
Superstición, un ritual que se cumple al pie de la letra o, de verdad, trae mala suerte. Lo cierto del caso es que cada vez que hay una final en el fútbol, salta a relucir la frase de que el trofeo no se toca.
En el fútbol existe la creencia de que, antes de jugar una final, si algún integrante de un equipo toca el trofeo, tiene la mala suerte de no ganarlo, de no terminar campeón.
En México, los Pumas de Keylor Navas y Cruz Azul disputaron la final. Todos conocemos el resultado: cuando el juego estaba por finalizar, en tiempo añadido, la “Máquina Cementera” anotó y se coronó campeón. Keylor y sus compañeros terminaron con la tristeza de quedarse en el intento.
Pero lo que pocos saben es que, tres días antes del compromiso, Nathan Silva, defensa brasileño y compañero de Keylor, tocó el trofeo.
¡La tocó! 🏆 pic.twitter.com/a48QVopHqA
— WARRIOR (@CARLOSLGUERRERO) May 21, 2026
Fue durante una entrevista que el brasileño concedió a TV Azteca. El futbolista no tuvo miedo de tocar el trofeo e incluso se animó a revelar el motivo por el cual no tuvo temor de realizar dicha acción.
“No se toca, el trofeo no se toca”, le dijo el periodista Carlos Guerrero, pero Nathan tocó la base con la mano derecha.
“No, no tengo problema. Es trabajo, compromiso, esfuerzo”, mencionó el brasileño con mucha confianza, lo cual dejó claro que no es supersticioso y que, para él, cuenta más el trabajo que se realiza en el campo a la hora del partido.
Mala suerte o no, lo cierto es que Nathan no pudo volver a tocar el trofeo para festejar el título, porque quedó en manos de los jugadores del Cruz Azul.
Gattuso, Muniain, Payet o Tymoschuk son algunos que vivieron lo mismo que el brasileño Silva de Pumas. Año 2005, final de la Champions en Estambul. El Milan jugaba ante el Liverpool por la corona de Europa y todo se puso de cara antes del descanso para los italianos con un 3-0, gracias al doblete de Hernán Crespo y al tempranero gol de Maldini. Durante el descanso, Gennaro Gattuso tocó la ‘Orejona’ y, en la segunda parte, Gerrard, Smicer y Xabi Alonso igualaron un partido que se decidió en penales y que pasó a la historia como el milagro de Estambul. Años más tarde, en 2012 y en esta misma competición, Anatoliy Tymoschuk hizo lo propio con el Bayern, que acabó sucumbiendo en una fatídica tanda de penales ante el Chelsea.
La historia también ocurrió en la Europa League. Dimitri Payet llegó con el Olympique de Marsella a la final de la segunda competición continental frente al Atlético de Madrid. El partido se disputó en Lyon y, cuando saltaba al césped junto a sus compañeros, tocó el trofeo. Los rojiblancos acabaron ganando y Fernando Torres tuvo la foto que le faltaba: ganar un título con su Atleti.
El trofeo se toca o no. La mayoría de los futbolistas prefieren no jugársela y no lo tocan, pero otros, como Ludovic Giuly y Grzegorz Krychowiak, pusieron a prueba la superstición en la final de la Champions de 2006 y en la de la Europa League de 2015. Los dos vivieron su gran noche. El Barcelona levantó su segunda ‘Orejona’ al ganar por 2-1 al Arsenal y el Sevilla hizo lo propio ante el Dnipro, con el polaco abriendo el marcador del 2-3 en su cuarta Europa League.
