Jacques Sagot. 6 enero

Es el futbolista de mi vida. El que más me ha impresionado, seducido, fascinado. Cumplió 74 años el 1.° de enero, y es imperativo rendirle homenaje. Me refiero a Roberto Rivelino, astro del Corinthians, el Fluminense y la Verdeamarela campeona mundial en 1970, que ofreció el más hermoso, acompasado, rítmico, coreográfico y eficaz fútbol jamás visto por el mundo. Después de derrotar a Inglaterra 1-0, un comentarista británico declaró: “Debería ser prohibido jugar un fútbol tan bello como el que Brasil está exhibiendo”.

Rivelino es uno de los más carismáticos zurdos de la historia. Tenía un disparo devastador (le valió el mote de “La patada atómica”), pero también era un egregio constructor de juego, capaz de proyectar pases de 50 metros con satelital precisión, y de un dribbling mefistofélico. ¿Su jugada distintiva, su firma futbolística? La famosa “viborita”, el “elástico”, imitado por Ronaldinho, Ronaldo de Lima Souza, CR7, y otros aplicados discípulos. Beckenbauer dice de él: “No era un futbolista, sino un artista”. Maradona lo declara el ídolo de su juventud, su modelo e inspiración, muy por encima de cualquiera de las figuras clásicas del fútbol argentino. En Brasil le conocen como “Bigode”, por su conspicuo y sempiterno bigote.

Tenía una relación simbiótica, táctil, instintiva y erótica -uso el término en su más laxa acepción- con el balón. Era una prolongación de su propio cuerpo. Todo el misterio y la magia de los zurdos. Sus tiros libres eran fulminaciones, relámpagos que se colaban por los ángulos o las bases de los parales, calcinando el césped a su paso. Se le atribuye el gol más tempranero de la historia: en la primera jugada del partido, vio al portero rival hincado rezando, y lo “bañó” desde el medio campo con un globo envaselinado, insidioso.

¡Feliz cumpleaños, maestro, larga vida a ti, y gracias infinitas por los muchos momentos de gozo futbolístico y de belleza pura que le regalaste al mundo!