Hasta en las mejores familias hay problemas. Por eso, no es raro que en los cantones más desarrollados del país la población también tenga problemas urgentes de resolver. Ese es el caso de Curridabat, donde el alcalde Errol Solano lleva dos años y medio de ejercicio.
Solano habló con Revista Dominical sobre la urgencia de encontrar nuevas maneras de dar tratamiento a los residuos sólidos, el nivel de ruido que afecta a los vecinos y la negativa del Concejo Municipal curridabatense de crear una nueva policía municipal en la comunidad. Lea más en nacion.com.
— Curridabat es un cantón desarrollado y la municipalidad goza de recursos. ¿Cuáles son los problemas que aqueja la población?
— Muchas personas piensan que esta es una municipalidad con grandes bonanzas económicas, pero no, más bien es una municipalidad que ha sido muy bien gestionada.
“Tenemos realidades muy distintas. Son cuatro distritos, un par de distritos con una calidad de vida y socioeconómicas un poco más bajas, y otros con situaciones más elevadas. Históricamente se nos ha permitido ser un laboratorio vivo a nivel municipal, y eso creo que nos permite cierta flexibilidad para invertir en el futuro.
“Tenemos problemáticas tradicionales, algunas calles que no están asfaltadas por temas legales, sobre todo en zonas donde viven poblaciones en situaciones socioeconómicas más bajas.

“Por otro lado, en el tema de convivencia, cuando las personas tienen una calidad de vida más alta empiezan a tener otro tipo de dolencias: ruido en el entorno, percepción de la seguridad -que no es necesariamente inseguridad-, convivencia entre distintos sectores socioeconómicos de la población...
“Después están los temas de operatividad, que no le dimos mantenimiento correcto a un parque, que no se ha reparado un hueco, ese tipo de operatividad del día a día, lo cotidiano de cualquier municipalidad.
“Sin embargo, creo que Curridabat ha tenido la capacidad durante los últimos 20 años de tener una articulación para resolver esas cosas de una forma más inmediata que otros municipios, y eso nos hace destacar”.
— El desarrollo económico también trae externalidades como el ruido o las presas. ¿Cuáles son las problemáticas más urgentes?
— El mayor de los problemas que tenemos nosotros es cultural, con la gestión de los residuos. Es un gran reto a nivel país, pero nosotros en particular perdemos mucho flujo operativo al recoger residuos en focos de contaminación diarios que hay en el cantón.
“El otro tema es la realidad geográfica, porque el tema del tráfico genera problemas en la calidad de vida de todos los que transitamos el cantón. Eso es inevitable, porque al final de cuentas hay un cruce entre Cartago y San José que no podemos controlar.
“A veces las personas también adolecen el tema de calle y aceras, pero lamentablemente a nosotros también nos afecta porque se trata de rutas nacionales. A nivel cantonal nosotros resolvemos muy rápidamente ese tipo de problemas, pero en rutas nacionales la gente adolece a la municipalidad cosas que nosotros no podemos influir”.
— El tratamiento de residuos sólidos es un tema país que se ha discutido mucho. ¿Cómo lo aborda Curridabat?
— Tenemos una operatividad saludable, es decir, es algo que se domina a nivel logístico, recoger la basura no es un problema para ningún municipio generalmente.
“El tema ahora es la transformación cultural de cómo nosotros materializamos nuestras adquisiciones, cómo generamos esos residuos, cómo los distribuimos y cómo los procesamos. Ahí todo el país se ha quedado parado, o tal vez la GAM, porque las zonas rurales tienen otras realidades.
“Esa realidad se nos está viniendo encima. En esa lógica hemos planteado varios elementos, uno es el proceso de reciclaje que hacemos ahora con las municipalidades de La Unión y Desamparados, en una inversión que se hizo en Desamparados.
“Actualmente la mayoría de municipalidades de la GAM hacen esos procesos sin automatización, lo hacen con funcionarios, entonces la capacidad de poder optimizar recursos es muy baja.
“Lo otro es el plantel municipal, la primera etapa en la que estamos ahorita, con una inversión de ¢750 millones, la idea es renovarlo. Nosotros somos una de las pocas municipalidades que tiene un centro de transferencia de residuos en el que recogemos la basura y la metemos en contenedores para que sea más eficiente y económico el transporte.
“Luego hay una etapa dos y una etapa tres, que en total son como ¢500 millones más, pero planeamos hacerlo entre 2027 y 2028.
“El otro elemento es la unión con otras municipalidades, lo que llamamos el GL15, es decir, 15 municipalidades de la Gran Área Metropolitana que estamos diciendo al Ministerio de Salud que hay que buscar una solución alternativa, no es hacer un hueco y echar toda la basura, porque eso lo hemos hecho por 60 años y no ha funcionado.
“Hay que pensar en otro tipo de tecnologías e inversiones, buscar alternativas a la gestión de los residuos. Este es un tema de urgencia país, no estamos dimensionando el nivel de gravedad”.
— El problema central es que los rellenos sanitarios ya no dan para más, ¿qué proponen al respecto?
— Sí, hay varias iniciativas privadas que nosotros hemos ido escuchando, plantas de incineración, el ICE tenía otras propuestas, la Cooperación Francesa estaba analizando algunas alternativas. Con el Ministerio de Salud hemos tenido conversaciones ya desde el gobierno pasado.
“Es muy difícil determinar cuál es el camino, porque las inversiones son de decenas de millones de dólares, no es un tema local. Un cantón de 15 km² como somos nosotros realmente no influimos tanto en esa conversación, sino que la acompañamos con otras municipalidades mucho más grandes como puede ser San José. Tenemos que tomar decisiones como grupo.
“Esa es la lógica en la cual hemos venido trabajando para ver si durante este año y el próximo ya se toman decisiones concretas apegadas al marco de la ley”.
— El tema del ruido fue noticia recientemente en el cantón de San José, ¿es también un problema para ustedes?
— Entiendo totalmente el proceso que estaba haciendo la Municipalidad de San José, había que profundizar en la discusión sobre el reglamento, pero se salió de las manos mediáticas. Ahora ellos están tomando un camino para enmendar eso.
“Nosotros tenemos la misma realidad, todos los días nos llegan quejas sobre el ruido, porque en una ciudad que se expande el comercio se va metiendo donde antes solo era residencias.
“Nosotros tenemos esas dificultades, no solo en el comercio, sino también en la convivencia alrededor de los parques, las aceras, las calles, aunque lamentablemente a nivel de ley nosotros tenemos muchas limitaciones al respecto.
“Encontramos que había unos 35 puntos de calor (de criminalidad) en todo el cantón. (...) Los hemos bajado más o menos a 10 en este momento”
— Errol Solano, alcalde de Curridabat
“En la Asamblea Legislativa estamos proponiendo junto con la sociedad civil el proyecto de ley de Paisajes Sonoros Positivos, que entre sus normas lo que hace es que faculta a las municipalidades para que puedan analizar y sancionar el ruido. Eso actualmente solo lo puede hacer el Ministerio de Salud, pero el ministerio a veces solo puede mandar a alguien a hacer mediciones un domingo a las 2 de la tarde, el día que no hay ruido.
“Al ciudadano le frustra mucho al ciudadano, es evidente, yo mismo lo puedo ver como vecino del cantón, pero actualmente no podemos hacer nada, porque por más que articulemos con Salud, no es nuestra competencia.
“Pero sí, es una problemática que que cada vez vamos a ver más, porque se están mezclando las zonas comerciales con las residenciales por la naturaleza de nuestras ciudades”.
— ¿Cómo afecta la inseguridad a Curridabat?
— Es importante entender que hay una diferencia entre la percepción personal de la inseguridad, y la inseguridad como tal. Además, hay que ver qué tipo de inseguridad es, si es que me roben la cartera, que me asalten, que se metan a robar en mi casa o el crimen organizado.
“Cuando mezclamos todos esos elementos, no las conceptualizamos por separado y lo que percibimos es que todo es insegurísimo y ya no se puede vivir en ningún lado. Pero no significa eso.
“Nosotros tenemos conflictos de vez en cuando en Tirrases por ejemplo, por tema de crimen organizado. Eso influye en la percepción de las personas sobre su seguridad, pero no necesariamente significa que esté generándose más seguridad hacia esas personas.
“Pero los problemas de la sociedad no discriminan si es el gobierno local, si es el nacional, si es crimen organizado o si es crimen común: lo cierto es que las personas se sienten cada vez más inseguras.
“Eso genera problemas a la salud mental, a la salud física, la gente ya no sale de la casa, no convive y tienden a individualizarse en sus hogares”.
— ¿Cuáles son las principales manifestaciones de la criminalidad en el cantón?
— En el crimen tradicional, robos, hurtos, asaltos, todo eso, nosotros ya llevamos alrededor de 3 años con índices significativamente a la baja. Cada vez hay menos de ese tipo de inseguridad en el cantón.
“Lo que hicimos fue un análisis con el Ministerio de Seguridad hace ya más o menos un año sobre dónde realmente habían problemas de seguridad. Hicimos un mapa de calor y encontramos que había más o menos unos 35 puntos de calor en todo el cantón.
“Esos puntos de calor tenían que ver con tres ámbitos en particular: uno, el robo tradicional por la calle, dos, el robo en paradas de autobuses que va pasaba una moto y le recogía el celular a todo el mundo, y el tercer, en los parqueos de los centros comerciales.
“Entonces, hicimos una estrategia para cada punto de calor.
“Más de 40 municipalidades (de las 84 que existen) ya tienen policía municipal, y eso nos deja a nosotros con un rezago”
— Errol Solano, alcalde de Curridabat
“La Fuerza Pública y el Departamento de Cultura de Paz fueron directamente con los centros comerciales para atender esas lógicas.
“En las paradas de autobús recolocamos las cámaras de seguridad que tiene la municipalidad, que actualmente tenemos 96, y estas, en coordinación con el Centro de Monitoreo de la Fuerza Pública, empezaron a tener unidades específicas de la Fuerza Pública para vigilar esos espacios en las franjas horarias más calientes.
“De esos 35 puntos calientes, lo hemos bajado más o menos a 10 en este momento. Se ha demostrado que hacer una estrategia policial más específica da resultados significativos”.

— Recientemente usted propuso que Curridabat tenga policía municipal, pero el Concejo Municipal rechazó el proyecto, ¿qué opina al respecto?
— Fue lamentable que el Concejo Municipal no quisiera avanzar en esa necesidad, incluso trajimos expertos a presentarles la propuesta, entregamos una propuesta documental que se encuentra en la Comisión de Seguridad hace más de un mes, y no fue atendida para no darle discusión.
“Todo esto provoca que la ciudadanía no sienta atendidas sus necesidades inmediatas. Las argumentaciones fueron muy pobres, como que no habían revisado la propuesta o que somos un cantón muy seguro, que ya somos el cantón número 11 en seguridad, como para considerar tener una policía municipal.
“Sin embargo, eso es lo que la población nos demanda, y como servidores públicos deberíamos atender esas necesidades.
“Por supuesto vamos a seguir insistiendo en el próximo presupuesto, porque el proceso es muy largo. Si lográramos que el proyecto se apruebe en 2027, tarda al menos uno o dos años más en consolidarse, y la inseguridad a nivel nacional ya no resiste como para decirle a la población que espere dos años más.
“Más de 40 municipalidades (de las 84 que existen) ya tienen policía municipal, y eso nos deja a nosotros con un rezago en una necesidad que es el siguiente paso. Ya tenemos alarmas, cámaras, estaciones de monitoreo, el siguiente paso es la atención inmediata con policía.
“Las cámaras por sí solas no sirven para nada, solo graban, pero si no podemos atender los incidentes, realmente no se cumple su causa, y la policía del Ministerio de Seguridad ya no da abasto, no podemos exigirles pero nosotros no aportar”.
