Fútbol Internacional

Donnarumma no necesita un Nostradamus como agente

Lo predicho será cumplido: tarde o temprano jugará Gianluigi Donnarumma. Llegará el momento, como vaticinó Carmine “Mino” Raiola, representante del arquero italiano, con ese juego de presiones fuera del campo y el innecesario tono de menosprecio hacia Keylor Navas, mientras su muchacho no termina de imponerse en el día a día.

Si el técnico Mauricio Pochettino no cede, como ha sucedido hasta ahora, la edad de los dos arqueros terminará por imponerse algún día: Donnarumma vive sus 22 años, con un rendimiento deslubrante y toda una vida por delante bajo los tres tubos; Keylor Navas está a punto de sus 35 y si bien sobran razones para creer en la mayor longevidad de los arqueros, muy pocos son Dino Zoff para llegar a los 40 en el más alto rendimiento. Con toda lógica, Donnaruma está contratado hasta el 2026 y Navas hasta el 2024. Es la ley de la vida.

Así, aún en el más desacertado pronóstico de Raiola, la competencia entre el costarricense y el italiano no se extenderá por los siglos de los siglos. Claro está que este señor, quizás con el ego de representar a Ibrahimovic, Pogba, Haaland, Verrati y Lukaku, entre otras estrellas, no se refería a un día muy lejano cuando en setiembre garantizó la titularidad de su portero y menospreció la competencia con el tico: “¿Keylor Navas? No hay pelea entre Gigio y Navas en el PSG, Gigio jugará”. En octubre, ya tuvo que bajarle ‘una rayita’ a su profecía, añadiendo la frase ‘es necesario un poco de paciencia’. Ya llegamos a diciembre y a Donnarumma no le sigue quedando más remedio que compartir el arco. ¿Por falta de capacidad? ¡Para nada! Por exceso de competencia.

El italiano es un porterazo, con 1,96 metros para el juego áereo y unos reflejos casi tan buenos como los del costarricense. Combinados, ambos factores lo convierten en temido penalero, virtud decisiva en la campeonización de Italia en la Euro 2021. No me extraña en lo más mínimo que, declarado Mejor Portero y Mejor Jugador del certamen europeo, le entregaran también el trofeo Lev Yashin al mejor guardameta del año. Si quien vota tiene alguna duda entre arqueros como Navas, Neur, Courtois y se fija en las jornadas del fin de semana, un día ganará uno y al siguiente otro. Si considera los trofeos conquistados durante todo el año, no hay discusión: Donnaruma.

Voto polémico

Muchos ticos criticarán al periodista costarricense Rodrigo Calvo, integrante de ese gran jurado de 180 comunicadores que en votación eligieron a Donnarumma. Yo, en cambio, aplaudo su valentía. La valentía del voto emitido. La valentía de revelarlo en Twitter: primer lugar para Donnaruma (PSG), segundo para el argentino Emiliano Martínez (Aston Villa) y tercero para el senegalés Édouard Mendy (Chelsea). Se basó en sus logros durante el año porque France Football le pidió un voto “coherente” y aunque no es la única forma de elegir, ni mi favorita, admiro la fidelidad de Calvo con su concepto de objetividad, desapegado de nacionalismos y miedos (o pese a ellos).

Lo conozco desde hace 30 años y sé que al votar siempre intentará echar mano a los logros por encima de las simpatías. Otros recurriríamos al gusto personal (llamémosle ‘criterio futbolístico’), como en el eterno debate sobre Messi y Cristiano, sin permitir que las estadísticas tengan la última palabra, si bien echamos mano a ellas como complemento. A fin de cuentas, el rendimiento en el fútbol tiene mucho de subjetivo, incluso entre expertos (tres técnicos difícilmente harían la misma alineación).

Yo habría incluido a Keylor Navas, por ejemplo, al menos como tercer voto, basado en lo que veo partido a partido más una lógica muy simple: si Donnaruma es el mejor del mundo y con todas las presiones no ha logrado banquearlo, por algo será. Ahí, el ‘voto’ de Pochettino en cada alineación me resulta revelador.

Inluso ha llevado a “Mino” Raiola al ridículo de presionar fuera del campo al límite de lo ético. Conoce el poder de influencia de un agente, la capacidad de proveer a un club de figuras o millones de euros, y lo aplica cada vez que puede. En el lugar de Donnarumma, lo mandaría a callar. Me daría vergüenza tenerlo en la prensa pujando, como si se tratara de un papá insistiéndole al director de la escuela que sea titular su chiquito.

Tarde o temprano Donnarumma jugará, por una razón o la otra: el paso de los años, la destitución del técnico Mauricio Pochettino o algún buen negocio para el PSG con Navas pretendido en otro club antes de que se acaben sus días bien cotizado.

Mientras tanto disfrutaré de cada alineación del PSG en la que aparezca Keylor, un poco como tico (lo admito) y otro tanto como profesional al que le agradan los logros en buena lid. Quizás también me agradan las historias que retan profecías.

Antonio Alfaro

Antonio Alfaro

Director de la sección de deportes de La Nación. Bachiller en Ciencias de la Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica.