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Putin ya perdió

Está cercado económica y políticamente y no todos los ciudadanos rusos creen la versión del Kremlin

La invasión a Ucrania por tropas del ejército ruso constituye muy probablemente el primer gran escollo en la carrera política de Vladímir Putin como gran patrón de la Federación Rusa.

Empecemos por lo más evidente: el plano militar. Los generales rusos esperaban una rendición incondicional de Ucrania, producto del éxito de la guerra relámpago que llevarían a cabo. No ha sido así, en parte, gracias a la ayuda occidental.

Las fuerzas armadas ucranianas han sido hasta ahora exitosas en frenar la ofensiva, pese a la superioridad numérica y bélica del beligerante.

El ejército ruso ha resultado menos eficaz de lo que se pudo pensar, debido a un sinnúmero de fallos logísticos que han desmoralizado a la tropa y la necesidad de cambiar de estrategia en plena invasión, lo que ha creado confusión en los mandos medios a cargo de las operaciones en el terreno.

Los rusos han optado por estrategias de tierra arrasada en terrenos urbanos, con las consecuentes pérdidas humanas y materiales que eso conlleva. La guerra en directo, a la cual la opinión pública internacional está asistiendo, ha originado, a su vez, un creciente rechazo no solo de las tácticas del ejército ruso, sino también de lo ruso en general, sea en el arte, el deporte o aun respecto al vodka o el caviar.

Otro gran fracaso ha sido en el plano internacional. Putin esperaba que las divergencias evidentes en el ámbito estratégico y político entre Estados Unidos y la Unión Europea impidieran la acción conjunta de los dos polos de poder en la coalición occidental, lo cual no ha sido el caso. La solidaridad con el pueblo ucraniano es un elemento cohesionador tanto de la OTAN como de la Unión Europea.

En lo político, el patriotismo demostrado por los combatientes ucranianos y la población en general, incluso aquellos que huyen de la guerra, ha sorprendido a tirios y troyanos, ya no digamos al mandamás del Kremlin. La idea de una Ucrania fuertemente europea y claramente prooccidental se ha impuesto como hegemónica.

En el plano económico, Putin tenía la ilusión de que las enormes reservas acumuladas en el Banco Central de la Federación Rusa protegerían la economía de las sanciones con las que los occidentales responderían a la invasión a Ucrania.

También erró. Se le ha negado el acceso a sus reservas en dólares, euros, libras y yenes; le queda el oro acumulado en sus bóvedas, pero poco puede hacer con él y con las reservas en yuanes, moneda china no convertible.

La gran mayoría de los analistas dudan de una derrota militar rusa. Desafortunadamente, la superioridad numérica y capacidad de fuego de los invasores hacen prever que prevalecerán en esta etapa de la guerra.

Asimismo se espera que los ucranianos no cejen en su empeño por establecer una Ucrania libre e independiente. Una vez que Putin haya logrado controlar militarmente el territorio y establecido un gobierno fantoche, vasallo de Moscú en Kiev, surgirá, apoyada por Estados Unidos y la Unión Europea, una resistencia interna que lo obligará a mantener ingentes cantidades de tropas para controlar el terreno y “reinar” sobre ciudades destruidas, una sociedad con sus bases económicas aniquiladas y una diáspora de millones.

Además, está la dimensión rusa interna. ¿Cuánto tiempo más podrá Putin mantener a oscuras a la opinión pública de su país? ¿Qué hará cuándo empiecen a llegar los cadáveres de soldados rusos ultimados por la resistencia ucraniana? ¿Cómo explicará a madres, viudas y huérfanos de los soldados caídos que sus hijos, maridos o padres murieron en la guerra? Una guerra que no es tal de acuerdo con la versión oficial del Kremlin.

La parte más atroz de esta guerra, que Putin inventó, es que, si bien él es el gran perdedor, no hay ganadores. Todos somos perdedores: los ucranianos que han visto su país —con un ingreso per cápita inferior al de Costa Rica— destruido, y la economía internacional seriamente debilitada por la pandemia tardará en resarcirse de nuevos desafíos, tales como las finanzas internacionales dislocadas, materias primas al alza y cadenas de producción desarticuladas. Son retos imprevistos que nos impondrán a todos soluciones innovadoras.

Y ni hablar si a Putin se le ocurre atacar a un país miembro de la OTAN limítrofe con Ucrania, o lanzar un ataque con misiles tácticos y cruzar el umbral nuclear, pues entraríamos en una dimensión desconocida para la humanidad.

ceguizab@icloud.com

La autora es politóloga, exembajadora de Costa Rica en Italia.

https://www.nacion.com/el-mundo/conflictos/rusia-ucrania-al-menos-21-muertos-en-ataque-ruso/M6JCH4YC35A57EB6J2SB77OOEQ/story/

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