El candidato presidencial Álvaro Ramos impulsa un proceso de renovación interna que ya provoca grietas dentro del Partido Liberación Nacional (PLN). Las tensiones entre su campaña y figuras históricas verdiblancas se agudizan, mientras ambos sectores se lanzan recriminaciones por el rumbo de la agrupación política.
Ramos, quien obtuvo el 80 % de los votos en la convención interna, promueve una nueva integración partidaria que respalde su visión política y su discurso de un Liberación Nacional renovado, alejado de las estructuras tradicionales que han ejercido poder dentro de esa agrupación en las últimas décadas.
El aspirante calificó como enemigos de Liberación a “todos aquellos que desean continuar con las viejas prácticas y mañas de la vieja política”.

En ese camino, ha rechazado la participación de figuras como el exalcalde de San José, Johnny Araya; los expresidentes Óscar Arias y José María Figueres; así como del expresidente del Congreso, Antonio Álvarez.
Para el politólogo Constantino Urcuyo, estos hechos son señal de un conflicto de fuerza a lo interno del partido.
“Los dinosaurios se resisten a dejar su sistema ecológico tradicional y eso no es una cuestión exclusiva de Liberación Nacional, sino de todos los partidos de la época del bipartidismo”, señaló.
Si bien el politólogo Daniel Calvo coincidió con Urcuyo en que estas disputas son normales en las agrupaciones políticas, dijo sentir sorpresa de que en el caso del PLN hayan escalado tan públicamente en una etapa temprana del proceso electoral, “donde todavía no han llegado al punto máximo de tensión, que será la elección de diputados”.
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“Estas diferencias me parece que flaco favor le hacen a un partido que no se encuentra en su mejor momento”, agregó.
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Lucha de fuerzas
El episodio más reciente ocurrió el pasado lunes, cuando Ramos declaró que Antonio Álvarez “nunca ha estado en la campaña, no va a estar en la campaña, no va a ser parte del gobierno y no vamos a aceptar dinero de él”.
Un hecho similar se dio el pasado 17 de junio, cuando el candidato liberacionista envió un mensaje al grupo cercano al exalcalde josefino. En ese momento, fue categórico: quienes apoyan a Johnny Araya, y a líderes similares, “no son parte de nuestra campaña y no son parte de este movimiento”.
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El aspirante también desacreditó las críticas del alcalde alajuelense, Roberto Thompson, quien declaró a La Nación que Ramos “está muy involucrado” en temas internos, problemas provinciales y de diputaciones, dejando de lado la campaña.
Para el economista, no se puede hablar de una fractura en el PLN. “Yo gané con el 80%, los demás son actores que están ahí en la periferia”, justificó.
“Estos actores de los que hemos estado hablando de Johnny Araya, de Antonio Álvarez y Roberto Thompson, ni siquiera participaron como precandidatos, entonces están jugando en la periferia del partido”, expresó.
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No obstante, Daniel Calvo aseguró que basar su fortaleza en el resultado de la convención liberacionista es un “espejismo”, debido a la baja participación que registró ese proceso respecto a otras elecciones.
Solo 161.500 personas votaron, el pasado 6 de abril, en las primarias verdiblancas. En la convención del 2017, en la que Antonio Álvarez Desanti derrotó a José María Figueres, votaron 430.770 personas. En el 2021, cuando Figueres se impuso a Rolando Araya, votaron 431.434 personas, según los datos del Tribunal de Elecciones Internas (TEI) del PLN.
“Me parece que ese engaño los está haciendo renegar (a Ramos), inclusive yo diría maltratar, a buena parte de la dirigencia que hoy es la única que sostiene al PLN”, declaró Calvo.
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Los riesgos
Para el analista, Ramos no representa un candidato fuerte, ya que, en su criterio, no ha mostrado claros dones de liderazgo ni tampoco cuenta con estructuras territoriales que lo respalden. “Más bien está en constante conflicto con cada una de ellas”, aseveró.
Calvo advirtió de que estos enfrentamientos podrían jugarle en contra al candidato.
Indicó que los líderes territoriales, los caudillos provinciales que siempre han existido en Liberación Nacional, podrían ponerse de acuerdo para definir los candidatos a diputados, de modo que la lista final podría no ir acorde con el discurso de renovación que Ramos viene enarbolando.
“Me parece a mí que lo llevaría a una confrontación muy dura con la realidad”, agregó.
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La campaña de Ramos reconoció ante una consulta de La Nación, el 22 de julio, que han enfrentado resistencia de los cuadros tradicionales para avanzar en el proceso de renovación del partido.
“Toda transformación real enfrenta resistencias. Y más aún cuando toca estructuras que se han mantenido cómodas por años. Pero no venimos a pedir permiso. Venimos a renovar de verdad, y eso requiere firmeza. La nueva Costa Rica no puede levantarse con los mismos vicios que la debilitaron. Si hay resistencia, es porque el cambio va en serio”, declaró el equipo del candidato presidencial.
Liberación ha enfrentado múltiples dificultades para celebrar sus asambleas cantonales, un paso clave en el proceso de renovación interna. Ante la imposibilidad de cumplir con el cronograma previsto, el partido solicitó y obtuvo una dispensa del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) para poder avanzar en la organización de sus estructuras y así mantenerse habilitado para competir en las elecciones del 2026.
No obstante, en San Ramón la situación sigue estancada. Antonio Álvarez responsabilizó directamente a Ramos por ese bloqueo y advirtió de que el conflicto pone en riesgo la misma existencia del PLN, ya que el partido podría perder el derecho a acceder a la deuda política.
Al respecto, Urcuyo señaló que hay “síntomas mórbidos de luchas intestinales entre estos dinosaurios enquistados y los nuevos muchachos que empiezan a patear la pelota”.
“(Ramos) tiene derecho a formar su equipo, a dictar sus líneas y no ser un títere de los mismos. Está haciendo una limpia muy intensa que le puede acarrear costos”, agregó.
La búsqueda del balance
Para Daniel Calvo, si bien el proceso de renovación es necesario, se ha hecho de forma abrupta y agresiva. Destacó la necesidad de que una futura fracción legislativa del PLN contenga un balance entre experiencia y nuevos liderazgos.
El analista indicó que Ramos y sus predecesores han definido la nómina de posibles diputados bajo la lógica de que el PLN será gobierno, cuando llevan tres periodos consecutivos (desde el 2014) actuando como oposición.
“Porque muy posiblemente se enfrentará a una situación difícil. Los sondeos iniciales indican que posiblemente vaya a ser una fracción de oposición y lo que se requiere son diputados curtidos, de enorme experiencia, con fuertes liderazgos, que puedan plantar cara a otras figuras y al gobierno de turno.
“Me parece que Álvaro Ramos lo que ha buscado son inclusive a veces hasta figuras de un menor tamaño que la suya propia, cuando un líder político debe buscar estar rodeado inclusive de figuras de muchísimo mayor peso”, aseveró Urcuyo.