Fútbol Nacional

Murió Fernando Sosa, uno de los defensas de Alajuelense más aguerridos de las últimas décadas

Desde mediados de 2018 le diagnosticaron cáncer y al igual que no se dejaba vencer en la cancha, durante bastante tiempo batalló contra la enfermedad

A mediados de 2018 le dijeron que le quedaba poco tiempo de vida, pero Hernán Fernando Sosa afrontó esa dura batalla con el mismo coraje que peleaba en la cancha.

Fue uno de los mejores defensas de las últimas décadas en Liga Deportiva Alajuelense. Luego se abrió camino como técnico, al dirigir a Herediano, Brujas FC, Guanacasteca y Limón en la máxima categoría. También fue entrenador en la Liga de Ascenso con La Fortuna, Santacruceña, Cartagena, San Carlos, Grecia, Turrialba, Orión, Barrio México y Jicaral.

En la Segunda se convirtió en uno de los técnicos más reconocidos, al disputar 7 finales y tener un récord de ascensos seguidos con Santacruceña y San Carlos.

Cuando se le diagnosticó la enfermedad era asistente técnico en la Liga y este viernes falleció, a los 61 años.

“Falleció el gladiador charrúa, que se ganó el cariño y el respeto del liguismo, el que nunca buscó protagonismo pero siempre defendió la institución por encima de cualquier ‘astro’. Saber que ya no estará con nosotros me entristece, pero su descanso es merecido. Dios te reciba”, escribió en su cuenta de Twitter el directivo manudo Federico Calderón.

Mientras que Javier Delgado señaló en Facebook: “Hoy se me parte el corazón con tan triste noticia, buen viaje mi querido Nando, mi querido amigo, mi querido maestro”.

Pablo Gabas reseñó: “Como la peleaste en la cancha también la peleaste en la vida, eso sí, siempre dejando todo. Descansa en paz señor Fernando Sosa”.

Según el libro del 95 aniversario de Liga Deportiva Alajuelense, escrito por José Antonio Pastor Pacheco, Sosa fue “uno de los mejores extranjeros que ha pasado por el balompié costarricense”.

Lo detalla como defensor central o lateral de gran juego aéreo, que debutó en 1975 con el Bella Vista de su natal Uruguay. Ya consolidado, el Bambino Veira se lo llevó al San Lorenzo de Almagro, donde terminó de consolidar su juego.

“Famoso por sus saques laterales, permaneció en el “Ciclón” por dos temporadas antes de aceptar una oferta para enrolarse con la Liga. Ya de rojinegro, sería figura contra River Plate durante la disputa de la Copa Interamericana. En el plano nacional, ganó los cetros de 1991 y 1992, pero su mayor aporte a la institución fue la formación de un grupo de zagueros que años más tarde alzó el estandarte de buen juego y agallas que legó este gran charrúa”.

Hace exactamente un año, Sosa dio su testimonio en una entrevista que concedió al departamento de comunicación de Alajuelense. En ese momento, llevaba 21 meses de haber recibido el diagnóstico.

“Uno piensa que no le va a suceder, yo he hablado con mucha gente, me han dicho: ‘tengo cáncer, estoy con quimioterapia’ y uno piensa pobre la persona que está viviendo ese momento, pero nunca piensa que le va a suceder”, comentó quien fuera el asistente técnico de Luis Diego Arnáez cuando se enteró de que tenía cáncer avanzado.

Dijo en ese momento sentirse muy agradecido con la Liga y con la vida, porque en la institución rojinegra encontró personas que fueron como ángeles para él, como el caso del doctor Alfredo Gómez.

Recordó que todo empezó un día en que estaba trabajando con un equipo de liga menor y le cayó un muchachito en la pierna. A partir de eso, esa pierna se le comenzó a inflamar y Gómez decía que eso no le parecía normal, así que lo envió a practicarse un examen y como seguía sin gustarle, le indicó que se hiciera otro y posteriormente un TAC, que fue con el que apareció la presencia de la enfermedad.

Como Sosa siempre había estado inmerso en el fútbol, le prestaba atención a la medicina, a las lesiones y más o menos no necesitaba mucha explicación sobre qué era una metástasis.

“Me metí en Internet y me puse a investigar el resultado que me habían dado. Me voy al hospital y el médico que dijo que estaba muy mal... Mal, mal, porque no solo era cáncer de próstata, sino que se había extendido al colorrectal, a la pelvis, a la columna, a las costillas y la verdad que estaba mal”, confesó.

Le estaban diciendo lo que nadie quiere oír, ni lo que nadie está preparado para escuchar. Sin embargo, su actitud y sus ganas de vivir fueron fundamentales, porque puede dar fe de que si a la enfermedad no se le declara la guerra, los resultados no son favorables.

Y en su caso, le ayudó ser un hombre muy fuerte de mente. Además, entendió que a partir de ese diagnóstico tenía mucho que ganar y nada que perder.

Se fue a prácticar la gammagrafía ósea y le salió el mismo resultado que ya le habían dado.

“Pero no me preocupé, me ocupé, porque llegué a mi casa, agarré la computadora y me dije: ‘Bueno, tengo que cambiar la dieta, qué es lo que me hace bien y qué es lo que me hace mal. Nunca me quedé pensando en la enfermedad en sí, porque no tiene sentido. Lo que sí tenía sentido era que me tenía que ocupar”.

En el relato, mencionó que el vicepresidente de la Liga, Joseph Joseph, fue quien se hizo cargo por aparte de costearle el tratamiento, que es muy caro.

Contó que le hicieron un bloqueo hormonal y que comenzó a comer sano, siguiendo al pie de la letra todas las instrucciones.

“En todo esto prácticamente había bajado ocho kilos, a los tres meses volví al Hospital Cima y el doctor Carlos Calvosa me dice: ‘¡No puede ser!’. Yo ya había recuperado los kilos que había perdido y me sentía bien con el cambio de alimentación, donde eliminé el azúcar, la harina, lácteos, la carne roja y me hice una dieta de antioxidantes y de proteínas y empecé a recuperarme”.

Su premisa era vivir el día a día y desde entonces, transmitía una voz de aliento para quienes también están en la lucha contra la enfermedad.

“Me siento bien, me hice unos exámenes en setiembre y por dicha no se extendió más, no me ha tocado ningún órgano y estoy en tratamiento. Ya no más quimioterapia, pero hablando con el doctor que me dijo que yo estaba mal y que me daba poco tiempo de vida, me dijo: ‘Solo un loco como usted se puede recuperar, porque le he dicho a muchas personas que tienen cáncer y muchos se echan a morir’, y no es eso, uno tiene que luchar contra eso”.

Indicó que debía estar fuerte mentalmente, pensar en la familia, en los seres queridos y en que quería vivir lo más que pudiera.

“Yo a todo mundo le digo preocúpate de tu organismo, si tenés esto, o te salió un bultito aquí o algo, vaya al médico, pero ya la preocupación ahí terminó y empezás a ocuparte de cómo salir de eso”.

Sosa falleció este 12 de febrero, después de ser un verdadero guerrero en esa lucha contra la enfermedad.

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