
Tal vez no esté extraviado. Quizá fue trasladado de lugar. O, en el peor de los casos, podría haber sido destruido o robado. Lo cierto del caso es que no está en el lugar donde fue construido y permaneció desde hace unos 86 años.
Me refiero al monumento dedicado al doctor Ricardo Moreno Cañas (1890-1938) que consiste –o consistía– en un obelisco, que, a propósito, no fue finalizado con su lógica exactitud (es decir, quedó sin terminar la parte superior con su punta piramidal, porque el mensaje del creador de la escultura era, precisamente, comunicar que la obra social del honorable médico quedó inconclusa en Costa Rica, por su asesinato, acaecido el 23 de agosto de 1938).
La obra fue construida y permaneció durante todo este tiempo dentro de una zona verde que, milagrosamente, aún existe, frente a la línea del tren, en barrio La California –solo que ahora sin monumento–, entre avenida 2, avenida 2A y calle 21, en San José.
El monumento fue un justo homenaje póstumo y siempre estuvo a unos pasos de la que fue la casa de habitación del citado médico, hoy convertida en un bar de “La Cali”.
Sería justo y oportuno que la Dirección de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura y Juventud indique qué fue de dicha obra histórica.
Recuerdo que, hace unos 30 años, el mensaje del monumento “fue dañado”, no por vandalismo, sino por la torpeza, ignorancia y tal vez inocencia de un grupo de trabajadores que les daban mantenimiento a las aceras del parquecito. Creyeron que la obra habría sido estropeada por el tiempo o que “había quedado incompleta”, por lo que decidieron darle “un fino acabado” con cemento y arena al piramidión (nombre que se le da a esa parte tan particular de un obelisco) y, según ellos, corregir “tan evidente defecto”.
En aquellos días, el inocente daño provocó un gran revuelo noticioso y el jefe de la cuadrilla que ordenó darle el supuesto “lindo acabado” al obelisco fue puesto en evidencia. Resultado: el jefe del jefe tuvo que ordenar la inmediata “recomposición” del monumento a su estado natural.
Daniel Madrigal Sojo es abogado y periodista jubilado.