
Se acerca el clásico nacional entre Liga Deportiva Alajuelense y el Deportivo Saprissa en un momento crucial del Torneo de Clausura 2026 y cuántas historias no han pasado entre los dos clubes que que reúnen las aficiones más numerosas del país, incluida la de un jugador rojinegro que una vez firmó un contrato con el archirrival, y después de hacerlo, él mismo cuenta que ni podía dormir.
Ese insomnio no era de emoción, sino de tormento, porque siempre ha sido muy liguista. A pesar de que estampó su firma en ese papel, no se veía jugando con los morados.
Álvaro Solano es el protagonista de esta anécdota, una historia bastante particular que él mismo revivió ante un grupo de asociados de la Liga en el Salón París Carlos Alvarado —como se llama el museo de la institución rojinegra—, como parte de los “Relatos del Morera”.
El atacante manudo que marcó diez goles en clásicos apuntó que esta historia viene encadenada a una situación que vivió en la Liga y que le dolió mucho.
Se remonta a aquella época en la que Puntarenas le ganó la final de la temporada 1986-1987 a Alajuelense.
“Yo era estudiante universitario y me perdía algunos entrenamientos, porque estudiaba Tecnología de Alimentos. El técnico era Josef Bouska y me castigaba, no me ponía de titular y cuando llegamos a esa final vamos a Puntarenas y empezamos ganando (gol de José Carlos Chaves), luego nos empatan (gol de Gilberto Rhoden) y nos hacen el segundo (gol de Leonidas Flores), narró Álvaro Solano.

El Puerto llegó al Morera Soto con una ventaja de 2-1 y la Liga necesitaba revertir eso para evitar un naufragio. Álvaro Solano veía el partido definitivo desde la banca.
“Quedamos con diez, nos hacen gol (Juan Carlos Díaz) y yo lo volvía a ver y nada. Yo ahí me di cuenta de que era muy liguista, porque pude haber dicho que si estábamos perdiendo, era la manera de que se fuera ese señor, porque era lo que más convenía y yo pensé que íbamos a perder un campeonato y no podía permitirlo, me dolería más eso.
”Me metió a pura presión del público y yo hago el gol del empate. Me quedé con esa desazón y le reclamé después. Como él seguía como técnico de la Liga, ahí fue donde me habló Fabio Garnier, cuando el presidente de Saprissa era Enrique Weisleder, y yo firmo con Saprissa”, recordó Álvaro Solano.
Años después, la exfigura de Alajuelense cree que en ese momento había actuado con la razón, porque su situación en el equipo de sus amores no estaba siendo nada fácil por eso, porque casi no jugaba. Sin embargo, el corazón lo tenía atormentado.
“Imagínese el montón de días que yo no dormí por haber firmado con Saprissa. Hasta que se dio cuenta don Roberto Chacón Murillo y empiezan a tocar a una figura del momento de Saprissa.
”Entonces, ya entre clubes se hablan y desde la Liga dicen: ‘Bueno, si ustedes no sueltan a Álvaro, le quitamos a su jugador’. Se rompió el contrato y regresé a casa gracias a Dios. No hay nada más que yo disfrutara más que hacerle goles a Saprissa y ojalá allá, en Tibás”, manifestó Álvaro Solano.

Al exfutbolista a veces le parece mentira que todo eso haya pasado, pero es una de las tantas anécdotas que se han dado a través de los años entre Alajuelense y Saprissa.
Justamente esos dos equipos que este domingo 19 de abril protagonizarán una edición más del clásico nacional, a las 5 p. m., en el Estadio Alejandro Morera Soto a reventar.

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