
Óscar “Macho” Ramírez habló sin rodeos sobre lo que pasó el pasado 1.° de mayo, cuando se marchó de Liga Deportiva Alajuelense, y por qué regresa cuatro meses y medio después, con un contrato hasta diciembre y opción de renovarlo por el primer semestre de 2027.
El técnico, que ahora regresó al banquillo rojinegro, explicó que lo que pasó fue exactamente igual a lo ocurrido hace años, después de que ganó su tercer campeonato nacional con Alajuelense.
Ya él sentía que requería lo que calificó como un break, un descanso, después de tanto trajín.
“En este periodo de siete años que estuve ahí medio al garete, al volver con la intensidad, con la Copa Centroamericana, tiene su peso. Y llegó un momento en que sí, que digo: ‘Puña, si yo no me siento con la energía...’, que me pasó igual que la vez pasada, pero ahora tengo 61 años”, apuntó Óscar Ramírez.
Según él, esta pausa de cuatro meses y medio le sentó muy bien y, cuando Carlos Vela le preguntó cómo estaba, le respondió que se sentía feliz.
“Estoy contento, lo hablé con la familia, que podía ser otra vez. Me dicen cómo me siento y bien. Por eso estoy tomando la decisión, porque si estuviera cansado o sin ganas, creo que lo más responsable sería decir que no”, indicó.
Entre risas, contó que, a partir del momento en que comenzó a hablar con la Liga, decidió no contestar más el teléfono.
“Hablamos desde el martes. No contesto teléfono porque no me dejo influir en nada. Los jugadores me estaban diciendo que por qué no contesto. Igual con mi papá y mi mamá, que sé que ellos sufren, pero ella estaba toda contenta otra vez. Papi es más reservado. De hecho, me alejé como tres días y, cuando llegué y les dije: ‘Ahora sí, que ya no hay vuelta’,”, contó el “Macho”.
Óscar Ramírez insiste en que se siente con ganas. Sabe que mucha gente está alegre con su retorno y él se siente igual, con la responsabilidad y las ganas de retribuir ese cariño y esa confianza.
“A mí se me ha olvidado, no sé cuántos WhatsApp tengo ahí de gente que me ha mandado y que no he tenido la manera de agradecer esos gestos y lo que es el cariño de la afición. Póngase en el lugar mío, donde entro al estadio y todo el estadio me aplaude y tener yo que decirles que no, o darles la espalda, es que es difícil”, apuntó.
Por eso insiste en que meditó durante los tres días que estuvo pensando, después de que no dijo ni que no ni que sí.
“Muchas veces cuesta desprenderse y, en este momento, lo hablé con Carlos Vela: que lo hagamos así, corto el contrato, igual cómo me siento yo, porque, al final de cuentas, no sé si alguno está arriba de 60 años (periodistas), pero ya uno a esa edad es más inteligente.
”Y la motivación de hacer algo es importante, entonces por ahí va el tema. Ahí dejamos la opción de verlo después. Y ya lo hemos hecho. ¿Desde cuándo este hombre me estaba diciendo que firmara?”, aseguró.
Porque da fe de que, desde que Alajuelense se coronó tricampeón de la Copa Centroamericana, en enero, el mexicano le insistía.
“Y yo le decía que dejáramos a ver qué pasaba, porque yo me conozco. Mensajes van, mensajes vienen y es que uno los ve como hijos. Hijos en el sentido de aprecio; ellos también lo enamoran a uno, como los chiquillos del CAR. Soy muy paternalista, pero, a la vez, lo que les decía anteriormente: advirtiendo, ojo con esto, con lo otro”, comentó.
Óscar Ramírez indicó que los años van enseñando mucho y que llega el momento en el que sabe que le gusta el fútbol, pero que también están la finca y el convivir con gente que hasta ofrece el bocado, algo que tiene un valor importante para él, porque sus raíces son campesinas.
“Yo me cuestiono: 50, 55, 60 años, y somos de la muerte. ¿Qué cosas dejé de hacer por el fútbol? Porque mi segundo sueño era ser finquero. Yo me crié con mi papá negociando cerdos, vendiendo vacas, revendiendo; hasta palomos compramos mi hermanillo y yo, y gallos enanos para vender”, contó.
Según él, para eso apuntaba su vida y, en el momento en que entró al fútbol, hizo un giro tremendo. A los dos años de estar en el fútbol, sintió aún más responsabilidad.
“De hacer feliz a la gente, y por eso es que uno, como jugador grande de una institución, tiene que comprometerse más con el tema de cancha y hacer a los compañeros nuevos más partícipes de la responsabilidad y ver en lo que se meten”, citó.
Porque el “Macho” es del criterio de que no se trata de entrar a una institución para ver si se gana dinero, porque ellos están ahí por una razón: “Es darle felicidad a la gente”.
“Pero los años lo van consumiendo a uno. Y uno se plantea... Por ejemplo, lo de las naranjas es un tema. Fui a la finca, les dije que venía más esfuerzo, más compromiso, porque viven de esto. Porque yo puedo cortar los palos, meter zacate, un ganado y vengo a verlo cada quince días. Es un tema de que la vida se te va acortando”, detalló Óscar Ramírez.

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