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Tazas plásticas y otras pedagogías del miedo

La denuncia del fracaso de la prisión es tan antigua como la prisión misma. Desde el siglo XIX se sabe que el encierro no rehabilita y que reproduce delincuencia. ¿Por qué entonces la institución sobrevive? Porque ese fracaso aparente es, políticamente, un éxito

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La cárcel, en efecto, no es un hotel, pero tampoco debería ser una sucursal del Cecot salvadoreño. (Foto de archivo de 2019 en el centro penal La Reforma). (Justicia)







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