
Juan Carlos Hidalgo, excandidato presidencial y expresidente del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), afirmó que no reconoce al actual Nogui Acosta —de raíces socialcristianas— y cuestionó tanto su evolución política como recientes señalamientos que habría hecho contra la diputada electa Abril Gordienko.
“El Nogui Acosta que fuimos viendo paulatinamente evolucionar bajo la administración Chaves es una persona que no reconozco y que calza con otras figuras que han pasado por el gobierno, que también parece que se transforman cuando están cerca de Rodrigo Chaves y asumen su personalidad”, declaró Hidalgo en entrevista con La Nación.
El dirigente socialcristiano recordó que, en su momento, incluso respaldó la llegada de Acosta al gobierno del presidente Rodrigo Chaves, como ministro de Hacienda.
“Yo lo conocía poco, pero lo conocía como un funcionario que cuando había pasado por el Ministerio de Hacienda, por la Supén, entre otros, se había caracterizado por su seriedad y por su buen manejo de la cosa pública. Entonces, yo salí a aplaudir ese nombramiento, pero dicen que uno no conoce a nadie hasta que le da poder”, agregó.
Acosta había sido viceministro de Hacienda durante los primeros 16 meses del gobierno de Carlos Alvarado. Durante ese periodo ejerció un papel importante en el trámite de la reforma fiscal del 2018.
Posteriormente, fue asesor de la superintendenta de Entidades Financieras (Sugef), Rocío Aguilar, con quien él había trabajado cuando fue ministra de Hacienda en la administración de Alvarado.
Bajas expectativas para la negociación
Hidalgo también reprochó supuestas manifestaciones “despectivas” de Acosta hacia la diputada electa Abril Gordienko, quien integrará la bancada unipersonal del PUSC en la próxima Asamblea Legislativa.
“Tanto en medios de comunicación como declaraciones que ha dado fuera de micrófonos y que han llegado a mis oídos, me parece no tener mayor respeto por la figura de doña Abril y doña Claudia (Dobles), la otra diputada que tiene una fracción unipersonal (por la Coalición Agenda Ciudadana)”, afirmó.
A partir de esa actitud, anticipó un escenario complejo para la relación entre el oficialismo y otras fuerzas políticas en el Congreso que asumirá funciones el 1.º de mayo.
“Mis expectativas son bajas en cuanto a la capacidad de negociación y de tender puentes que pueda tener el futuro jefe de fracción del oficialismo”, señaló.
Acosta, quien renunció al Ministerio de Hacienda de la administración de Rodrigo Chaves para postularse como diputado por el Partido Pueblo Soberano (PPSO), encabezará la bancada de gobierno. El oficialismo obtuvo 31 curules, quedando a siete votos de alcanzar la mayoría necesaria para aprobar proyectos de ley sin necesidad de negociar con otras fracciones.
Los siete votos y advertencias sobre presiones
Sobre ese escenario, Hidalgo advirtió que el Gobierno podría buscar consolidar esos apoyos mediante presiones o incentivos políticos, como —según dijo— ya ocurrió en el ámbito municipal, en referencia al éxodo de gobernantes locales de las agrupaciones que les llevaron al poder para aliarse al chavismo.
“No podemos ser ingenuos. A los alcaldes se les sometió a todo tipo de intimidación, presiones y amenazas, a aquellos que resistían, porque hubo otros que alegremente saltaron por puro oportunismo político”, afirmó.
El presidente Rodrigo Chaves expresó el pasado 11 de febrero, su esperanza de que entre la representación legislativa del Partido Liberación Nacional (PLN), la segunda más grande, haya algunos diputados “buenos” que se sumen al oficialismo para obtener la mayoría calificada en el Congreso.
A su juicio, el objetivo trasciende la negociación de proyectos específicos y apunta a la consolidación de una mayoría para impulsar reformas estructurales.
“Eso da a entender de que no es que estén buscando votos para una negociación particular, de una reforma estructural específica en donde podrían contar con el voto de la Unidad Social Cristiana, si es una buena reforma, están buscando siete diputados que básicamente deserten de Liberación Nacional y se entreguen al proyecto político del chavismo”, argumentó.
Alegó que los cambios pretendidos por el oficialismo buscan establecer la reelección presidencial indefinida, socavar la independencia del Poder Judicial y otras reformas constitucionales tendientes a “constituir un proyecto político autoritario. Todo eso requiere 38 votos que no los tienen”.
En cuanto al estilo de liderazgo que podría asumir la presidenta electa, Laura Fernández, una vez que tome las riendas del Poder Ejecutivo, condicionó su margen de acción al papel que juegue Rodrigo Chaves en la próxima administración.
“Creo que muchos tenemos la esperanza de que tengamos una presidenta conciliadora, una presidenta que busque acuerdos”, manifestó.
El factor Chaves en el futuro gobierno
No obstante, consideró que la influencia de Rodrigo Chaves será determinante en la dinámica del Ejecutivo. Fernández le ofreció públicamente al mandatario asumir el Ministerio de la Presidencia una vez concluido su mandato, posibilidad que el gobernante no ha descartado.
“La figura que distorsiona todo no es la presidenta, sino Rodrigo Chaves. La naturaleza de la administración entrante depende de qué rol va a jugar”, afirmó.
Según Hidalgo, un eventual traslado del presidente al Ministerio de la Presidencia podría dificultar la relación con el Congreso.
“Si algo se ha dedicado él es a minar puentes, a atizar odios y a polarizar el país”, concluyó.
