Abraham Madriz se hincó en la gramilla del Estadio Ricardo Saprissa para agradecerle a Dios la victoria y su momento, vitoreado por los aficionados.
Mientras Madriz estaba con los brazos al cielo, del banquillo morado emergió una figura que lo abrazó, como un padre abraza a su hijo en ese instante de felicidad.
Muchos en el estadio, probablemente, vieron la escena; otros tal vez no se percataron, pero ese “papá” que tienen los jugadores morados los exige, los apoya, los aplaude y hasta los regaña.
Se trata del uruguayo Marcelo Tulbovitz, quien no se limita a su función de preparador físico, sino que está pendiente de los jugadores, se gana su confianza, se hace amigo de ellos y busca motivarlos al máximo.
“Marcelo Tulbovitz es un gran profesional, de los mejores preparadores físicos; estuvo en un nivel top. Fue el preparador físico de River Plate de Argentina, de Nacional de Uruguay y sigue siendo top”, dijo Hernán Medford sobre Tulbovitz, con quien trabajó en Saprissa y en la Selección Nacional.
Tulbovitz termina contrato con los morados al finalizar este mes, y Hernán espera que el charrúa siga en el club.
“¿Quién no va a querer trabajar con Marcelo? Y los jugadores lo quieren. Es de esos papás estrictos, porque es muy estricto, pero lo quieren y lo queremos. Ojalá lo tengamos un tiempo más; es una gran persona y profesional. Trabajar donde lo hizo Marcelo no es cualquiera; me quito el sombrero ante él. Mis respetos para Marcelo”, resaltó Medford.
Hernán añadió que Marcelo es un gran ser humano, pero a veces se enfada.
“Tiene su carácter, como dice uno, a veces aguanto más a la novia que a Marcelo”, comentó Hernán con una enorme sonrisa y de inmediato añadió: “Es un dicho, es una persona simpática, vive el fútbol intensamente y es un gran profesional”, opinó Hernán.
Tulbovitz no ha hablado con Erick Lonis sobre su futuro. Hace un mes, antes del clásico, dijo: “Lo tendré que hablar algún día; ahora yo quiero disfrutar de algo divino, que es un clásico”, mientras que el domingo anterior, Lonis indicó que Marcelo le dijo que conversaran al final del torneo.
Tulbovitz formó parte del exitoso proceso del equipo a inicios de los años 2000, etapa en la que Saprissa alcanzó títulos nacionales y el histórico tercer lugar en el Mundial de Clubes 2005.
Hace unos años, cuando se unió al club tibaseño, Marcelo dijo que no vino por dinero, sino por ese amor que le tiene a Saprissa, ese cariño que le transmite a los jugadores, a quienes aconseja y ve como hijos.

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