
FIRMAS PRESS.- Mientras el presidente Donald Trump involucra a Estados Unidos en una guerra injustificada con Irán, la edad de oro que el polémico mandatario prometió a la nación en su campaña electoral no se ve por ninguna parte.
Para empezar, la guerra contra Irán ya está afectando el bolsillo de los estadounidenses. El martes 3 de marzo, el precio promedio de la gasolina en Estados Unidos rompió la barrera de los $3 por galón, al situarse en $3,109, un alza de 3,7 por ciento de la noche a la mañana.
Y hay más malas noticias sobre el desempeño de la economía. El año pasado, las empresas norteamericanas agregaron solamente 181.000 empleos a sus nóminas, mientras en 2024 –el último año de la presidencia del demócrata Joe Biden– la cifra de crecimiento de los empleos fue de 1,46 millones.
De esta manera, el año 2025 se convirtió en el peor en contrataciones laborales desde 2020, cuando la covid-19 azotó a Estados Unidos, que se convirtió en el epicentro de la pandemia el 27 de marzo de ese año, al superar a China e Italia en número de contagios.
El pasado enero, uno de cada 4 estadounidenses desempleados (aproximadamente 1,8 millones de personas) llevaba más de seis meses buscando trabajo, informó la Oficina de Estadísticas Laborales del Gobierno Federal.
Según la revista de finanzas Forbes, el 52% de los estadounidenses opina que las condiciones económicas del país han empeorado a causa de las políticas de Trump. Entre esas políticas: usar los aranceles como un arma contra gobiernos que no doblan la cerviz ante las exigencias del presidente norteamericano.
En realidad, la subida de los aranceles tiene un efecto contraproducente: los consumidores de Estados Unidos son los que pagan el alza de los impuestos a los bienes importados. El 60% de los estadounidenses desaprueba la política de aumentar los aranceles, pero a Trump lo tiene sin cuidado esa oposición. Es capaz de castigar a sus propios ciudadanos con tal de amenazar a los gobiernos que no se pliegan a sus caprichos imperiales.
En el terreno de la política exterior, las acciones de Trump enfrentan un rechazo similar entre el electorado. Según una encuesta de la empresa mundial de investigación de mercados y opinión pública Ipsos y la agencia noticiosa Reuters, solo uno de cada cuatro norteamericanos apoya los ataques aéreos lanzados por Estados Unidos e Israel contra Irán, una agresión que ha causado la muerte de civiles, entre ellos cientos de niños, y que va en contra de las normas internacionales.
El senador independiente Bernie Sanders, que aspiró a la presidencia en 2016 y 2020, lo dijo claramente: “Trump apuesta vidas y dinero del pueblo estadounidense para cumplir el viejo sueño genocida de Netanyahu: arrastrar a Estados Unidos a un choque directo con Irán. La Constitución es tajante: Solo el Congreso declara la guerra. No un presidente que actúa como rey guerrerista”.
Cierto: de acuerdo con la Constitución, solo el Congreso puede declarar una guerra, no el presidente. Pero el miércoles 4 de marzo, el Senado, de mayoría republicana, bloqueó un proyecto de ley bipartidista que habría frenado la agresión contra Irán si no cuenta con la aprobación del Congreso. La votación dejó a Trump con las manos libres.
A Trump le importa muy poco el derecho internacional, al mismo tiempo que opera desdeñando al Poder Legislativo y no presta oídos a las opiniones de la nación a la que gobierna. Está fuera de control. Ha puesto la economía norteamericana en una espiral descendente, a pesar de sus alardes y sus afirmaciones en el discurso del Estado de la Unión que pronunció el 24 de febrero. Está provocando una desestabilización en el escenario mundial con sus agresivas políticas imperialistas, creando un escenario de conflictos catastróficos cuyas consecuencias son impredecibles.
Y comete estos disparates, estas atrocidades, estos crímenes por su cuenta, ignorando al Congreso, ignorando la voluntad de su propio pueblo. En las democracias la mayoría manda, pero Trump hace caso omiso del principio mayoritario mientras socava los fundamentos del mismo sistema democrático que lo puso en el poder.
alende4@gmail.com
Andrés Hernández Alende es un escritor y periodista radicado en Miami. Sus novelas más recientes son 'El ocaso' y 'La espada macedonia‘, publicadas por Mundiediciones.