
El Partido Liberación Nacional (PLN) busca pasar la página de las elecciones nacionales del 1.º de febrero con un enfoque en el futuro.
La agrupación ya comenzó a trabajar en una estrategia para reposicionarse políticamente, con especial énfasis en el ámbito territorial, de cara a los comicios municipales de 2028.
“Estamos trabajando ya con un plan”, afirmó a La Nación el presidente del PLN, Ricardo Sancho.
La hoja de ruta es impulsada desde la Presidencia y el Directorio Político del partido, orientada a recuperar presencia en comunidades y gobiernos locales.
El planteamiento parte de una premisa que el propio Sancho reconoce: la necesidad de reconstruir la conexión del partido con los territorios.
“Nuestra prioridad en este momento son los territorios, los barrios, comunidades y ciudades (...) Una conexión que el PLN debe recuperar si quiere sobrevivir. Es el poder de la proximidad que se ha perdido”, señaló Sancho.
Estrategia con énfasis local
La propuesta liberacionista se articula en torno a un programa que combina herramientas técnicas, ajustes organizativos y definiciones políticas.
Entre sus ejes figura el levantamiento de indicadores de desarrollo humano alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), con el objetivo de orientar la toma de decisiones a nivel cantonal.
A esto se suma la construcción de un portafolio de proyectos enfocado en problemáticas locales, con planes concretos, fuentes de financiamiento y equipos de trabajo definidos.
En el plano político, el partido plantea la posibilidad de una amnistía interna para facilitar la reincorporación de liderazgos que se han alejado de la agrupación, mediante una flexibilización de los plazos de militancia.
También abre la puerta a coaliciones y alianzas, aunque bajo una condición específica: que se construyan sobre la base de proyectos y no de figuras individuales.
En paralelo, el PLN propone una renovación en la selección de candidaturas, con paridad de género, sin restricciones por edad y con una combinación de experiencia política y nuevos liderazgos, incluyendo actores comunales y representantes de organizaciones locales.
El plan contempla un proceso de evaluación de la campaña electoral de 2026 en talleres, reuniones y foros en distintas regiones del país. A partir de ese análisis, el partido no descarta impulsar reformas a sus estatutos internos.
En cuanto a la dinámica interna, la dirigencia plantea evitar, por ahora, una confrontación entre tendencias con el fin de concentrar esfuerzos en la reorganización territorial.
Un contexto adverso
La hoja de ruta se da en un contexto político complejo para el PLN, especialmente en el ámbito municipal.
En las elecciones locales de febrero de 2024, la agrupación sufrió un retroceso significativo al pasar de 43 a 29 alcaldías. Entre las pérdidas más simbólicas destacó la Municipalidad de San José, que había estado bajo control liberacionista durante casi tres décadas.
Ese resultado se produjo sin la participación del chavismo en la contienda municipal, luego de que el oficialismo no lograra inscribir una agrupación para competir por las alcaldías.
De cara al 2028, el escenario luce más desafiante. El oficialismo ahora cuenta con una estructura partidaria —el Partido Pueblo Soberano (PPSO)— con la que obtuvo holgadamente la Presidencia de la República y 31 diputaciones en el Congreso, alcanzando una mayoría absoluta inédita en más de cuatro décadas.
Según una revisión de La Nación tras los comicios nacionales, la presidenta electa, Laura Fernández, consolidó una amplia ventaja territorial al imponerse en seis de las siete provincias y en el 76% de los cantones del país, equivalente a 64 de los 84.
A esto se suma un fenómeno que ha marcado el periodo reciente: la migración de alcaldes hacia el proyecto político del presidente Rodrigo Chaves. Hasta el momento, 19 jerarcas municipales han anunciado su adhesión al oficialismo, incluidos cuatro que fueron electos bajo la bandera del PLN.
En un contexto de alta popularidad del mandatario y de resultados electorales favorables para el chavismo, esta tendencia podría mantenerse, en la medida en que los liderazgos locales evalúan sus opciones de cara a una eventual reelección.
Reconstrucción desde los territorios
Frente a este panorama, el PLN apuesta por una estrategia que prioriza el trabajo en comunidades y la reconstrucción de su base política desde lo local.
“La etapa postelectoral es la oportunidad de analizar yerros y aciertos de la campaña. Hubo de los dos y estamos analizando para preparar nuestros próximos pasos”, indicó Sancho.
El énfasis en zonas costeras y fronterizas forma parte de ese esfuerzo, en un intento por fortalecer la presencia del partido en territorios donde su influencia ha disminuido en los últimos años.
