Douglas Sequeira tenía un plan claro, al menos así lo visualizó, aunque al final las cuentas no le salieron como quería, porque la Selección Sub-23 de Costa Rica perdió 1-0 ante Estados Unidos en el inicio del Preolímpico.

El estratega dijo, en la conferencia de prensa previa al juego, que sería un partido intenso, con momentos para defenderse, mientras en otros buscarían hacer daño.
Pero el exceso de respeto en el primer tiempo le pasó una dolorosa factura. Aunado a eso, cuando mejoró, a la Sele le faltó ser más eficiente, porque tuvo múltiples oportunidades.
Sobra decirlo, pero por si quedaba alguna duda, esta Tricolor recordó el talento que posee, sin que eso fuese suficiente para igualar el marcador en el Estadio Jalisco.
Si es de merecimiento, Costa Rica seguramente se hubiera dejado al menos un punto. Eso dice el desarrollo del segundo tiempo, completamente volcado a su favor.
Su pecado estuvo antes del descanso, con un planteamiento timorato y poco agresivo. Sequeira optó por darle la iniciativa al rival, esperarlo y aferrarse a sus errores.
Aun así, en esos primeros 45 minutos dio chispazos de tener la capacidad para hacer algo más, sobre todo con la rapidez de Alonso Martínez, quien dejaba en evidencia a los centrales del conjunto norteamericano.
No lo sabemos, pero el juego culminó con la sensación de que una Costa Rica con la misma actitud desde el inicio hubiera permitido relatar otra historia.
La intensidad es difícil de mantener, eso queda claro, pero el material humano de la Tricolor daba para ser más atrevida.
La zaga también padeció con ese planteamiento. Al salir jugando se vio temerosa y por momentos dejó demasiados espacios, como el que llevó a Estados Unidos al único gol.
Samuel Vines corrió sin problema la banda izquierda y su centro encontró en solitario a Jesús Ferreira (34′).
Ese tanto desconcentró aún más a los nacionales. Eso sí, lograron evitar el segundo tanto y se fueron al descanso con la posibilidad de despertar.
Al campo salió otra versión de la Sele. La versión que pudo haberse visto antes.
Se olvidó de las consideraciones a los norteamericanos e incluso se fue al ataque sin reparo, sabiendo que era su única salida.
Adelantó líneas y eso permitió que figuras como Rándall Leal y Luis Díaz aparecieran mucho más. Resultó extraño el cambio del exmorado (70′), cuando por fin había encontrado su espacio en la cancha.
Ambos generaron los primeros avisos de que Costa Rica sería la dueña del complemento, pero ambos también toparon con la muralla en que se convirtió el arquero David Ochoa.
Ser el mejor jugador del compromiso dice mucho de lo peligrosa que fue la Selección Nacional. Si no era mala suerte o falta de puntería, estaba Ochoa para alejar el peligro.
Del otro lado Kevin Chamorro apareció poco, pero lo hizo de buena forma en el 65′, cuando salvó lo que parecía el segundo gol en contra.
La Sele lo intentó de distintas formas, mostró sus fortalezas, pero el resultado lo dice claro: eso sirvió de poco.
El camino empieza empinado...
Para el domingo 21 de marzo Costa Rica se medirá al anfitrión, México, a las 7:30 p. m., y cerrará la primera fase ante República Dominicana, el miércoles 24, a las 5 p. m.
Los dos primeros equipos de la llave avanzarán a las semifinales y se medirán a los vencedores del grupo de Canadá, Honduras, El Salvador y Haití. Los dos finalistas asistirán a las justas asiáticas.