José Pablo Alfaro Rojas, Fanny Tayver Marín. 8 diciembre, 2019

Se desinfló el arsenal goleador de Alajuelense en el peor momento. El equipo que anotó en las 22 jornadas de la fase regular (49 goles), se quedó en cero en tres de los cuatro partidos de la etapa final.

Un dato nada alentador, si se analiza que el mejor repertorio ofensivo de los rojinegros pasó desapercibido cuando más se exigía su protagonismo. Por ejemplo, su hombre más influyente, Ariel Lassiter, salió de variante en el minuto 50, después de aportar poco o nada en desequilibrio. Marco Ureña no generó tantas jugadas de peligro, ni tampoco Jonathan McDonald, o el propio Jonathan Moya.

“Herediano opacó nuestras fortalezas. Debemos reinventarnos, tenemos una semana para hacerlo y creo que tenemos las armas. Solo queda ser contundentes y recuperar la idea que traíamos", explicó Ureña.

Tanto McDonald como sus compañeros de ataque sufrieron para superar a la retaguardia de Herediano. Fotografía: Rafael Pacheco.
Tanto McDonald como sus compañeros de ataque sufrieron para superar a la retaguardia de Herediano. Fotografía: Rafael Pacheco.

El delantero cree que se insistió demasiado en el recurso de lanzar centros al área, cuando Herediano tiene un guardameta alto como Esteban Alvarado, capaz de resolver los problemas arriba, y una zaga bien trabajada.

Mientras tanto, el entrenador manudo, Andrés Carevic, reconoció que no se crearon tantas jugadas de gol, aún cuando su equipo dominó el enfrentamiento durante la mayoría de lapsos; reconoce que el enfoque de los próximos días pasa por trabajar en la definición.

Al bajo rendimiento de Lassiter, se suma el escaso aporte de Alex López en el partido de ida de la serie. Aunque hizo algo más en la vuelta, tampoco asumió ese rol protagónico que guió a la Liga durante la fase regular.

También es cierto que el esquema plasmado por Carevic en esta campaña es mucho más efectivo cuando encuentra los espacios, pues la velocidad de los volantes y delanteros les permite apelar a las transiciones rápidas, arma letal en la mayoría de partidos.

“Hay que salir adelante. Siempre que recibía la bola Herediano se echaba para atrás, ellos sabían que les iba a ganar en velocidad”, argumentó Lassiter.

Marco Ureña pelea la pelota con el volante florense, Esteban Granados. Fotografía: Rafael Pacheco.
Marco Ureña pelea la pelota con el volante florense, Esteban Granados. Fotografía: Rafael Pacheco.

El Team, en cambio, opacó esta propuesta con un esquema sólido atrás, líneas muy juntas y un cerrojo defensivo impecable, que también se aprovechó de la ventaja conseguida en el cotejo de ida (2 por 0).

Cuando la Liga trató de buscar nuevos argumentos en el segundo tiempo, se encontró con que no hubo respuesta del banquillo. Pese a que sacó a José Miguel Cubero y José Salvatierra para poblar el ataque y la zona medular, al final no pudo romper la retaguardia del Team.

“Se salió muy fortalecido, entendiendo que a este equipo le gusta jugar estos partidos. Hay que tratar de golpear en casa en el juego de ida de la final, pero tampoco es un condicionante, creo que tenemos lo necesario para pelear”, agregó Rándall Azofeifa, volante rojiamarillo.