Esteban Valverde. 21 enero
Andrés Lezcano disputó su primer partido con Comunicaciones el fin de semana, cuando enfrentó a Xelajú. Fotografía. Facebook Comunicaciones
Andrés Lezcano disputó su primer partido con Comunicaciones el fin de semana, cuando enfrentó a Xelajú. Fotografía. Facebook Comunicaciones

Desde 2017, Andrés Lezcano se acostumbró a ver a su familia cada seis meses. De hecho, en su aventura, en territorio guatemalteco llegaba a su casa a dormir, porque no tenía otra cosa que hacer o alguien para compartir.

El futbolista desarrolló un carácter fuerte para resistir las conversaciones telefónicas con sus hijas Monserrat, Danna y su pequeño Thiago, quienes constantemente le preguntaban dónde estaba. Con un nudo en la garganta y ojos húmedos, les hacía saber que pronto volvería.

No obstante, a finales del 2019, el exdelantero de Alajuelense fue claro en que no pasaría más tiempo lejos de ellos, por lo que buscaría el contrato que le permitiera llevar a los suyos a territorio chapín.

Así, en el panorama existió la posibilidad de renovar por dos temporadas con el Antigua o firmar por dos años con Comunicaciones. Lezcano se inclinó por la segunda y alistó a los suyos y los puso en el avión.

"Monserrat y Danna venían muy ilusionadas, todo el viaje pasaron diciendo que les gustaba mucho el avión. La verdad es que tenerlas acá le da a uno una tranquilidad inigualable, además hace que usted no pierda esa motivación importante en el día a día", comentó.

Ahora, además de sus responsabilidades, Andrés disfruta de la oportunidad que le da la vida de volver a sentirse padre en un ingreso a clases; por ejemplo, en Guatemala corrió para que sus hijos entraran a la escuela en el tiempo justo.

“Con ellas dos sí teníamos el problema que me extrañaban mucho porque las veía cada seis meses. Ahora usted las ve y están felices y contentas, eso me tiene tranquilo. Ellas están en una edad que se pasan más jugando que estudiando y acá sé que se podrán desenvolver bien. Buscamos una escuela muy similar a lo que hay en Costa Rica y encontramos la del Sagrado Corazón de Jesús, que es muy parecida a la que hay en Cartago”, contó.

En medio de la compra de útiles, el futbolista reveló que Comunicaciones siempre estuvo detrás de sus servicios; no obstante, hasta la semana pasada él adquirió la nacionalidad guatemalteca y ese fue el gran empujón para que lo firmaran.

Al tener pasaporte chapín se reactiva el interés que existe porque Lezcano vista los colores de la nación centroamericana.

“Lo he pensado muchas veces, hay que analizar bien porque soy tico y quiero llegar a jugar con Costa Rica, pero tampoco está mal jugar con Guatemala porque eso me abre puertas, pero es algo complicado, pero ya veremos. Hay que pensarlo bien y cuando llegue la convocatoria, lo analizaremos”, profundizó.

Comunicaciones, como equipo grande, da ciertas ventajas que otros clubes no proporcionan y que dan la posibilidad de tener una mayor estabilidad.

“Comunicaciones le da uno el año completo en los pagos, eso es muy diferente porque durante un año completo tenés ingreso fijo, en cambio los otros equipos lo que pagan son 10 meses. Acá la estabilidad es mucho mayor y se tienen todas las condiciones”, acotó.

Otro punto que llena de positivismo al exbrumoso es el reto que hay en ese club por recobrar el hambre por ganar campeonatos. Los Cremas no obtienen un cetro desde el 2015.

“Eso es algo que me atrapó, porque es como retarse uno, eso puede ser algo importante en la carrera”, finalizó.

Andrés Lezcano volvió a sonreír, ahora que tiene a su familia a la par, el delantero vuelve a sentirse completo.

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