
El Clásico del Sol dejó una de esas historias difíciles de digerir para el Inter Miami. En una exhibición que comenzó como un festival de fútbol en el Nu Stadium, el equipo rosa que ganaba 3-0 terminó sufriendo un inesperado colapso ante Orlando City.
Un desenlace desconcertante, porque el Inter Miami cayó 4-3 en un partido que pasará a la posteridad tanto por la vigencia de Lionel Messi como por la fragilidad defensiva de los locales.
La fiesta comenzó temprano. Apenas a los cuatro minutos, Telasco Segovia lanzó un centro preciso que el jamaiquino Ian Fray conectó para abrir el marcador.
La superioridad era total y se profundizó a los 25 minutos gracias a una genialidad colectiva: Messi inició una de sus clásicas corridas, tiró una pared perfecta con Luis Suárez y habilitó a Segovia, quien solo tuvo que empujar el balón para el 2-0.
A los 34 minutos, llegó el grito del capitán. Suárez asistió al número 10 y, tras un amague en el que frenó la pelota y salió hacia su zurda para dejar en el camino al defensor brasileño Iago Teodoro, definió abajo, contra el palo derecho del arquero canadiense Maxime Crépeau.
Sin embargo, el fútbol es un deporte de momentos y el Inter Miami se desconectó por completo. Lo que parecía una goleada se transformó en un martirio liderado por el argentino Martín Ojeda, quien se despachó con un triplete épico para igualar las acciones. Finalmente, Tyrese Spicer selló la remontada definitiva, dejando sin palabras a los aficionados locales.
En su partido número 100 en Inter Miami, Messi suma otro gol para alcanzar los 12 en el año en Estados Unidos y los 905 en su carrera. La propia cuenta de la MLS oficial escribió, al publicar el gol: “Messi es mágico”.
Desde su llegada a Estados Unidos, Messi acumula 86 goles y 45 asistencias. Era una fiesta y terminó siendo un martirio, justo en el clásico. De todos modos, la calidad del astro sigue intacta.
Messi is magical. 🔮 pic.twitter.com/v2PlU1vLuX
— Major League Soccer (@MLS) May 3, 2026

