
El expresidente Miguel Ángel Rodríguez acudió a las urnas con un llamado a la defensa de la democracia y, también, con un pesar en sus adentros. Identificado con los colores de la Unidad Social Cristiana y una gorra de su campaña presidencial de 1998, a Rodríguez se le vió caminar acompañado de una aglomeración partidaria, pero a la vez con una importante ausencia.
Su esposa, Lorena Clare, no lo acompañó a ejercer su voto, debido a su situación de salud, pues se encuentra hospitalizada. La ex primera dama libra una lucha contra el cáncer y al recordarlo, el exmandatario estuvo al borde del llanto.
Con la voz entrecortada y visiblemente conmovido, Rodríguez recordó que la única vez que no habían estado juntos en una votación fue en 1966, cuando él se encontraba estudiando en Estados Unidos.
En medio de la difícil situación familiar, Miguel Ángel también se solidarizó con el resto de costarricenses que no pueden participar de las elecciones por motivos de salud.
“Quiero mandarle una palabra muy especial, de amor, cariño y esperanza a todas las personas que hoy están hospitalizadas. A todas las personas que están en sus casas enfermas y no pueden participar en esta fiesta”, comentó.
Además, entre su sentido mensaje, se dirigió a los costarricenses: “Abramos el corazón a los demás. El país lo construimos bien, si lo construimos con amor”.
