
La Conferencia Episcopal de Costa Rica definió este viernes la integración de su Junta Directiva para el periodo 2026-2029, al concluir su CXXXII Asamblea Ordinaria, con cambios en dos de los cuatro puestos.
Los obispos también hicieron un llamado a recuperar el diálogo como vía para enfrentar los principales desafíos del país y pidieron a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial mantener una relación basada en el respeto, la independencia y la colaboración, en momentos marcados por la polarización y la desconfianza.
El obispo de Limón, Javier Román Arias, continuará como presidente de la organización durante los próximos tres años. También permanecerá en su puesto de tesorero José Rafael Quirós Quirós, arzobispo de San José.
La vicepresidencia, en cambio, estará a cargo de Bartolomé Buigues Oller, obispo de Alajuela, quien ocupaba la secretaría general durante el periodo 2023-2026; ese cargo ahora quedará en manos Daniel Francisco Blanco Méndez, obispo auxiliar de San José.
La nueva conformación se produce luego de que Mario Enrique Quirós Quirós, obispo de Cartago, cumpliera dos periodos consecutivos como vicepresidente, el máximo permitido para permanecer en un mismo cargo según los estatutos de la Conferencia Episcopal.
Llamado al diálogo

Al finalizar la Asamblea Ordinaria, la Conferencia Episcopal también hizo un llamado a los distintos sectores del país para recuperar el diálogo como mecanismo para abordar los principales desafíos nacionales.
La organización religiosa sostuvo que la historia democrática del país demuestra que los momentos de mayor progreso han surgido cuando los distintos sectores han sabido escucharse, respetarse y buscar soluciones de manera conjunta. El pronunciamiento ocurre en un contexto que los obispos describieron como marcado por la polarización y la desconfianza.
Ante esa situación, hicieron un llamado a cultivar una “cultura del encuentro” que coloque el interés del país por encima de los intereses particulares. También exhortaron a que los grandes temas nacionales sean discutidos mediante procesos de diálogo amplios, transparentes y participativos.
Según la Conferencia Episcopal, en esos procesos deben prevalecer la búsqueda conjunta de la verdad, el respeto a la dignidad de las personas, el cuidado de la creación y el bien común, como condiciones para alcanzar una mayor paz social.
“Ningún problema nacional encontrará soluciones duraderas desde la confrontación”, advirtieron.
Los obispos también pidieron dejar de lado las posiciones que pretenden tener el “monopolio de la verdad” y cuestionaron los relatos mediáticos que, a su criterio, contribuyen a profundizar la polarización.
“Necesitamos escucharnos y trabajar juntos por el futuro que anhelamos para las nuevas generaciones”, plantearon.
Piden cooperación entre los tres poderes
El mensaje de la Conferencia Episcopal también se enfocó en la relación entre los tres poderes de la República. En ese sentido, los obispos señalaron que el fortalecimiento de la institucionalidad democrática exige una relación basada en el respeto, la independencia y la colaboración entre el Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
Cada uno, indicaron, tiene responsabilidades propias e irrenunciables, pero todos están llamados a cooperar para responder a las necesidades de la población y fortalecer la confianza de los ciudadanos en las instituciones.
“La colaboración entre los tres poderes de la República” fue planteada por los obispos como una condición para fortalecer la institucionalidad democrática y atender de manera eficaz las necesidades de la población, por encima de intereses particulares.
La Conferencia Episcopal también reconoció que las estructuras y mecanismos de servicio de los poderes e instituciones públicas pueden ser mejorados. Por ello, pidió promover una actitud de autocrítica sobre el desempeño de las instituciones como parte de la responsabilidad de quienes ejercen funciones públicas, así como disposición para adaptarse a los cambios sociales mediante procesos serios de análisis y reforma.
Altura moral y valentía para construir consensos
El pronunciamiento incluyó una exhortación dirigida específicamente a gobernantes, legisladores, jueces y servidores públicos, pero también a empresarios, educadores y comunicadores sociales.
Los obispos calificaron el servicio que prestan estos sectores a la sociedad como una “noble vocación” y señalaron que el país espera de sus líderes “altura moral, capacidad de escucha y la valentía necesaria para construir consensos”.
Según la Conferencia Episcopal, esos consensos deben tener como prioridad favorecer especialmente a las personas más vulnerables.
