La presidenta de la República, Laura Fernández, afirmó este viernes que está en contra de las pensiones de lujo, pero a su vez no se opone a la que reciben los exmandatarios por haber ejercido ese cargo.
“Si hay algún expresidente que necesita esa pensión, yo no estoy en contra de que tenga una pensión como cualquier persona”, dijo la gobernante.
La presidenta dijo que estos beneficios se crearon para evitar que quienes ocupen la silla de Zapote se plieguen a grupos de poder.
“No estoy defendiendo, estoy explicando. Cuando se crearon esas pensiones, se hicieron con el objetivo de que presidentes se metan en todos los temas y le entren a todo parejo.
“¿Por qué? Porque podría ser que, cuando usted esté de presidente, esté pensando en qué va a hacer después de los cuatro años y esté negociando o esté favoreciendo a alguna actividad en particular donde le van a dar trabajito después de salir", dijo la presidenta.
Según la mandataria, esas pensiones se eliminaron en países desarrollados porque ya “la política se limpió de eso”.
“Sí entiendo que los razonamientos para dar esas pensiones a expresidentes fueron en ese sentido: de que cuando salgan no tengan que buscar trabajo y no le deban favores a nadie”, reiteró.
Su intervención surgió durante la inauguración de una delegación policial en la Guácima, en Alajuela, al consultársele si hay contradicción entre su promesa de campaña de eliminar las “pensiones de lujo” y su postura sobre la que reciben expresidentes.
“Estoy en contra de las pensiones de lujo, siempre lo he dicho. Estoy en contra de que a la gente se le paguen pensiones de ¢9 millones, ¢10 millones y 12 millones”, dijo.
El pasado 4 de agosto, la Comisión de Asuntos Sociales de la Asamblea Legislativa rechazó al expediente 24.793, iniciativa presentada por el Frente Amplio, para eliminar la pensión cercana a ¢4 millones mensuales que reciben los expresidentes.
La negativa se dio gracias a los votos del oficialismo y el Partido Liberación Nacional (PLN).
Buscará seguir trabajando
Fernández expresó que ella, que acabará su mandato con 43 años, seguirá trabajando tras dejar Casa Presidencial.
“Tengo 21 años de cotizar a la Caja, 21 años de cotizar para mi pensión y de trabajar. Yo pienso seguir trabajando mientras Dios me dé fuerza (...) En mi caso, repito, yo espero trabajar hasta que Dios me dé vida y fuerza”, dijo la presidenta.
Insulto de diputado
El miércoles anterior, durante la conferencia de prensa semanal, Fernández se refirió al mismo tema: “El cargo de presidente de la República tiene una serie de prerrogativas distintas a muchos otros cargos públicos, y por eso es que mundialmente se reconoce una pensión para expresidentes. Más que una pensión, es un reconocimiento para que después de haber ejercido este cargo, tengan un ingreso que les permita continuar con un nivel de vida sostenible”.
Ese día por la tarde, el diputado del Frente Amplio (FA), Edgardo Araya, dijo que Fernández “se hace la tontita” por su postura sobre las pensiones de expresidentes. De inmediato, la presidenta legislativa, Yara Jiménez, reprendió a Araya por el comentario y varios diputados de Pueblo Soberano (PPSO) abandonaron el recinto.
La bancada oficialista anunció después que promovería una denuncia por presunta violencia política contra Araya, mientras que el legislador respondió que está dispuesto a renunciar a su inmunidad para enfrentar cualquier cargo.
El episodio se produjo días después de otro enfrentamiento entre Fernández y el diputado durante una actividad en La Tigra de San Carlos, relacionada con el proyecto de explotación minera en Crucitas.
Tras aquella discusión, Araya ofreció disculpas por la forma en que se dirigió a la presidenta.
