogan los ejemplares para armar bibliotecas variadas y completas. También confeccionan una lista detallada de los títulos, que está dividida por niveles, para entregar al centro educativo.
Debido a las necesidades en los cantones de Upala y Guatuso, han concentrado las donaciones en esa región. Así tienen una Biblioteca Actualiza las escuelas de Llano Bonito, Tujankir, Yolillal, Popoyoapa y la ya mencionada de La Cabanga.

Un proyecto familiar que se volvió ambicioso
¿Y cómo nació la idea de estas bibliotecas? Todo empezó cuando Cañas se dio cuenta deque en la escuela de Tierras Morenas de Tilarán (Guanacaste), donde su familia tiene una finca, no había libros para los alumnos.
Alda se comprometió a regalárselos y empezó una cruzada para recoger libros: incluso para su cumpleaños pidió libros, pero no para ella sino para este proyecto. Le pidió ayuda a uno de sus hijos para que le diseñara el mobiliario y pidió descuento en editoriales para obtener otros títulos a un mejor precio para el espacio. El resultado es una biblioteca muy linda y con más de 500 libros nombrada en honor a su Tita Daisy.
Luego, la empresa Guiare lo adoptó en su plan de responsabilidad social. Incluso durante la pandemia, entregaron una biblioteca en Los Ángeles de Tilarán.
Ahora, se concentran en ayudar a Upala y Guatuso, aunque están conscientes de que son miles de centros educativos los que necesitan apoyo. “No queremos desenfocarnos; sin embargo, dependemos de la bondad de la gente porque no tenemos un sistema fijo de financiamiento”, manifestó Victoria Coronado.
Con paciencia, poco a poco, pero muy satisfechas cuando ven a las niños y los niños felices leyendo en las bibliotecas, ellas siguen rescatando libros leídos en desuso, fondos y hasta almohadones de talleres de quilting para ir beneficiando a otros centros educativos. Labor de hormiga con resultados conmovedores.
¿Quiere donar libros o dinero?
Guiare recibe libros infantiles para niños entre los 4 y 12 años de todos los géneros: desde cuentos, poesía hasta libros de referencia (animales, países, cuerpo humano, espacio, geografía, historia, etc) preferiblemente en español. Pueden ser ejemplares nuevos o usados (en buen estado).
Los interesados pueden coordinar la entrega por medio de los números 8827-9927 y 8331-1100.
Asimismo, aceptan donaciones de dinero para libros u otros elementos de las bibliotecas por medio del Sinpe móvil 8634-2678 de la Asociación Actualiza o también por medio de la campaña Yo me uno del BAC San José.