En tres meses cumplirá 53 años de estar encorvado y observar desde lo alto eventos históricos en su barrio y aunque en algún momento fue celebrado como el más alto de su especie en Costa Rica, hoy el edificio central del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) está en el ojo público por su posible demolición.
El meollo se remonta a su concepción, una época en la que Costa Rica todavía no contaba con un código sísmico. Así que la sede del ICE, el edificio Jorge Manuel Dengo Obregón (JMDO), nació desactualizado frente a los exigencias actuales que deben cumplir las edificaciones para soportar una eventual actividad sísmica.
Si bien sus trabajadores y arquitectos admiten que el inmueble de quince pisos de concreto armado requiere una intervención, sostienen que antes de optar por la demolición se debe estudiar la posibilidad de reestructurarlo para preservar su historia.
Estos sectores también cuestionan que el ICE no ha sido transparente con las razones técnicas que sustentan la demolición, que según el presidente ejecutivo Marco Acuña, costaría $100 millones.
¿Qué se sabe y qué no se sabe sobre la demolición del edificio histórico del ICE, símbolo de la electrificación de Costa Rica?
Cronología de una demolición
Pasado el terremoto de Limón de 1991, numerosos edificios en el país fueron sometidos a una actualización de sus condiciones de seguridad, pero otros, como la sede central del ICE, quedaron rezagados en ciertos parámetros.
A raíz de esta desactualización, en marzo de 2024, la institución decidió trasladar al personal del inmueble en Sabana Norte hacia otra torre en Sabana Sur, ya que estudios y análisis técnicos determinaron que la infraestructura actual no reúne las condiciones para albergar a los trabajadores.
En aquel momento, Acuña informó en un video interno que el edificio JMDO sería intervenido para prolongar su vida útil en 80 años, después de haber cumplido su primer cincuentenario.
Desde entonces, solo se había hablado de una readecuación del inmueble. La idea de demolerlo fue oficializada por Acuña el 27 agosto de 2026, durante la presentación del Reporte de Sostenibilidad 2025 del ICE.
Ese mismo día, la institución informó que, por acuerdo del Consejo Directivo, la nueva edificación se construirá en el mismo terreno: tendrá 21 pisos, una capacidad para 1.100 personas, un área máxima cercana a los 40.000 m², bodegas, auditorio, parqueos y terraza panorámica.
El ICE agregó en la nota de prensa que “las fechas, los encargados y los detalles de las obras se definirán en un proyecto a aprobar”.
El 11 de setiembre, CRHoy publicó que el desmantelamiento del edificio se realizaría hasta marzo de 2027, como un paso previo a la demolición.
Sin embargo, el secretario general de la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP), Albino Vargas, interpuso un recurso de amparo para detener la demolición. Alegó que el gobierno pretende tomar una decisión “radical e irreversible” sin haber dado a conocer los estudios técnicos que sustenten el plan, ya que no se han divulgado públicamente.
El 18 de setiembre, dándole curso, la Sala Constitucional ordenó frenar cautelarmente la demolición hasta que se resuelva el amparo.
El costo de remodelar vs. demoler
Un documento de gestión de proyectos realizado por la Dirección Gestión de Servicios No Regulados (DGSNR) en diciembre de 2024, al que tuvo acceso La Nación, apuntaba hacia la construcción de un edificio distinto al anunciado este año.
Ese anteproyecto indicaba que el inmueble tendría un área total de 26.500 m² con el concepto de “energía en movimiento”.
El presupuesto referencial de demoler la estructura se fijaba en $84,6 millones y readecuarla en $75,1 millones.

Otro documento de la DGSNR con fecha de mayo de 2025, que contempla la reconstrucción o demolición del edificio JMDO en su etapa de anteproyecto y prefactibilidad, incluye un render distinto.
Según los montos de estimación referencial de este documento, la remodelación costaría $126.962.559 y se ejecutaría en 55 meses.
La demolición y construcción de un nuevo edificio tendría un valor de $121.889.059 y tardaría 40 meses en completarse. Es decir, la diferencia es de poco más de $5 millones.
Sobre este mismo proyecto, el Informe de prefactibilidad técnica. Modernización del Edificio Jorge Manuel Dengo Obregón, realizado en setiembre de 2025 por la DGSNR, describe esta nueva torre de 16 niveles.

Empero, en la versión anunciada este año, el ICE anunció que el edificio tendrá 21 pisos, por lo que responde a otro proyecto.
El 10 de junio de este año, en el programa Nuestra Voz, el jerarca Marco Acuña indicó que la remodelación del edificio JMDO costaría alrededor de $120 millones.
La Nación solicitó una entrevista con Marco Acuña, vía número telefónico y correo electrónico del departamento de prensa del ICE, para conversar sobre la demolición y estos estudios. No se obtuvo respuesta.
Lo que amplían los estudios sobre el edificio del ICE
En medio de las discusiones sobre el futuro del edificio JMDO, el ICE publicó un comunicado de prensa a inicios de junio en el que asegura que todas las acciones adoptadas sobre el edificio, en relación con el desalojo del personal, se han basado en criterios técnicos “priorizando la seguridad de las personas, la continuidad de los servicios institucionales y la protección del patrimonio público”.
La Nación solicitó al ICE todos los estudios técnicos relacionados con la demolición del edificio que sustenten la necesidad de ejecutar esa medida. La institución respondió la consulta con tres documentos.
El primero de ellos, realizado en febrero de 2021 por las áreas de Ingeniería Estructural y Arquitectura de la institución, se titula Edificio JMD: Estudio Estructural y se concentra en variables como la ductilidad y la deriva de entrepiso. Este documento sí contempla demoliciones y reconstrucciones, pero solo de algunos elementos y no del edificio completo.
Entre los elementos sugeridos para ser demolidos figuran las divisiones y cerramientos de los baños, así como la pared que da acceso a las escaleras principales de todos los pisos, cuyos muros son de mampostería de arcilla y agregan un peso importante al inmueble. También se plantea demoler y reconstruir vigas cortas y parte de los muros de los ductos de los ascensores.
Un segundo informe, realizado por la firma FSA Ingeniería & Arquitectura en noviembre de 2023 y titulado Validación del Diagnóstico Estructural y de la Validación de la Propuesta de Reforzamiento del Edificio Jorge Manuel Dengo Obregón, recomienda la readecuación del inmueble para cumplir con el Código Sísmico.
“Lograr objetivos de desempeño asociados a estructuras nuevas (seguridad de vida para un sismo con periodo de retorno de 475 años) para un edificio con la edad del JMDO va a requerir que cualquier reforzamiento con métodos tradicionales tenga una intervención extensa y profunda, incluyendo en muchos casos la construcción de elementos nuevos, la demolición de elementos existentes parcial o totalmente y el engrosamiento de otros. Esto va a implicar trabajos invasivos y posiblemente costosos o lentos”, señala el informe.
Adicionalmente, el tercer documento enviado por el ICE, Informe de prefactibilidad técnica. Modernización del Edificio Jorge Manuel Dengo Obregón (mencionado arriba), sí describe el escenario de construir un edificio nuevo en el mismo terreno.
Además, indica que el único registro de demolición de edificaciones de gran altura es el del hospital de Puntarenas, por lo cual “la demolición del edificio Jorge Manuel Dengo Obregón supone un reto sin precedentes en el país”.
“No se considera una diferencia determinante o significativa la que existe entre el presupuesto de un escenario y otro (alrededor de 4%), ya que esta iniciativa se encuentra en una etapa de preinversión y contienen factores de incertidumbre de 20% (para el edificio nuevo) y 30% (para la readecuación del edificio existente) sobre los costos directos”, indica el documento en sus conclusiones.
Según dice, la readecuación presenta “ventajas significativas en términos de sostenibilidad, reduciendo el impacto ambiental de las obras”, mientras que la construcción de un nuevo inmueble “conlleva un impacto ambiental más alto en el corto plazo, sin embargo, su escogencia permitiría garantizar estructuras y prácticas más eficientes energéticamente a largo plazo”.
Por otra parte, La Nación tuvo acceso a algunos estudios internos del ICE que amplían sobre las adecuaciones que necesita el inmueble, en caso de que no sea demolido.
El Estudio de readecuación estructural del edificio Jorge Manuel Dengo Obregón, que data de julio de 2020, indica que para cumplir con el nivel de desempeño de “Seguridad de Vidas” se deben adecuar vigas, columnas, nudos, muros, entrepisos y cimientos.
Según se indica, el edificio presenta deficiencias estructurales como irregularidades en la planta y en la altura, torsión en la planta y un “confinamiento muy escueto de los elementos de concreto reforzado”.
No se niega el riesgo
Para Aarón Chacón Cavero, asesor sindical de la Seccional ANEP-Grupo ICE, el edificio JMDO representa el progreso del Estado, pues se construyó para albergar las oficinas de la institución encargada de desarrollar las telecomunicaciones y electrificar al país.
Asimismo, recalcó que los trabajadores del ICE, si bien no niegan que el inmueble debe ser intervenido, no tienen “absolutamente nada en sus manos” que les permita concluir que la demolición es la única opción.
“En momentos en donde el ICE y el propio Marco Acuña han insistido en la aprobación del proyecto de ley de armonización del sistema eléctrico nacional (N. 23.414), que para nosotros no es nada más que la privatización del modelo eléctrico, creemos que se pretende desaparecer el ICE de la memoria histórica de los costarricenses. ¿Qué mejor manera de hacerlo que eliminando el edificio histórico?“, sentenció.
A la petitoria de estudios se suma Sergio Ortiz, presidente de la Asociación Sindical Costarricense de Telecomunicaciones y Electricidad (Acotel), quien indicó que la demolición del edificio genera dudas, en especial porque se plantea “en un momento en el que el ICE no está bien económicamente hablando”.
“El ICE no puede basar su ‘excelente gestión financiera’ porque hay un tipo de cambio de dólar muy bajo que genera ingresos por fluctuaciones cambiarias y eso no puede ser sostenido en el tiempo”, dijo. “Ante una administración como esta, que Marco Acuña no ha sido cercano ni siquiera al diálogo con las organizaciones sindicales, obviamente lo que nos genera es duda”.
En ese sentido, la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Costa Rica (EAQ-UCR) se pronunció en contra de la demolición. Entre otras medidas, instó al ICE a abrir un proceso de discusión técnica, de carácter público, en el que puedan participar especialistas de distintas disciplinas.
“Lo que está en discusión no es solamente el futuro de un edificio, sino, además, la manera en que las instituciones públicas costarricenses deciden sobre los bienes comunes de interés histórico y alto valor cultural”, comunicó la escuela.
“Una decisión irreversible necesita, precisamente por serlo, la mayor cantidad posible de conocimiento, deliberación y responsabilidad pública”.
Valor del terreno del ICE es millonario
El terreno donde se ubica la sede central del ICE, con una superficie de 19.000 m², es de sumo interés para el mercado inmobiliario de San José: está en frente del Parque Metropolitano La Sabana y a sus lados abundan torres residenciales, corporativas y hoteleras.
Además, en la zona hay una escasez de terrenos grandes y tiene acceso directo a la autopista General Cañas, la ruta 27 y el centro de la capital.
Según un cálculo realizado por Ramón Coll Esquivel, presidente de la Cámara Costarricense de Corredores de Bienes Raíces, el valor del metro cuadrado de los lotes para desarrollo en Sabana y Mata Redonda van desde los $370 hasta los $2.200, en caso de propiedades premium sobre vías principales y con alto potencial de densificación.
A su juicio, considerando la ubicación y potencial de desarrollo del terreno donde se encuentra el edificio JMDO, su valor de mercado se situaría entre $9,5 millones y $13,3 millones, con un precio de entre $500 y $700 por metro cuadrado.
CFIA no ha recibido solicitud de inspección
Consultado por La Nación, el Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos (CFIA) explicó que, para determinar si un edificio debe ser demolido o no, se requiere de una evaluación técnica específica. Esto incluye revisión de planos y antecedentes, inspecciones, caracterización de materiales, evaluación de las condiciones de cimentación y análisis estructurales para determinar la vulnerabilidad y las alternativas de intervención.
“Que un edificio haya sido diseñado con una normativa anterior no implica, por sí solo, que sea inseguro o que deba demolerse”, indicó Daniel Ureña Muñoz, vicepresidente del CFIA.
Al consultarle cómo se debería de comparar el costo de reforzar y rehabilitar un edificio con el de demoler y construir uno nuevo, indicó que la comparación no debería limitarse al costo inicial.
“También deben considerarse, según corresponda, la vida útil, mantenimiento, adecuaciones, operación, interrupciones de servicio, riesgos, costos de demolición y construcción y el desempeño esperado de cada alternativa. Asimismo, deben considerarse los niveles de incertidumbre asociados a cada opción”, explicó.
Sobre el caso específico del ICE, agregó que el CFIA no cuenta con la información técnica necesaria para emitir un criterio sobre si la demolición es la alternativa adecuada para el edificio JMDO.
Eso sí, indicó que el colegio mantiene su disposición de brindar asesoría y criterio técnico cuando sea requerido, según lo establece su ley orgánica.
A la fecha, el CFIA no ha recibido una solicitud del ICE para realizar inspecciones o estudios técnicos específicos sobre el inmueble.

Hermanos reconstruidos
El edificio del ICE, diseñado por Rafael Sotela Pacheco —también arquitecto de la sede de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS)—, es una de las primeras edificaciones construidos por el Estado para albergar sus propias instituciones, al igual que la Contraloría General de la República, el Hospital México y el Hospital Nacional de Niños.
Estos edificios, que con el paso de las décadas se volvieron emblemáticos para la ciudadanía, sobresalen porque “el Estado siempre se ha vestido, en materia de arquitectura, con ropa ajena”, según William Monge, integrante del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos).
Además de presentar un sistema nuevo de torres en concreto, cuya parte baja se integraba con el espacio urbano, el inmueble del ICE fue pionero en incorporar elevadores capaces de conectar una torre de tal magnitud, al grado de convertirse en parte de la identidad arquitectónica de La Sabana.
Al hablar de su posible remodelación, el también exdirector de la Dirección de Patrimonio Cultural (DPC) destacó que otros edificios de la época, como el de la CCSS, sí se han podido reforzar tomando en cuenta su historia.
“El cuestionamiento nuestro es: ¿Cómo determinan que el refuerzo estructural cuesta esto? (...) ¿Qué es lo que uno infiere? Que inflan el monto para hacer creer que la demolición es lo que es más efectivo porque es mucho más barato", aseveró.
Por lo pronto, Icomos enviará una segunda petitoria de información al ICE, solicitando el desglose de los montos atribuidos al refuerzo estructural del edificio y a la demolición.
Mientras tanto, el edificio histórico seguirá encorvado a la espera de que decidan si ya no sigue en pie.
