
Cuando se busca trabajo, la mayoría de las personas procura encontrar oportunidades cerca de su lugar de residencia. Sin embargo, cuando eso no es posible, o cuando la región donde se vive no ofrece las condiciones necesarias para el desarrollo profesional, muchas se ven obligadas a considerar opciones que impactan distintas áreas de su vida.
Al regresar de España a Costa Rica con un doctorado en Educación, decidí apostar por oportunidades laborales que me permitieran aplicar los conocimientos adquiridos en el extranjero y aportar a Limón, la provincia donde vivo, una perspectiva global y actualizada en el ámbito educativo. Con ese propósito, me acerqué a la Dirección Regional de Educación de Limón. No obstante, al concluir el curso lectivo, la plaza fue asignada a otra persona, y quedé desempleada.
Continué buscando empleo y logré incorporarme a una institución privada, donde he laborado los últimos cuatro años. Paralelamente, concursé en la Universidad de Costa Rica, sede de Limón, pero nunca obtuve respuesta. También envié solicitudes a las pocas universidades privadas de la zona, pero la historia se repitió: correos sin contestación.
Lejos de desmotivarme, esas puertas cerradas fortalecieron mi convicción. Decidí concursar en la Universidad Nacional, sede Liberia, donde, para mi sorpresa, sí fui reconocida y valorada. No lo pensé demasiado: acepté la oportunidad, aunque se trataba de impartir un único curso de tres horas y, para ello, debía recorrer 354 kilómetros por trayecto.
Para llegar a Liberia, transito por la ruta 4 (el corredor noratlántico), considerada una de las carreteras más peligrosas del país. A lo largo del camino, he constatado múltiples deficiencias: señalización insuficiente, deterioro del pavimento, alto tránsito de vehículos pesados y gran vulnerabilidad ante las condiciones climáticas. Estas circunstancias representan un riesgo constante para quienes utilizan esta vía.
Limón cuenta con profesionales altamente preparados y con grandes deseos de trabajar. Sin embargo, las oportunidades y los beneficios alcanzan a pocos.
Dicen que nadie es profeta en su tierra. Hoy, mi vida transcurre entre el rice and beans y las tanelas, en un permanente intercambio cultural entre dos provincias donde la educación requiere una mayor atención integral.
silvia.palma.campos@una.cr
Silvia Palma Campos es doctora en Educación.