El coordinador del Departamento de Conservación del Teatro Nacional de Costa Rica (TNCR), Óscar Flores, afirmó que el contrato de las obras para la restauración de las puertas y muros en el teatro no tenía garantía de cumplimiento.
“Nosotros, como Departamento de Conservación, a la hora de hacer la solicitud a la Proveeduría, solicitamos que hubiera una garantía de cumplimiento de un 5 % por nueve meses; sin embargo, a la hora de hacer la publicación, no fue incluida”, aseguró Flores este jueves 16 de abril, en una audiencia de la Comisión Permanente Especial de Control de Ingreso y Gasto Público de la Asamblea Legislativa.
La garantía de cumplimiento es el instrumento que asegura que el proveedor cumpla con las obligaciones estipuladas en un contrato y que, en su defecto, deba compensar rápidamente por esos errores u omisiones.
Flores dijo que no sabe quién ni el motivo por el que no se incluyó en el contrato una garantía de cumplimiento. “No sé si alguien la negó o no (la garantía de cumplimiento), pero nosotros la solicitamos”, añadió.
Flores dijo que fue Proveeduría la que no incluyó la garantía de cumplimiento. “En el momento que se identificó se hizo una asesoría jurídica, que estableció un mecanismo particular para atender si se daba una situación en que se requiriera hacer un tipo de retención”, señaló Flores.
La asesoría jurídica estableció un mecanismo de retención por medio de facturas. El departamento de Conservación realizó un informe sobre las multas respectivas, pero se encuentra en revisión por el Consejo Directivo del Teatro. El monto que el departamento estaría reclamando a la constructora alrededor de ¢15 millones por inconformidades con la obra entregada.
El jefe del departamento de conservación dijo que el monto de la obra es de ¢133 millones, y que el contrato establece una multa de 2% por cada día de atraso. Sin embargo, Flores no pudo responder sobre la existencia de estudios de laboratorios ni técnicos previos para saber los materiales exactos de las obras que se iban a restaurar.

“Detalles son reversibles”
El coordinador de Conservación dijo que las obras contemplaban la intervención de nueve pares de puertas. Sin embargo, solo se intervinieron cuatro pares y, de estos, solo dos llegaron a la etapa final de acabado “por corregir”.
El ingeniero Flores aseguró que estas puertas no cumplieron con los criterios de aceptación desde el 2 de diciembre de 2025. “Por circunstancias propias de logísticas del contratista terminaron instaladas y tuvimos que ordenar que las quitaran para que se hicieran las correcciones que se solicitaron”, apuntó.
Flores explicó que el acabado de las puertas “tiene un brillo particular”. El contratista utilizó los materiales que solicitó el departamento de Conservación, pero a la hora de la ejecución del acabado “no llegaron a un punto de satisfacción para que pudiéramos recibir, porque en ciertos puntos había exceso de material y el brillo”.
Sin embargo, el encargado de Conservación dijo que “todos estos detalles para nosotros son reversibles”. Añadió que el proyecto se ajustó a los protocolos y se hizo una revisión, como la afectación a las maderas de las puertas.
En febrero, Revista Dominical publicó que las puertas de madera tallada del Teatro Nacional, que datan del origen del edificio, viajaron amarradas con una cuerda, sin acolchado u otro tipo de protección, y montadas una sobre otra en un pick-up para su restauración, tal y como denunciaron usuarios de redes sociales en su momento.
“El daño está hecho y como se indica es un daño irreversible, en el sentido que se debe nuevamente lijar todas las puertas y quitar los excedentes pudiendo dañar el tejido histórico de las puertas”, apuntó José Fernando Madrigal Fallas, director de la Dirección de Patrimonio Cultural (DPC), en un informe preliminar enviado en diciembre al despacho del ministro de Cultura, Jorge Rodríguez Vives, incluido en un expediente al que tuvo acceso La Nación.
