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La Red Educativa del Bicentenario para salir del ‘apagón educativo’

La falta de buena conectividad en la mayoría de los hogares sigue sin resolverse

En el último «Informe del estado de la educación» (2021) se afirma que el sistema educativo atraviesa por una grave crisis, la peor en décadas, que constituye una verdadera emergencia nacional.

Esta crisis es el resultado de rezagos históricos no resueltos que se agravaron con el golpe de la pandemia y la falta de respuestas institucionales rápidas y flexibles que el contexto actual demanda.

De la noche a la mañana, la emergencia sanitaria obligó a un cambio drástico en tiempo récord para que los docentes pudieran ofrecer educación en remoto a los estudiantes y asegurar la continuidad del proceso educativo.

El esfuerzo, aunque significativo, dejó claro que asuntos claves como el acceso de los estudiantes a una buena conectividad en los centros educativos y en los hogares eran materias pendientes.

La pandemia agravó la situación de una generación de estudiantes que hoy experimenta un «apagón educativo» debido a interrupciones continuas de lecciones en los últimos cuatro años, conocimientos recortados y el surgimiento de una nueva forma de exclusión debida a la falta de acceso a una buena conectividad en sus hogares que afecta al 40 % de los estudiantes de escuelas y colegios públicos.

En los dos últimos años ese 40 % ha seguido formalmente inscrito en el sistema, pero no ha podido cumplir a plenitud su derecho a la educación.

La falta de acceso a una buena conectividad en la mayoría de los hogares sigue sin resolverse. Por ello, es urgente que los estudiantes regresen cuanto antes a los centros educativos tiempo completo para evitar más interrupciones en sus lecciones, y de esta manera nivelen los aprendizajes perdidos, desarrollen nuevos y se reduzcan las brechas educativas entre ellos.

Tener una red de centros interconectados con Internet de alta velocidad es urgente para salir del apagón educativo y, sobre todo, resulta estratégico para dar un golpe de timón en el sistema educativo, no volver atrás y dar un salto de calidad hacia la escuela del siglo XXI.

Datos generados por sucesivas ediciones del Estado de la Educación respaldan esta afirmación. En cuanto a calidad educativa, el informe ha alertado que la falta de acceso a recursos tecnológicos y docentes calificados figuraban entre los principales factores asociados a los bajos rendimientos de los estudiantes en las pruebas PISA y de los que viven fuera de la Gran Área Metropolitana.

Los estudios realizados ya para el informe del 2015 evidenciaron que el acceso y uso de tecnologías por los estudiantes fortalecen no solo sus capacidades tecnológicas y digitales, sino también sus habilidades para la resolución de problemas, una destreza fundamental para participar hoy en la sociedad del conocimiento.

En materia de equidad, el informe del 2021 mostró que para un 30 % de los estudiantes la única posibilidad de usar computadoras está en los centros educativos, especialmente en las regiones periféricas.

Por ello, cuando en el 2020 los centros fueron cerrados, la mayoría de estas personas perdieron el acceso. Para los que pudieron llevar dispositivos a sus casas, el uso fue mínimo o nulo debido a la falta de Internet o bien porque los padres no podían apoyarlos como lo hacen los docentes en los centros educativos.

Contar con los dispositivos no es suficiente: una Internet de alta velocidad es fundamental para mejorar los ambientes de aprendizaje. En consonancia con esa necesidad, desde el 2017, el Estado de la Educación señaló este desafío como urgente, pues la mayoría de las conexiones en los centros tenían velocidades no superiores a los cinco megabytes, lo que impedía a los docentes un mayor aprovechamiento y utilización adecuada de las tecnologías en sus estrategias pedagógicas y prácticas en aula, y mejorar, con esto, el rendimiento de sus estudiantes.

La Red Educativa del Bicentenario (REB) es parte de la política educativa que el MEP ha propuesto para dar una solución de largo plazo a un rezago que el país no puede seguir postergando.

Las trabas políticas y técnicas sin buenos fundamentos que han surgido en las últimas semanas sobre la ejecución de la REB y que obstaculizan el avance deben ser removidas urgentemente.

No hay ninguna excusa, ni son de recibo los formalismos legalistas de último minuto para alejarnos de la dirección correcta en momentos en que el sentido de urgencia por la educación nacional es más necesario que nunca.

isabelroman@estadonacion.or.cr

La autora es coordinadora del «Informe estado de la educación».

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