El mundo está construyendo una infraestructura económica alrededor del audiovisual en todas sus manifestaciones: cine, contenidos para TV, plataformas, formatos verticales y otros por venir.
Existe una carrera global acelerada por demostrar capacidad productiva, de talento, propiedad intelectual, influencia cultural y participación en una industria altamente exportable y generadora de inversión extranjera directa.
Es tanto que los países –con mucha visión– aceleran el paso y la están posicionando como una industria estratégica para su desarrollo económico y su proyección internacional.
El presidente francés, Emmanuel Macron, lo anunció este 7 de setiembre en el primer Foro Internacional Lumière. Francia y Corea del Sur invertirán conjuntamente 1.000 millones de euros durante los próximos cinco años para respaldar la creación audiovisual.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mostró su respaldo a la implementación de un proyecto que ofrezca incentivos fiscales federales para asegurar que las producciones audiovisuales se queden en Hollywood.
En nuestra propia región, hace unas semanas, Uruguay anunció la ampliación de la estrategia de captación de inversiones audiovisuales con una nueva herramienta de tax credit audiovisual.
Los grandes estudios también asumen su propia cuota y Prime Video (Amazon Studios MGM) anunció en agosto una inversión de más de $2.000 millones en América Latina entre 2027 y 2030. Esto significaría que el número de producciones originales locales aumentará a más del doble para 2030.
La apuesta responde a una lectura clara del potencial de la región. Kelly Day, vicepresidenta internacional de Prime Video, lo expresó así: “Lo que está sucediendo en Latinoamérica en este momento es extraordinario: el talento, las historias y las audiencias. (…) Esta región merece este nivel de ambición y estamos cumpliendo con ello”.
Frente a este panorama, surge la pregunta inevitable: ¿qué lugar quiere ocupar Costa Rica en esta transformación de la industria audiovisual? No podemos conformarnos con ser un mercado de consumo. Es vital que construyamos para convertirnos también en territorio de producción, creación y exportación.
Costa Rica ya está en la línea de salida y tiene un tiquete en mano para competir. Solo este año, Valentina Maurel estrenó su película Siempre soy tu animal materno en el Festival de Cannes, en competencia oficial, y se vino con premio en mano; Neto Villalobos está estrenando en el Festival de Cine de Toronto su película Amor es el Monstruo, y Hernán Jiménez tiene las salas de cine abarrotadas con el estreno de Abril.
Pero esto no es todo. De 2024 hasta ahora, desde la Comisión Fílmica de Costa Rica y el sector audiovisual se lograron captar $27,5 millones en producciones audiovisuales. Estas inversiones se quedan en las comunidades: en hoteles, transporte, alimentación, contratación de personal, compra de insumos y múltiples servicios locales.
Pocas industrias tienen la capacidad de activar tantos sectores de la economía simultáneamente y distribuir de manera tan directa los beneficios de la inversión en los territorios donde operan.
Durante años, Costa Rica se ha preguntado cuánto cuesta apoyar al audiovisual. Quizá la pregunta que corresponde ahora es cuánto nos costará no hacerlo. Costa Rica no necesita copiar la escala o tener en mente que nunca llegará a ser como Colombia o Francia. Países muy pequeños hoy están compitiendo con mucha fuerza: Uruguay, República Dominicana y Malta. Lo que necesitamos es comprender la dirección en la que se mueve el mundo y tomar decisiones estratégicas.
Nuestro desafío no es solo conseguir que más producciones vengan a filmar. Necesitamos una ruta clara para desarrollar talento, fortalecer la empresa privada, producir propiedad intelectual propia y atraer inversión extranjera. Esto implica fortalecer la Comisión Fílmica, el fondo Fauno, Ibermedia y construir un sistema de incentivos competitivo que nos permita atraer producciones y consolidar una industria capaz de crear, producir y llevar al mundo producciones filmadas y creadas desde Costa Rica.
Porque en la economía que está emergiendo, los países no competirán exclusivamente por fabricar bienes o servicios; competirán también por producir las historias que millones de personas quieren ver.
Estoy convencida de que tenemos todo para competir. Es hora de tomar decisiones serias para entrar de lleno en la carrera mundial por las historias.
marysela@fabricadehistorias.com
Marysela Zamora Villalobos es productora y estratega de la industria audiovisual con más de 12 años de experiencia en producción, industrias creativas y desarrollo de proyectos en América Latina. Fue comisionada fílmica de Costa Rica entre 2024 y 2026. Actualmente, integra la Junta Directiva de la Red Iberoamericana de Comisiones Filmicas.