
Aunque es algo que debemos hacer todos los días, el 8 de marzo de cada año nos recuerda con fuerza que debemos prestar atención a aquellos espacios donde, históricamente, las mujeres fueron invisibilizadas.
El sector construcción es uno de ellos. Durante décadas, fue entendido como un territorio predominantemente masculino, asociado casi de modo exclusivo a la fuerza física y a la obra en campo. Sin embargo, esa imagen ya no representa la realidad.
Hoy, las mujeres construyen país desde múltiples frentes dentro de esta industria estratégica. Lo hacen desde la ingeniería civil, la arquitectura y el urbanismo; desde la planificación territorial, la sostenibilidad y la innovación tecnológica; desde la dirección de proyectos, la gestión financiera, la seguridad industrial y la investigación de nuevos materiales. También lo hacen desde la obra, operando maquinaria, liderando cuadrillas y supervisando procesos técnicos.
En Costa Rica, el sector da pasos concretos hacia una mayor inclusión. El programa Mujer Construye Costa Rica, impulsado por la Cámara Costarricense de la Construcción, busca fortalecer la participación femenina en la industria en diferentes niveles, mediante espacios de formación, visibilización y liderazgo. La iniciativa promueve redes profesionales, intercambio de experiencias y acciones orientadas a reducir brechas en acceso, permanencia y crecimiento dentro del sector.
Según el portal de investigación económica Eye On Housing, de la Asociación Nacional de Constructores de Viviendas de Estados Unidos, en su artículo “Las mujeres representan la mayor participación del personal de la industria de la construcción en 20 años”, la presencia femenina en el sector alcanzó en 2024 aproximadamente 1,34 millones de trabajadoras, lo que equivale al 11,2% de la fuerza laboral total de la construcción. Se trata del nivel más alto registrado en dos décadas, una señal clara de avance, aunque todavía insuficiente.
Para el caso de Costa Rica, la absorción de fuerza laboral femenina representa solo el 3,7% del sector construcción. Se presenta así una brecha innegable que, a la vez, es una ventana de oportunidad de cara a los roles operativos, técnicos y profesionales asociados que demanda la construcción.
El 8M no es una fecha de celebración; es un llamado a revisar prácticas empresariales, políticas de contratación, barreras de ingreso o incentivo, condiciones de seguridad, mecanismos de cuido y corresponsabilidad, y esquemas de conciliación que permitan a más mujeres aportar y plenamente en este sector.
Andrea Morales es directora de Sostenibilidad, Innovación y Competitividad de la Cámara Costarricense de la Construcción.