
Este lunes 15 de junio, el Mundial 2026 ofreció un menú repleto de sorpresas que volvieron locas las quinielas y pronósticos de aficionados y periodistas.
Por supuesto que el resultado más inesperado fue el 0 a 0 entre España y Cabo Verde, cuando todos esperaban una victoria europea y además por buena diferencia de goles.
Ese partido, el primero de la jornada, echó a perder todas las predicciones, pero todavía faltaba mucho más.
En los siguientes tres encuentros del día se repitió el patrón: en todos los duelos había un claro favorito que no logró pasar del empate.
Bélgica no pudo con los Faraones de Egipto; Uruguay se atoró ante Arabia Saudí —que hace cuatro años también dio una sorpresa al ganarle a Argentina en la primera fecha— y hasta Irán tuvo problemas con la en teoría modesta Nueva Zelanda.
Detrás de esos juegos había claros pronósticos a favor de un equipo, aunque al final se dieron empates.
Los Mundiales están llenos de sorpresas; sino, que lo diga Costa Rica, a la que asignaban el papel de víctima en su primera participación, Italia 90, y se encargó de dinamitar todas las predicciones.
En Brasil 2014 volvió a ocurrir con todavía mayor énfasis, al ganar el llamado Grupo de la Muerte ante tres campeones mundiales. Lo que no es normal es que cuatro partidos con un claro favorito tomen otro rumbo, en un mismo día.
Así que cuidado con los pronósticos, porque el Mundial le está abriendo mucho campo a las sorpresas.
