Existe una imagen mental del “ojeador” de fútbol de la vieja escuela, ese que, al enterarse de una mejenga en un barrio de Alajuelita, un torneo en las bananeras de Limón, o un campeonato de jóvenes en Quepos; ese que se subía al carro con libreta en mano para ir a ver el partido y descubrir la nueva perla del fútbol tico. Una visión un poco romántica, ¿no?
La imagen clásica de ese ojeador es la foto de don Ricardo Saprissa sentado en una banca a la orilla de una plaza observando un partido. Este scouting de la vieja escuela se basaba en la observación directa, el “ojo clínico” del descubridor de talentos y una basta red de contactos. No había big data ni estadísticas, solo la capacidad para evaluar la personalidad y un “talento oculto” aún por descubrir. Pero hoy ya no es así.
Tras la reciente eliminación de la Selección Nacional en el clasificación hacia el Mundial 2026, muchos aficionados y periodistas han cuestionado si ese trabajo de descubrimiento de talentos aún se realiza, si los clubes y federaciones están tomándose la molestia de salir de la Gran Área Metropolitana (GAM) y sobre todo, si están encontrando talento...
Por eso, Revista Dominical habló con scouters de la vieja y la nueva escuela, para averiguar cómo se caza talento hoy en Costa Rica, cómo todo se ha profesionalizado y tecnificado, y si aún hay jóvenes talentosos jugando en canchas de barrio.

Carlos Watson: Así descubrió a Esteban Alvarado, ‘Tuma’ Martínez y Winston Parks
Hay un refrán popular que, aunque un poco odioso, no deja de tener razón: “Más sabe el diablo por viejo que por diablo”. La experiencia, la sabiduría y los conocimientos adquiridos a lo largo de los años son, en muchísimas ocasiones, más valiosos que el desarrollo tecnológico. Don Carlos Watson, de 74 años, fue multicampeón nacional como jugador y como entrenador, pero es especialmente conocido como un formador de talentos nato.
Él fue uno de esos ojeadores de vieja escuela que, sin embargo, tenía toda una estrategia técnica y de contactos desarrollada para detectar a los mejores jugadores en todo el país. Así dio con Winston Parks jugando en una playa de Limón, con Esteban Alvarado jugando en las plazas de Siquirres y con Gilberto “Tuma” Martínez sobresaliendo en un partido de ligas menores en Pérez Zeledón.
Watson relató a Revista Dominical estas anécdotas. Él aprendió su método en una capacitación con el exentrenador del Liverpool, el PSG y la Selección de Francia, Gérard Houllier, y lo perfeccionó estudiando las estrategias de las federaciones de Argentina, México, Estados Unidos y Brasil, entre otros.
“A nosotros nos dio resultados la detección, detectar el talento, sea por viajar a los diferentes pueblos, ver los partidos de Anafa (hoy Liga Nacional de Fútbol Aficionado, Linafa), ver los partidos de los Juegos Deportivos Nacionales, ver los partidos de la U-20, de segunda división, hay que estar en todas, así se detectaba talento”, recordó Watson, quien reitera una y otra vez que esa fue su técnica, y no cuestiona las estrategias que hoy se utilicen.

Así ocurrió con Winston Parks, delantero limonense que fue mundialista en 2002 y llegó a fichar por el Udinese de Italia en 2001. Watson lo descubrió cuando fue a ver unos partidos en Cieneguita de Limón.
“Organizamos un colectivo en Limón para ir a ver muchachos, era en el Juan Gobán, pero llovió toda la noche y la cancha que era de pasto amaneció mal. Ibamos a suspender la actividad pero una señora se acercó y nos dijo ‘¿por qué no van a jugar a la playa?’. Todos los jugadores brincaron y dijeron ‘¡Sí, sí!’. Era una cancha de 11 contra 11 en Cieneguita, pero era de arena", relató Watson.
Tras algunos minutos del partido, un vecino de la zona le dijo que “el muchacho que está allá, con la bicicleta, viendo el partido, es el mejor de todos”. Para reconfirmar la información Watson le preguntó a su amigo, el entrenador limonense Leroy Foster Benjamin, conocido como “Padre Foster”. “El padre Foster se alarmó y dijo ‘¿cómo que no está entrenando? ¡Ese es el mejor!’ Así apareció Winston Parks“.

Algo similar ocurrió con el arquero mundialista oriundo de Siquirres, Esteban Alvarado, allá por 2004, cuando el joven tenía apenas 15 años.
“Yo iba para Siquirres a ver una triangular cuando Steve Sampson, entonces entrenador de la Selección Mayor, me dijo que quería ir conmigo, entonces nos fuimos. Vi a un arquero de Siquirreña que me gustó mucho, y Sampson me dijo que viéramos el partido un ratito más y tomáramos la decisión. Al rato viene Sampson y me dice ‘definitivamente hay que convocarlo’. Ese era Esteban Alvarado", recordó Watson.
Así encontraron al guante de oro del Mundial de Fútbol Sub-20 de Egipto 2009, que llegó a jugar en Países Bajos y Turquía.
El tercer prospecto que Watson recordó es quien, para muchos, es el mejor defensor en la historia de Costa Rica. “Tuma” Martínez fue dos veces mundialista y jugó en Roma, Brescia y Sampdoria, entre otros.
“Yo era supervisor de las ligas menores de Saprissa y los entrenadores, los lunes, tenían que entregarme un informe que incluía un espacio para escribir el nombre del mejor jugador del equipo rival. Un equipo de Saprissa fue a jugar a Pérez Zeledón y el profe me presentó un informe con el nombre de Gilberto Martínez, así lo conocí“, relató Watson.

Situaciones similares ocurrieron con jugadores como Roy “Popo” Myrie, Daniel Vallejos o Christian “Lula” Montero.
Para cazar talentos de esta forma era fundamental tener contactos y un gran equipo de profesionales que fueran a ver los partidos y volvieran con una lista de prospectos. “Era fundamental tener contactos, la gente que los entrena, que está en las canchas”, declaró Watson.
Pero el descubrimiento de talentos en mejengas de barrio ya se extinguió. Con mejenguear no basta.

La nueva era: disciplina, responsabilidad y profesionalismo
Lo dicho en la última oración no significa que los clubes de fútbol ya no vayan a los barrios a buscar talento en mejengas; según personas consultadas por Revista Dominical, esto aún se hace. Sin embargo, ya no basta con los partidos de barrio. Si un jugador de 15 años solo se dedica a mejenguear o a jugar en un torneo de fin de semana, ya le agarró tarde. En la actualidad, el profesionalismo alcanza a los menores de edad.
Así lo explicaron José Luis Rodríguez, agente de futbolistas y director ejecutivo de Fútbol Consultants; Randall Azofeifa, entrenador de la selección nacional sub-17 que recientemente clasificó al mundial de su categoría; Víctor Badilla, director de Visorías de la Liga Deportiva Alajuelense; y Gabriel Porras, director de Desarrollo de la Fedefútbol.
Alajuelense y Consultants son dos de los equipos que proveen jugadores a la selección sub-17 mundialista.
Rodríguez fundó Consultans en 2009 junto a su esposa, Mónica Malavassi, presidenta de la empresa. La organización tiene 10 sedes en todo el país y un club en segunda división. Su objetivo es formar deportistas que lleguen al fútbol profesional o, si lo prefieren, que opten por una beca deportiva en alguna universidad de Estados Unidos.

Él concuerda con Watson en que la cualidades de un futbolista solo se pueden observar correctamente en vivo, en partidos competitivos. Y no se trata solamente de confirmar que “el muchacho es bueno”, sino muchos aspectos más.
“Por más tecnología que haya, siempre es necesario ir a ver un partido, ver cómo se comporta un jugador, sus gestos, su lenguaje corporal, la forma como trata a sus compañeros, a los rivales, al entrenador. Son señales importantes. La inteligencia artificial te da números, están plataformas como WhyScout pero hay que pagar $12 mil al año y no todo mundo hace la inversión; pero la disciplina y el comportamiento solo se ve en vivo“, consideró.
Por eso, ojeadores de Consultants asisten a torneos menores, Juegos Deportivos Nacionales y acuden a sus contactos y conexiones en todo el país. En esas labores de visoría, es común que se encuentren personeros de la Liga, Saprissa y, con menos frecuencia, de Heredianoy Cartaginés.
“Hay amigos que han trabajado con la empresa y nos contactan para decirnos que en tal pueblo hay un muchachito que tiene cosas interesantes. Obviamente somos muy puntuales, no podemos ir por grandes cantidades de jugadores”, ejemplifica Rodríguez.
El trabajo de Consultants ha sido de provecho para la selección sub-17, dirigida por Azofeifa. El seleccionador dio a Revista Dominical un ejemplo con nombre y apellido: Jefrey Urbina, delantero.
“Ya yo lo tenía mapeado pero no lo había visto. Un día decidimos llamarlo y fue tan buena la impresión que de una vez le dijimos que si tenía pasaporte y se quedó en el equipo, inclusive pese a ser un año menor que sus compañeros. Él hace los tiros de esquina con las dos piernas, le pega muy bien, puede jugar varias posiciones. ¡Esas sorpresas son muy bonitas!“, relató Randal Azofeifa a RD.

Por su parte, Rodríguez recalcó que no se trata solo talento, sino también de disciplina y valores familiares. Por eso, él recomienda que los niños formen parte de los equipos a nivel escolar y colegial, donde les inculcan disciplina y tienen más posibilidades de ser descubiertos por un ojeador como él.
“Yo soy de la opinión de que un chico no debe salir de su casa por lo menos hasta los 13 o 14 años, porque el estar con los padres es muy importante. Hay equipos que empujan a chicos a alejarse de su familia con 9 o 10 años, pero eso no es lo correcto“, declaró el agente.
“Hoy hay más distractores”
Randall Azofeifa reconoce que, en comparación con su periodo como seleccionado juvenil, en la actualidad los jóvenes tienen muchas más distracciones. “Con eso hay que lidiar”.
Por eso, las palabras de Azofeifa respaldan que no basta con ser un buen “mejenguero” o tener talento innato. Se requiere ser profesional y entrenar con disciplina desde temprana edad.
“Dependemos de que los clubes tengan una correcta incidencia en la formación de los jugadores, porque cuando nosotros llamamos a un jugador para la selección nacional es porque ya tiene cierto camino recorrido. Todo ha estado muy apretado pero la intención mía es ir a ver entrenamientos de divisiones menores no solo acá en la GAM, sino en Liberia, Puntarenas, San Carlos... todos esos lugares", acotó.

Él se suma a Watson y Rodríguez al considerar que es diferente ver a los jugadores en la cancha que en un video. Por eso, él ha visitado estadios de primera, segunda y tercera división en busca de talentos.
“Si hay algunos recomendación de un jugador trata de ir a verlo. El otro día me recomendaron a un chico, eran las 9:30 a. m., jugaba a las 11 a. m. y me fui a verlo. Yo no creo en selecciones cerradas, hay que meterle nivel y exigencia a los jóvenes con otros jugadores a buen nivel”, explicó el seleccionador.
Así fue como él descubrió a Joshmark Arias Palmer, un portero de 16 años de más de 1,80 metros de estatura oriundo de Cieneguita de Limón (al igual de Parks y Watson). Él jugaba para Limón Black Star, de segunda división, pero su continuidad en la selección lo llevó a fichar por Alajuelense U17.
“Los jugadores tienen que estar compitiendo con sus equipos, eso es importante. Además, hay que entender que vienen de contextos diferentes, tanto en equipos como a nivel social y familiar, con eso hay que convivir y adaptarse”, detalló Azofeifa.

Las cinco claves según Víctor Badilla
Actualmente Víctor Badilla es director de Visorías de Alajuelense, pero tiene una larga experiencia en dirección técnica, gerencia deportiva y visorías. Su experiencia comenzó en 2012, cuando trabajaba para el Grupo Pachuca en México.
Su experiencia desde entonces lo convierte en una persona acreditada para detallar cuáles son los criterios más importantes para detectar un potencial futbolistas de élite.
“Tenemos torneos de liga menor de buen nivel, con equipos profesionales, que entrenan todos los días y desarrollan jugadores. Por eso, tenemos que ir a otros lados: los mejores jugadores de Liberia están en Liberia, y ahí es donde tenés que ir a verlos”, destacó Badilla.
Eso sí, el ojeador explicó que no es fácil encontrar jugadores aptos para llegar a la Liga. Los prospectos deben tener condiciones futbolísticas, proceso de entrenamiento en algún equipo, capacidad de competir y la inteligencia para entender el juego.
“Cada vez es más complejo traer un jugador, no solo necesitamos que tengan condiciones, necesitamos que tengan proceso para incrustarlos en el andamiaje de la Liga. Cada año que pasa es un año de proceso que ganan los chicos de acá, y que no ganan los jugadores que no están con nosotros.
“No puede ser que un papá me diga que un chico sub-16 juega muy bien, yo le pregunte en qué equipo juega y me diga que en las mejenguitas del barrio. Por más bueno jugador que sea, el proceso lo va sacando, porque tendrá muchas condiciones, pero tiene mil falencias que otros jugadores ya superaron. Tienen que ir a escuelas de fútbol, formarse, educarse, competir. Eso sí, nosotros incorporamos chicos acá en el CAR a partir de los 13 años, no antes, no podemos sacarlos de su entorno”, explicó Badilla.
Con esto como contexto, el director de Vistorías manudo detalló a RD los cinco valores del fútbol que un jugador de fútbol formativo necesita para evolucionar. Los dos últimos son “los más bravos”:
- “Las condiciones del chico, no digo talento, condiciones“.
- “Un buen entrenador”.
- “Buena metodología”.
- “Competencia interna (dentro del club)”
- “Competencia externa (en la liga o torneo donde juega)”.
“Si esos cinco valores no se cumplen, el chico no va a mejorar. Puede tener las tres primeras, pero si no tiene competencia, no va a mejorar”, sentenció el especialista.
Para este artículo Revista Dominical buscó tener las perspectiva del departamento de visorías de Saprissa; no obstante, no fue posible hablar con ningún representante del club tibaseño antes del cierre de edición.


