
El director técnico Horacio Esquivel tiene un gran motivo para sonreír tras cumplir uno de los mayores sueños de su vida: remodelar su casa en Limón. Esta meta emociona profundamente al estratega, quien se mantiene sin equipo en la Primera División desde su salida del Municipal Pérez Zeledón a finales de abril del año pasado.
Esquivel ha aprovechado este tiempo fuera de los banquillos de la máxima categoría para enfocarse en este anhelo pendiente. Gracias a lo cosechado en su carrera como entrenador, no solo logró financiar las mejoras de su vivienda, sino que también pudo supervisar los trabajos en persona para asegurarse de que todo se realizara según sus gustos y expectativas.
“Estoy muy feliz porque logré remodelar por completo mi casa, la hice más grande gracias a lo que gané en el fútbol. Muchas de las cosas que intenté hacer en mi hogar en el pasado no resultaron porque estaba lejos y se dieron varias situaciones. Ahora sí pude estar presente con los trabajadores de la construcción, quienes hicieron un gran trabajo.
“Durante todos estos meses me dediqué a esas obras en mi hogar y hace poco logré terminarlas. En este tiempo llegaron ofertas de clubes, pero tuve que decir que no porque mi casa requería un cambio; había que invertir un poco de lo que el fútbol me ha dado. Estoy muy a gusto con lo que logré y ahora queda esperar lo que Dios me depare. Pude dejar mi casa como quería: hice arreglos internos muy bonitos e invertí en cosas para el provecho de mi familia. Fue un gran esfuerzo, pero prioricé eso y estoy muy tranquilo. Dios me ayudó a cumplir este anhelo de vida”, afirmó Horacio Esquivel a La Nación.
En su currículo como entrenador, Esquivel de 65 años destaca por haber liderado a Limón FC, Puntarenas FC, Guanacasteca y Pérez Zeledón en la Primera División. Actualmente, el estratega se mantiene tranquilo en su natal Limón, donde aprovecha el tiempo para seguir capacitándose a la espera de un proyecto deportivo que se ajuste a sus pretensiones.
