
Costa Rica no tiene escasez de médicos, sino un problema de retención de facultativos en la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).
El debate sobre la dotación de personal sanitario en Costa Rica suele reducirse a una simple afirmación: “no tenemos suficientes médicos”. Sin embargo, este planteamiento pasa por alto lo que muchos pacientes y profesionales clínicos experimentan en su día a día.
En muchas especialidades y regiones, Costa Rica forma y capacita a médicos competentes; no obstante, la CCSS tiene dificultades para retenerlos. El desafío fundamental no radica únicamente en la cantidad de médicos que hay en el país, sino en si el sistema público es capaz de retenerlos durante el tiempo suficiente para garantizar una atención estable, oportuna y de alta calidad.
En la práctica, los problemas de retención se manifiestan en forma de vacantes crónicas, una elevada rotación en servicios clave, dificultades para cubrir los turnos nocturnos y de fin de semana, y largos tiempos de espera que persisten incluso cuando hay médicos cualificados disponibles en el mercado laboral. Cuando los médicos rotan y abandonan sus puestos con rapidez, los hospitales y las clínicas pierden continuidad, capacidad de mentoría y la memoria institucional necesaria para mejorar la calidad.
¿Por qué los médicos abandonan (o evitan) los puestos en la CCSS?
La retención rara vez depende de un solo factor. Con mayor frecuencia, los médicos toman una decisión racional basada en el conjunto global de condiciones: remuneración, carga laboral, autonomía profesional y crecimiento a largo plazo. Son varios los factores comunes que pueden socavar la retención en un gran sistema público como la CCSS.
Cuando la CCSS no logra retener a sus médicos, los efectos se sienten mucho más allá de las hojas de cálculo de personal. La rotación interrumpe la continuidad de la atención, aumenta las demoras en las citas y procedimientos, y concentra la presión sobre los clínicos que permanecen en la institución.
Con el tiempo, las vacantes persistentes pueden ampliar las desigualdades entre regiones, ya que los centros con mayores recursos reclutan con mayor facilidad, mientras que las zonas remotas enfrentan ciclos repetidos de cobertura a corto plazo.
Las fallas en la retención también pueden elevar los costos, dado que el sistema depende cada vez más de las horas extra, los arreglos temporales y los procesos de incorporación recurrentes, en lugar de contar con equipos estables que mejoren la eficiencia y la calidad.
Cómo mejorar la retención: opciones prácticas que deben ser valoradas por la CCSS
• Modernizar la compensación y los incentivos: establecer diferenciales salariales específicos para especialidades de alta demanda, el servicio en zonas rurales, la cobertura nocturna o de fines de semana y los puestos difíciles de cubrir; todo ello, respaldado por criterios transparentes.
• Reducir la fricción administrativa: agilizar los plazos de contratación, la programación de turnos y los procesos de aprobación; ampliar el apoyo administrativo para que los médicos puedan dedicar más tiempo a la labor clínica.
• Mejorar las condiciones laborales: implementar modelos de dotación de personal predecibles, cargas de trabajo más seguras, suministro adecuado de insumos y una infraestructura funcional que respalde una atención de calidad.
• Crear trayectorias profesionales claras: ofrecer oportunidades estructuradas para la formación continua, la capacitación en subespecialidades, la dedicación a la investigación y el acceso a roles de liderazgo clínico dentro de la propia CCSS.
• Fortalecer la retención en zonas desatendidas: brindar apoyo para vivienda o transporte, establecer sistemas de rotación que no aíslen a los clínicos, crear redes de mentoría e implementar políticas favorables para la vida familiar.
• Medir y gestionar la rotación: realizar un seguimiento periódico de los motivos por los que los médicos abandonan la institución (desglosado por especialidad, centro y región), y utilizar esos datos para probar y ampliar la implementación de programas de retención eficaces.
El debate sobre la atención médica en Costa Rica debe ir más allá del titular de la “falta de médicos”. Si los médicos están formados y disponibles, pero la CCSS no logra retenerlos, el cuello de botella reside en la retención.
Abordar la retención no se trata únicamente de salarios, sino de diseñar un sistema público en el que los médicos puedan construir carreras sostenibles, brindar atención de alta calidad y mantener su compromiso con las comunidades que dependen de ellos.
Adriano.Arguedas@pfizer.com
Adriano Arguedas Mohs es pediatra infectólogo.