Doña Laura, tras el inicio de su gestión como mandataria y deseando siempre el beneficio del país, es inevitable pensar en las cadenas que arrastrará del gobierno que recién finalizó, tanto para bien como para mal.
Como un simple ciudadano, deseo que trabaje para unir, que mantenga un norte humano y cercano a la población. Que gobierne con la mente y el corazón puestos en esta nación. Aunque vivo en el extranjero, no me son ajenas las problemáticas y preocupaciones de quienes amo. Ellos continúan viviendo bajo el cielo azul de nuestra amada patria. También aquellos a quienes no conozco sé que sueñan con un mejor mañana, y deseo que usted, como cabeza de Estado, logre responder a esas esperanzas.
Tanto la responsabilidad del país como los anhelos de muchos ciudadanos están hoy puestos sobre usted.
Usted dice ser creyente y, en este caso, considero valioso el ejemplo de Jesús como figura de unión y empatía, alguien que no buscaba lanzar ataques ni esparcir odios.
Costa Rica sigue siendo, pese a las diferencias de visión entre quienes la habitan, una gran familia y un gran hogar. Procure acercar a los ciudadanos y no ahondar las brechas basadas en el odio como mecanismo de respuesta.
Por último, espero que escuche al pueblo, ese mismo que la puso donde está hoy. Por favor, procure que en Costa Rica vivan siempre el trabajo y la paz, como bien decía Gerardo Ramírez, de Los Hicsos: “Que reine la paz, que reine el amor”.
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Mariano Mora Monge es estudiante de Relaciones Internacionales en la Universidade Portucalense-Infante D. Henrique, en Portugal.