Debido a la clara incapacidad estatal para detener el crimen ambiental y el robo del oro del país, a estas alturas ya es claro que el oro de Crucitas y Conchudita se va a extraer. Por las buenas o por las malas.
Lo que nos queda es hacer un esfuerzo por definir quién lo va a hacer y bajo cuáles condiciones. A continuación, una propuesta para que las autoridades logren controlar esta actividad y obtengan el mayor beneficio posible.
- Detener el impacto. Buscar el mecanismo para que la actividad ilegal se suspenda definitivamente, de modo que se detenga el impacto ambiental y el robo del oro. Los principales impactos que actualmente se están llevando a cabo son la incorporación de sedimentos en los cauces de agua superficial y la incorporación en el suelo de sustancias tóxicas como cianuro y mercurio, lo que afecta la salud de las personas y las aguas superficiales y subterráneas usadas para riego, alimentación y recreación. Con la incorporación de Conchudita en la extracción ilegal, el impacto ambiental se ha convertido en un fenómeno transnacional, ya que esta propiedad colinda con la margen derecha del río San Juan.
- Evaluar y remediar el impacto. Este segundo paso es fundamental para disminuir el riesgo a la salud y a los ecosistemas afectados. La evaluación de riesgo y el impacto producido por las actividades llevadas a cabo ilegalmente en esta región desde hace más de diez años no está solamente limitado a la evaluación de su afectación a los ecosistemas fluviales, sino también al alcance que la polución química ha tenido tanto en la fauna local como en la salud de las poblaciones circundantes.
- Determinación del recurso. Hasta el momento, se ha especulado sobre la cantidad de oro presente en Crucitas y Conchudita, pero es necesario determinar la magnitud del recurso de una manera rigurosa que permita darles confianza a futuros inversionistas para que se atrevan a invertir los millones de dólares necesarios para una explotación racional. Las estimaciones del recurso en ambos sitios se hicieron hace más de 25 años, utilizando resultados de muestreo geoquímico y aplicando métodos estadísticos y geológicos. Estas estimaciones dieron resultados que permitieron predecir un rendimiento basado en el precio del oro que, en aquel entonces, alcanzaba los $280 por onza troy, un valor muy inferior al del día de hoy, que ronda los $4.600. Es muy probable que la cantidad de oro extraíble en la actualidad sea muy superior a la que las empresas interesadas en Crucitas estimaban en los años 90. Pero para hoy determinar la cantidad de oro extraíble, es necesario hacer una alta inversión, que incluye perforación, modelado geológico, muestreo geoquímico y la estimación estadística con métodos modernos.
- Explotación racional. En Costa Rica, no hay experiencia ni capacidad para llevar a cabo una explotación minera de este tipo y habrá que buscar una empresa minera extranjera para que explote el oro de esta región. Al margen de temas tributarios, la empresa que va a venir a hacer esta explotación debería cumplir con dos requisitos mínimos: a) tener amplia experiencia en explotación de minerales en ambientes tropicales de alta precipitación y b) contar con una fuente de ingresos independiente de Crucitas para garantizar que pueden hacer frente a los altos gastos de capital inicial, los gastos operativos y de posibles emergencias ambientales, especialmente durante los primeros años de la operación, cuando el flujo de capital sea mínimo.
- Capacidad estatal. Costa Rica tampoco cuenta con la capacidad técnica ni la experiencia para fiscalizar operaciones del tipo que significaría una explotación racional de oro en Crucitas. La industrialización de las operaciones, la escala y las condiciones naturales de la zona hacen que la verificación de los compromisos ambientales y tributarios, de las condiciones laborales, de las cantidades de oro extraído y muchos otros elementos de alto riesgo, pongan una alta exigencia a las autoridades. No se puede permitir que la empresa que opera esta explotación sea la que se encargue de fiscalizar su propio desempeño. Estas exigencias deberán ser tomadas en cuenta y el Estado deberá tomar las medidas necesarias para capacitar y otorgar recursos al personal de las instituciones encargadas de fiscalizar estas actividades.
Mucho se denuncia sobre la situación ambiental y social de la región de Crucitas, pero muy poco se propone para detener este impacto. Hay proyectos de ley en la Asamblea Legislativa que tratan de promover una extracción del oro por parte de una empresa mediante un mecanismo de subasta, lo cual es peligroso, ya que el mejor postor no siempre es el más calificado.
Seguir los pasos anteriormente expuestos, a pesar de que se dure muchos años, es la manera más racional para minimizar el daño ambiental y social, y de maximizar el aprovechamiento del recurso mineral de la zona norte del país.
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Sergio Rivera es geólogo.