
El miércoles 1.° de abril, Alajuelense Femenino visitó el estadio Ricardo Saprissa. El partido terminó 3 a 0 a favor de las Leonas ante Saprissa; sin embargo, este frente a frente del clásico del fútbol femenino estuvo más caliente de la cuenta, al punto de rozar límites de mucho cuidado en el deporte tico.
Tanto Saprissa como la Liga anunciaron en redes sociales, el Viernes Santo, un comunicado en conjunto, donde se evidenciaba que “algo” había sucedido, aunque en la comunicación no existía claridad sobre lo que pasó.
“Liga Deportiva Alajuelense y Deportivo Saprissa hacen un llamado al respeto, la responsabilidad y a preservar un ambiente acorde con los valores que ambas instituciones promueven”, se leyó.
No obstante, La Nación pudo confirmar que hubo insultos fuertes y se dieron comentarios que preocuparon y hasta provocaron una conversación entre las dirigencias de ambos clubes después del cotejo, para afrontar lo sucedido.
Una jugadora presente en el compromiso, quien prefirió por seguridad no dar su declaración con su nombre, sí confirmó que hubo charlas en las que se habló de racismo.
Ante esto, este diario empezó a consultar con los clubes sobre lo sucedido, porque, de entrada, la afición del fútbol femenino, cuando vio los comunicados, pensó que se debían a una foto que circuló de Emelie Valenciano, una volante manuda, quien celebraba un gol y recibió una señal obscena desde la gradería.
Mercedes Salas, directora deportiva de las Leonas, aseguró que ella no podía informar del tema, ya que estaba concentrada en que el equipo tuviera las condiciones deportivas; mientras tanto, el equipo solamente dio una comunicación institucional al respecto.
“Es un comunicado en conjunto que busca la sana competencia en una liga que se encuentra en crecimiento. Estamos en un momento importante en donde, como clubes, podemos unirnos y buscar valores dentro del fútbol femenino que lo hagan crecer”, se lee en lo que respondieron los erizos.

Por su parte, en el caso de Saprissa, La Nación le hizo una llamada al encargado de prensa del equipo femenino, Diego Picado, quien no respondió. El presidente morado, Roberto Artavia, sí respondió un mensaje de texto en el que explicó que está en Europa hace dos semanas y amablemente refirió las consultas al departamento de prensa.
El duelo, además de esta situación que generó preocupación, sí tuvo una rivalidad marcada entre la afición del Saprissa y Emilie Valenciano, volante rojinegra que celebró haciendo señas de “sigan hablando” hacia la grada, mientras en la gradería hubo respuestas con señas y palabras fuertes.
A Valenciano la afición del Monstruo le reprocha una jugada en el último clásico jugado en el Morera Soto, donde la manuda le provocó una fractura de nariz a Carolina Venegas.
Este diario también consultó a la Uniffut si había algún reporte de una situación anómala en el duelo entre moradas y manudas, pero hasta el lunes es que se revisarán los informes arbitrales y del comisario que estuvo presente en el partido.
Lo que La Nación sí pudo comprobar es que no existe, de momento, una denuncia formal ni de Alajuelense ni de ninguna autoridad presente por racismo. Lo que sí quedó comprobado es que los equipos notaron un ambiente pesado en el duelo que se disputó el Miércoles Santo y buscaron una reacción en redes sociales en conjunto.
