Wagner Jiménez. Hace 6 días

Atendí una invitación especial de las autoridades académicas de la Universidad Nacional de Seúl y el lnstituto Avanzado de Ciencia y Tecnología (KAIST) de Corea del Sur para conocer las buenas prácticas del gobierno electrónico, fortalecer la cooperación, analizar el avance del proyecto de ley para la creación de la Agencia Nacional de Gobierno Digital en Costa Rica y participar como expositor en el Foro Global de Innovación organizado por ambas casas de enseñanza.

El Gobierno coreano ya se conduce por datos e inteligencia. El desarrollo de la tecnología ha sido el sortilegio para desarrollar sistemas de informatización de los servicios que incrementan la confianza del ciudadano, al ubicarlo en el centro de toda política pública. Más aún, por medio de la investigación y el desarrollo, Corea adquirió la claridad intelectual para aprovechar las bondades de la cuarta revolución industrial y establecer relaciones de Gobierno a ciudadano, de Gobierno a compañías y de Gobierno a Gobierno en el marco de las demandas del ciudadano del siglo XXI.

Reforma digital. Las universidades, los ministerios y las empresas han desarrollado la adaptabilidad al cambio mediante la transformación digital; es decir, se han colocado el sombrero del ciudadano y sus necesidades porque comprenden que cada gestión de los usuarios con el Estado conlleva una inversión social, (carreteras, transporte público), económica (costos de desplazarse a las oficinas del Gobierno), de operación (funcionario que atiende, trámite que se realiza) y ambiental (emisiones de CO2 y huella de carbono de cada procedimiento). En ese contexto, el gobierno electrónico ofrece más de 100 soluciones y servicios en línea a los ciudadanos, a las empresas y al propio Gobierno para aumentar la agilidad en cada diligencia.

Contraste. Por años, los países en vías de desarrollo nos hemos preguntado cómo convertir a nuestros Gobiernos en administraciones más eficientes y más transparentes. Para los latinoamericanos, acabar con las largas filas, la duplicidad de funciones y disminuir los tiempos de resolución es como descifrar un algoritmo en clave morse. Mientras tanto, los coreanos, desde la década de los ochenta, sustituyeron la cultura del papel por los dispositivos digitales y más recientemente por los escáneres, la radiofrecuencia y los rayos X, lo cual les generó respuestas inmediatas al ciudadano y al Estado, como combatir la evasión fiscal en puertos y aeropuertos, aumentar la recaudación de impuestos y ordenar las ayudas sociales o el empleo público para generar ahorros al erario.

Mientras eso sucede en otras latitudes, la realidad nacional es acongojante. Los informes de la Contraloría General de la República revelan que para el 70 % de los ciudadanos costarricenses la información proporcionada por los funcionarios en las distintas ventanillas del Estado no es transparente. Asimismo, el más reciente informe sobre las tecnologías del Ministerio de Hacienda evidenció que los sistemas de cómputo para recaudar tributos o dar trazabilidad al contrabando de todas las mercancías están obsoletos, por lo cual el nuevo ministro, Rodrigo Chaves Robles, ha dicho a los medios de comunicación que una de sus principales prioridades es modernizar los sistemas informáticos para combatir la evasión fiscal que, de acuerdo con el ente contralor, oscila entre el 6 % y el 8 % del producto interno bruto (PIB), mientras que la corrupción lo impacta en un 7 %.

Coordinación. El país puede revertir esos indicadores si logra crear una agencia de gobierno digital encargada de coordinar las acciones y servicios. Cada gestión en la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), los ministerios, las municipalidades, entre otros, se deben resolver con agilidad mediante la integración de todas las instituciones, la colocación de quioscos digitales en hospitales, centros comerciales o ayuntamientos y el diseño de aplicaciones ajustadas a computadoras y teléfonos inteligentes, entre otros dispositivos. De la misma manera, es necesario que esta entidad ofrezca herramientas para elevar los niveles de transparencia y seguridad de la información. Un gobierno digital, por inercia, nos conduce a un gobierno abierto. Iniciativas como el observatorio ciudadano para que los contribuyentes recopilen información en tiempo real sobre cómo se invierten sus impuestos son una alternativa viable.

Costa Rica es un país con las capacidades para desarrollar un Estado inteligente. Para lograrlo, deberíamos comenzar colgando en cada escuela, colegio, universidad y en cada oficina del Estado tres mantras: innovación, transformación y ciudadanía. Para que esta utopía se convierta en realidad, debemos abrirles campo a la Internet del todo y a la disrupción tecnológica para adaptar sistemas en línea, integrar la inteligencia y dejar en el olvido los formularios, largas filas, sellos, timbres y trámites confusos que disminuyen la competitividad y retrasan el desarrollo nacional. Recibamos el bicentenario con una modernización de nuestro Estado para darle calidad de vida y felicidad al ciudadano costarricense.

El autor es diputado.