
La diputada independiente Johana Obando defendió el informe relacionado con la denuncia por presunto abuso sexual contra Fabricio Alvarado y aseguró que este se sustenta en múltiples elementos probatorios, además de advertir sobre las implicaciones institucionales de “no actuar”.
“Esta comisión no era un órgano judicial, pero tampoco es puramente político. Es un órgano híbrido con facultades de investigación que no determina responsabilidad penal, pero sí produce consecuencias político-institucionales”, afirmó.
La denuncia contra Alvarado fue presentada por la exdiputada y asesora legislativa Marulin Azofeifa, por presunto abuso sexual. Para el análisis de la acusación, la Asamblea conformó una comisión especial que, tras semanas de entrevistas a las partes involucradas, generó tres informes.
Dos de los documentos recomiendan sancionar al diputado evangélico por conductas de hostigamiento sexual y uno más, firmado por Olga Morera, de Nueva República, y el oficialista Aldo Agüero, que recomienda no sancionarlo y dejar el asunto para el expediente judicial abierto.
Este martes, el primer punto de la agenda era el conocimiento de los tres informes que elaboró la comisión especial. No obstante, el bloque de ocho diputados chavistas, seis fabricistas, cuatro del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), dos del Partido Liberación Nacional (PLN) y dos independientes evitó por segunda ocasión en dos días que la Asamblea Legislativa votara sobre una eventual sanción a Alvarado.
Obando detalla informes
Obando detalló que, uno de los informes que recomienda la sanción, se sustenta “en la convergencia de varias pruebas” y expuso una cronología de los hechos denunciados.
“Enero del 2018, un beso no consensuado durante campaña política. Mayo del 2018 a abril del 2022, tocamientos indeseados de forma continua. Mayo del 2022 hasta 2025 se intensifica el hostigamiento”, indicó.
Asimismo, describió las conductas que habría experimentado Azofeifa por parte de Alvarado.
“El denunciado, Fabricio Alvarado, como jefe de fracción, convocaba a Marulin a su despacho, cerraba la puerta y realizaba tocamientos en zonas íntimas al punto de tratar de desnudarla mientras intentaba besarla”, relató.
La diputada, además, indicó que el silencio por parte de Azofeifa no obedece a que quisiera ser abusada, sino a que estaba sometida a un régimen donde existía una jerarquía superior sobre ella.
“Fue criada en un ambiente cristiano-evangélico en donde se respetaba al pastor, al líder, al político, dueño de su partido”, señaló.
La diputada agregó que el informe también contempla elementos de corroboración indirecta, así como evidencia clínica vinculada al caso. Finalmente, advirtió sobre las implicaciones institucionales del caso y el rol del Congreso ante la denuncia.
“Marulin es una víctima más de hostigamiento sexual y esta Asamblea es cómplice al callar”, concluyó.
