
Contra pronósticos, el emblemático estadio Azteca parece estar listo para recibir el partido inaugural del Mundial de fútbol de 2026 en menos de tres meses, tras lucir una cara renovada en el amistoso entre México y Portugal el sábado.
El recinto que coronó a Pelé en 1970 y a Diego Armando Maradona en 1986 se vio en buenas condiciones en su reinauguración tras 22 meses de trabajos a toda marcha, según constataron periodistas de la AFP.
El ritmo de las obras había generado preocupaciones en distintos sectores que temían no estuviera a punto para el pitazo inicial de la mayor cita del fútbol, que organiza junto a Estados Unidos y Canadá.
El Azteca es el único templo futbolístico en albergar tres partidos inaugurales de la Copa del Mundo, incluido el del próximo 11 de junio, entre México y Sudáfrica.
Su reapertura estuvo manchada, sin embargo, por el fallecimiento de un hincha ebrio que cayó de una grada, la ausencia del lesionado Cristiano Ronaldo y el flojo fútbol exhibido por mexicanos y portugueses, que empataron 0-0.
“Nos divertimos, los asientos son mejores y disfrutamos la experiencia”, dijo a la AFP Claudia Morales, una ama de casa de 58 años.
Menos sillas, más glamur
Los trabajos involucraron a 1.500 personas. Por fuera, el Azteca sigue siendo el mismo edificio monumental sostenido por sus enormes e icónicas 66 columnas de concreto reforzado.
Apenas hay un cambio significativo en su fachada: una franja roja con el nombre Estadio Banorte, el banco que patrocinó la remodelación con un aporte equivalente a 115 millones de dólares a cambio de que la estructura lleve su nombre por doce años.

Durante el Mundial, sin embargo, se denominará Estadio de la Ciudad de México debido a las restricciones publicitarias de la FIFA.
Por dentro es un coloso mucho más tecnológico y cercano a los grandes recintos deportivos de Europa, incluido sus precios que resultan elevados por numerosos fanáticos.
“Todas las remodelaciones son por comodidad para nosotros los aficionados, desde el acceso y hasta buenos baños”, dijo Humberto Arias, un profesor jubilado de 67 años.
Inaugurado en 1966 con una capacidad para 110.000 espectadores, hoy su aforo es de 87.500. Algunas de sus asientos nuevos son más cómodos y cuentan con portavasos.
También hay localidades exclusivas y más costosas.
El otrora Azteca, que albergará cinco partidos del Mundial, cuenta ahora con remodelados accesos de lujo con bar, sala lounge, mesas y sillas estilo bistró.
También con un lugar llamado Chairman’s club, con vista al nuevo túnel central donde ingresan los jugadores al terreno de juego. Antes entraban por el costado norte.
Un boleto a esa zona, la más cara del estadio, costaba casi 500 dólares para el amistoso entre México y Portugal.
Otro espacio premium, el palco Sierra Porch, con capacidad para 1.500 espectadores, tiene vista panorámica a la cancha y además se alquila para eventos exclusivos.
Adiós al efectivo
Pero en las primeras filas de las cabeceras, cerca del nivel de la cancha, algunos aficionados se quejaron de problemas de visibilidad en sus localidades, por las que pagaron unos 210 dólares.
El Grupo Ollamani, administrador del estadio, no respondió a un pedido de la AFP para conocer el balance oficial de las obras.
En su interior, el Azteca ahora tiene 1.200 puntos de acceso a internet y 2.200 metros cuadrados de pantallas LED.
Y, por supuesto, un nuevo sistema de sonido con más de 500 bocinas de alta fidelidad por las que se escuchó un imperdible de la afición mexicana, la tradicional canción “Cielito lindo”.
También cuenta con una cancha con césped híbrido que lució impecable. En los vestidores, hay 26 casilleros dispuestos en forma de U para que todos los futbolistas puedan verse de frente.
“¡Está hermoso! ¡La cancha está primorosa!”, había dicho antes del partido el seleccionador mexicano, Javier Aguirre.
Sin embargo, hubo otra ruptura en la tradición: el fin del efectivo para comprar bebidas y alimentos. Todo se debe adquirir a través de tarjetas prepagadas de entre 28 y 56 dólares.
“Solo es cuestión de acostumbrarse, tal vez el inconveniente es el cambio; te dan los pasos a seguir para un reembolso, pero lo mejor es gastarlo todo”, dijo Francisco Díaz, un hincha de 33 años.
