
Costa Rica reafirma con orgullo su respaldo a la candidatura de la costarricense Rebeca Grynspan a la Secretaría General de las Naciones Unidas.
Esta decisión no es un acto aislado, sino la expresión natural y lógica de nuestra identidad nacional como democracia desarmada, forjada en el coraje de 1948, fecha en la que se abolió el ejército para canalizar recursos hacia la educación, la salud y el desarrollo humano.
En un mundo asediado por conflictos armados (el mayor número desde 1945), fragmentación geopolítica y desafíos de la triple crisis planetaria que amenazan la estabilidad global, Costa Rica ve en Rebeca Grynspan la encarnación viva de nuestra vocación por la paz.
Su visión de una organización renovada, expuesta en su manifiesto programático y durante su diálogo interactivo con los Estados esta semana, propone lo que nuestro país ha practicado durante más de siete décadas: diplomacia preventiva, permanencia en la mesa de diálogo incluso ante reveses y la construcción de una paz duradera anclada en el desarrollo, la dignidad humana y el derecho internacional.
Apoyarla es reafirmar nuestro compromiso con un orden mundial basado en reglas, donde el multilateralismo no es opción, sino imperativo ético y estratégico. Como nación que basa su defensa en la cooperación internacional y la Carta de las Naciones Unidas, presentamos esta candidatura como un paso coherente hacia la restauración de la confianza en las instituciones globales, impulsando resultados tangibles para pueblos y gobiernos por igual.
Costa Rica: pilar de paz y democracia
La abolición del ejército marcó un hito histórico: Costa Rica destinó hasta el 7% de su presupuesto militar a educación, logrando en décadas una de las tasas de alfabetización más altas del mundo y un sistema de salud universal admirado globalmente. Esta decisión, soberana y unilateral, transformó la defensa nacional en un modelo de diplomacia activa y multilateralismo, resolviendo disputas, como la invasión a isla Calero (2010) ante la Corte Internacional de Justicia y la OEA, mediante la defensa del derecho internacional, sin recurrir a la fuerza.
En la ONU, Costa Rica ha impulsado iniciativas de desarme, derechos humanos y desarrollo sostenible, para consolidarse como voz de liderazgo por la paz preventiva. Rebeca Grynspan, hija de esta tierra generosa que recibió a sus padres sobrevivientes de la Segunda Guerra Mundial, encarna estos valores en su trayectoria y visión, lo que hace de su candidatura una extensión lógica de nuestro ADN histórico.
Razones estratégicas de la candidatura
Apoyar a Grynspan es estratégico para Costa Rica porque alinea perfectamente su propuesta con nuestra tradición pacifista: prioriza “buenos oficios” imparciales y medición temprana de conflictos, rechazando la escalada violenta en favor de un diálogo constante. Ante la crisis de legitimidad de la ONU, percibida como distante e ineficaz en conflictos como los de Ucrania o Gaza, su plan de reforma restaura confianza mediante resultados medibles, como lo demostró en su mediación en la estabilización de mercados alimentarios vía acuerdos en Estambul.
En un orden mundial fragmentado por bloques emergentes y tecnologías disruptivas, su énfasis en un sistema basado en reglas compartidas fortalece nuestra apuesta por el multilateralismo, lo que proyecta a Costa Rica como líder moral en la defensa colectiva de la paz, del desarrollo sostenible y del respeto universal de la dignidad humana.
Perfil de Rebeca Grynspan: innovación y pragmatismo
Rebeca Grynspan ha demostrado a lo largo de su brillante carrera su valía como una líder y gerente innovadora con apego a un realismo pragmático y una orientación a resultados en todos los cargos de alto nivel que ha ocupado.
Como secretaria general de la UNCTAD desde 2021, lideró la Iniciativa de Comercio y Desarrollo pospandemia y negoció en 2022 los Acuerdos del mar Negro que redujeron los precios globales de los alimentos en un 23%. Esto previno hambrunas y disturbios y resultó una demostración de que la mediación es la mejor herramienta de prevención.
Previamente, como secretaria general iberoamericana (2014-2021), modernizó el sistema de cumbres anuales en plataformas digitales inclusivas; fue administradora asociada del PNUD (2010) y directora regional para América Latina (2006-2010), desde donde impulsó alianzas público-privadas que permitieron sacar a millones de personas en la región de la pobreza.
Su sensibilidad geopolítica se ha expresado en distintos ámbitos y etapas de su carrera. En su gestión más reciente, ha impulsado el uso de herramientas como la inteligencia artificial y el análisis de datos para apoyar sistemas de alerta temprana, anticipar riesgos y fortalecer la capacidad de respuesta de la ONU.
Grynspan propone una organización más ágil, eficiente, con financiamiento flexible y métricas transparentes, responsable ante abusos y cercana a los pueblos de sus miembros, con lo que ha demostrado capacidad para transformar las crisis en oportunidades.
Conclusión: hacia un futuro compartido
La candidatura de Grynspan cataliza el compromiso histórico de Costa Rica con la paz sostenible, renovando a Naciones Unidas como espacio de soluciones colectivas frente a los retos contemporáneos: el elevado número de conflictos armados, el cambio climático, la polarización y las crecientes desigualdades. Elegirla no solo honra nuestra historia desarmada, sino que invita al mundo a un multilateralismo inclusivo y efectivo.
Juntos, podemos moldear un futuro de dignidad para todos, avanzando decididamente hacia la paz, la cooperación, la seguridad internacional y la inclusión estructural.
Arnoldo André Tinoco es ministro de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica.