
Costa Rica necesita fortalecer su sistema de salud con soluciones de fondo, no con medidas que generen riesgos para la población. El Proyecto de Ley 24.015 propone permitir la contratación de médicos especialistas extranjeros sin pasar por procesos de reconocimiento y convalidación de sus atestados. Esta iniciativa obliga a plantearnos la consulta: ¿quién garantizará la preparación de las personas que atenderán a los pacientes?
El Colegio de Médicos y Cirujanos ha sido claro y consistente. No se opone a la llegada de especialistas formados en el extranjero. Al contrario, facilita su incorporación, siempre que cumplan con los mismos estándares que rigen en el país. En este momento, 26 médicos se encuentran en proceso de aplicación del examen de suficiencia teórico-práctico para inscribir su especialidad o subespecialidad. En los últimos cinco años, el promedio anual de solicitudes de especialistas formados en el extranjero ha sido de 19 y cerca del 88% de las solicitudes completas ha culminado exitosamente el proceso de inscripción.
Estos datos reflejan una realidad clara. El sistema no está cerrado ni limita el ingreso de talento formado fuera de nuestras fronteras. Funciona con rigor y permite la incorporación efectiva de profesionales calificados.
El punto de fondo no es el origen de los médicos, sino la garantía de calidad. La convalidación no es un trámite innecesario. Es un mecanismo técnico que verifica la formación, la experiencia clínica y el conocimiento del perfil epidemiológico nacional. Cada país tiene realidades distintas y asegurar que todo profesional las domine forma parte de la responsabilidad con los pacientes.
Eliminar estos controles no soluciona los desafíos del sistema de salud. La presión en algunos servicios responde, en gran medida, a problemas estructurales como la sobrecarga asistencial, la falta de plazas estables y condiciones laborales que dificultan la permanencia de especialistas en el sistema público. Si esas causas no se atienden, el problema persistirá.
El país mantiene un flujo constante de nuevos profesionales. Prueba de ello es que desde 2025 y al cerrar el primer semestre del presente año, más de 450 profesionales habrán completado la inscripción de su especialidad o subespecialidad y se sumarán a los más de 6.000 especialistas activos en Costa Rica. Esto obliga a enfocar la discusión en la distribución y el aprovechamiento del recurso humano, más que en la eliminación de requisitos que resguardan la calidad.
Debilitar los mecanismos de verificación traslada el riesgo directamente a la población. En medicina, cada decisión tiene un impacto real en la vida de las personas. Garantizar la idoneidad de quienes ejercen no es negociable.
Costa Rica ha construido un sistema de salud con estándares altos y reconocidos. Cualquier reforma debe fortalecer esa base. El país puede y debe abrir sus puertas a especialistas de todo el mundo, pero bajo reglas claras que aseguren la calidad de la atención.
La urgencia no puede justificar decisiones que comprometan la seguridad de los pacientes. La solución pasa por mejorar las condiciones del sistema, retener talento y mantener los estándares que protegen a la población.
Elliott Garita Jiménez es el presidente de la Junta de Gobierno del Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica.